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Reacciona la agricultura: área de invierno creció 10% y las brassicas son récord

La agricultura invernal se encamina a una gran cosecha, con un aumento en el área luego de cuatro años y en ello sobresale el crecimiento en colza y carinata 

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26 de octubre de 2018 a las 05:03

Por Blasina y Asociados, especial para El Observador

Tras un 2017 adverso, la agricultura de invierno se encamina a una gran cosecha. Y acontecerá con un aumento en el área –luego de cuatro años de baja– impulsado por dos cultivos nuevos que incrementan la escala y van camino a alcanzar rendimientos y producción récord, en la cosecha que comenzará este fin de semana para las primeras chacras de colza y que se iniciará unos 30 días después en carinata, junto a los tradicionales cultivos de trigo y cebada.

Las brassicas, a través de dos especies, colza (Brassica napus) y carinata (Brassica carinata), se abren camino y se presentan año a año con más fuerza como una opción crecientemente elegida.

Eduardo Díaz, presidente de la Cámara Mercantil de Productos del País y gerente general de Cargill Uruguay, dijo a Tiempo de Cambio de radio Rural que el área sembrada con brassicas alcanzó este año un récord cercano a las 70.000 hectáreas.

El crecimiento corresponde principalmente a carinata, que triplica su área respecto al año pasado a 10.000 hectáreas.

Es un cultivo similar a colza botánicamente, pero no apto para consumo humano, que la finlandesa UPM promueve desde hace tres años para la generación de biocombustible.

La expansión de la colza se moderó este año, aunque el área sembrada aumentó 13% respecto al año pasado, a unas 60.000 hectáreas. En 2017 el cultivo había duplicado su área respecto al año anterior, de 26.000 hectáreas en 2016 a 53.000, consolidándose ahora como la mayor área sembrada hasta la fecha.

También los cereales –trigo y cebada– incrementaron su área este año luego de cuatro años consecutivos de descenso y van rumbo a buenos rendimientos.

De acuerdo a la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA), el área sembrada de trigo fue de 204.000 hectáreas, casi un 6% más que en la zafra anterior en la que se sembraron 193.000. El área sembrada de cebada cervecera es de 172.000 hectáreas, un 13% más que en 2017 cuando se sembraron 153.000. Es así que se dio un aumento en el área total de cultivos de invierno tras varios años de declive. Este año se sembraron 40.000 hectáreas más que el año pasado, pasando de 419.000 en 2017 a  460.000 en el ciclo que está terminando.

Para todos los cultivos de invierno ha sido hasta ahora una primavera muy favorable. Cuando la semana que viene ingresen las cosechadoras, posiblemente los rendimientos en colza sean de 2.000 y 2.300 kilos por hectárea, por encima de los 1.430 promedio de los últimos cinco años y de los 981 kilos de la zafra pasada. La fuerte expansión de la superficie podría dar lugar a un récord de producción cercano a 140.000 toneladas.  Es un cultivo difícil, que los agricultores uruguayos han aprendido a hacer.

A pesar de estos resultados, Díaz expresó que la variabilidad de rendimientos es el talón de Aquiles del cultivo y que “a la colza aún le falta un escalón de ajuste de tecnología para darle más estabilidad al cultivo, que tiene una variabilidad de rendimientos año a año importante”.

A su vez, la zafra de trigo y cebada avanza en óptimas condiciones climáticas y se perfila a alcanzar el mejor rendimiento, al menos, de los últimos tres años.

“Venimos preparados para un récord. Vamos encaminados a que podríamos acercarnos a 4.000 kilos por hectárea. Hay cultivos que se ven excepcionales”, señaló a Tiempo de Cambio de radio Rural Estaban Hoffman, director de Unicampo y docente de la Facultad de Agronomía.

Si se considera un rendimiento promedio de 3.800 kilos por hectárea para trigo y cebada, la producción será de 775.000 y 654.000 toneladas, respectivamente. El saldo exportable aumentará en forma marcada.

El comienzo de la colza en Uruguay fue promovido por Alcoholes del Uruguay (ALUR) para la generación de biocombustibles, pero el impulso reciente se caracteriza por la incorporación de empresas como Cargill, ADP, Barraca Erro y Kilafen y la concreción de una parte de la superficie por fuera de los contratos con la empresa ALUR que apuntan a la exportación del grano.

Los precios de colza en el mercado local tienen una situación peculiar. Los contratos que tienen como referencia el precio –menos una prima– en la bolsa de París Matif, el que usan los privados, tienen mejores valores que los contratos que toman como referencia el precio de la soja mayo en Chicago, que usa ALUR. 

Al cierre de este informe, el precio que toma como referencia Matif es de US$ 360 a US$ 370 la tonelada dependiendo la empresa, mientras que el que se basa en Chicago es de US$ 304 la tonelada.

Los costos de realizar una hectárea de colza, según la Sociedad de Fomento Rural de Colonia Valdense (Sofoval), son US$ 550 sin renta, aproximadamente US$ 80 menos que los costos de trigo y cebada (US$ 625 y US$ 620, respectivamente).

Si el precio de venta fuera de US$ 360 la tonelada y un productor alcanza un rendimiento de 2.000 kilos por hectárea, con los costos anteriormente mencionados, el margen de ganancia sin pagar la renta será de US$ 170. Adjudicando el 50% del arrendamiento (US$ 113 por hectárea), referencia del Anuario Estadístico 2018 de DIEA, el margen será de US$ 58 por hectárea.

Con el mismo rendimiento y costos, pero con precios referencia de Chicago, de US$ 304 la tonelada, el margen sin incluir la renta será de US$ 60 por hectárea, mientras que con pago de renta se perderían US$ 54.

Algunas empresas avanzan en cerrar negocios de exportación de colza que de concretarse será un nuevo rubro para Uruguay.

Respecto a esto, Díaz dijo que “Cargill tiene intención de acceder al mercado francés, para eso hay una serie de requisitos, el más importante es la no utilización de desecantes en el último período del cultivo”.

Joaquín Ponce de León, asesor histórico en colza, explicó que carinata tiene un nicho muy importante en la agricultura de invierno, más importante que canola por la menor dehiscencia, es decir, que las semillas no caen fácilmente al suelo antes de ser cosechadas. Pero carinata no se puede sembrar en cualquier chacra. UPM tiene un proyecto de producción responsable por detrás, en el que por ejemplo no se puede hacer el cultivo en zonas donde hubo campo natural.

Todos los cultivos de invierno han aumentado su área sembrada y este año en particular se encaminan a alcanzar rendimientos récord que permitirán al productor obtener un mayor beneficio, luego de varias zafras de pérdida. Será interesante observar si esta tendencia se consolida y el año próximo la agricultura de invierno podrá volver a las 500.000 hectáreas y contribuir a un aumento de las exportaciones del país.

El envión de una buena primavera puede traer algo de alivio a la agricultura tras un muy mal 2017/18. Y la esperanza se traslada a la siembra de verano, que también puede tener un buen comienzo. 

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