26 de julio 2023 - 10:13hs

Te invito a que me acompañes de nuevo en este  Pícnic!  para compartir reflexiones, algunos piques y, ojalá, buenos momentos. Hablemos hoy de  decisiones. A veces protesto porque (casi) siempre soy la que decido qué se cena en casa. Otras veces me preocupo exageradamente sopesando si la decisión mundana y no tanto que debo tomar, tendrá consecuencias que me es imposible calcular. A veces me siento sola tomando decisiones y otras me siento libre haciéndolo. A veces no tengo ganas de decidir nada y quiero que otro lo haga por mí. Y otra tantas veces prefiero que nadie me de tanta opinión que jamás solicité.

Sobre todo lo anterior, y su pequeñez, pensé luego de ver  Oppenheimer, la gran película de Chris Nolan que te deja rumiando largo rato luego de salir del cine. La del científico que ahora conocemos con el triste mote del “padre de la bomba atómica", fue una  decisión imposibl e a la que se llegó por una cadena de hechos y deshechos que explotaron en la segunda guerra mundial.

Nolan decidió hacer esta película luego de años de fascinación   no solo con el personaje central de esta historia, sino también con todo lo que sucedió a su alrededor, antes y después del momento en que explotó  la primera bomba capaz de eliminar a la humanidad  de la faz de la Tierra.

Este momento en el que Oppenheimer (y) los científicos clave del Proyecto Manhattan se dieron cuenta de que  no podían eliminar por completo la posibilidad de la reacción en cadena  de la primera detonación atómica, esa primera prueba que destruiría el mundo”, dice Nolan, fue lo que lo fascinó. Porque, ¿cómo se decide que es posible, aunque poco probable, que al reventar esa bomba reviente el mundo entero?  ¿Cómo se acomoda el cuerpo y el espíritu para tomar semejante riesgo y hasta qué punto pesa la ciencia y la inconsciencia?

Nolan hace un buen trabajo en la película y a mí me quedó resonando eso de somos lo que somos -para bien y para mal- por las decisiones que la mayoría de las veces han tomado otros por nosotros. Es cómodo criticar rabiosamente desde este presente lo que llevó a desarrollar una bomba que mató a miles de personas inocentes y que agravó una carrera armamentista que hasta el día de hoy nos tiene siempre al borde de la destrucción masiva. Y es cómodo encontrar siempre un culpable, como Oppenheimer, que de inocente no tenía nada pero de monstruo tampoco.

¿Qué hacemos todos los días, vos y yo, cuando otros toman decisiones que criticamos, pero sobre las que no nos comprometemos? Somos muy ambiguos moralmente en la mayoría de las situaciones, tal vez porque casi nada es blanco o negro y es en el amplio espectro del gris donde nos movemos con más comodidad. Soy Carina Novarese y te agradezco la lectura. Si viste Oppenheimer, contame en qué te quedaste pensando. Que tengas una buena semana.

La picada

1883

Western x 2.  Nunca he sido fan del género, hasta que este año -por alguna razón que no tiene explicación racional- miré dos series excelentes que tienen que ver con ese lejano Oeste en el que la vida vale poco y la esperanza se cotiza muy cara. Te cuento sobre ella:

1883. Es la precuela de la muy popular  Yellowstone, pero es mucho mejor que la serie protagonizada por Kevin Costner. Creada y escrita por Taylor Sheridan,  1883  es tan cruda como seguramente era intentar llegar a las tierras del Oeste de Estados Unidos que no tenían dueño y prometían “libertad”. Y al mismo tiempo está repleta de esa humanidad que nos lleva a arriesgar todo y a ganar o perder todo, también. El viaje lo relata una joven mujer blanca, Elsa Dutton, con un monólogo que le da unidad a la serie y que tienen varios pasajes sobresalientes.  “Algunos lo llamaron el Desierto Americano. Otros, las Grandes Llanuras. Pero esas frases fueron inventadas por profesores de universidades. Rodeados por la ilusión del orden. Y la fantasía del bien y del mal. Para conocerlo, debes caminar. Sangrar hasta que oscurezca. Ahogarte en sus ríos. Entonces su nombre queda claro. Es el infierno y hay demonios por todas partes. Pero si esto es el Infierno, entonces yo también debo ser un demonio. Y ya estoy muerta”.  Se puede ver en Paramount. Si tenés este paquete en tu servicio de TV paga, buscá la serie en la plataforma online correspondiente

Godless. Tal vez porque me gustó esta lucha salvaje por la vida, de uno y de otro lado, empecé a ver otro buen  western  de hace unos años, que no descubrí hasta ahora en Netflix.  Godless  (Sin Dios) te mete en un mundo despiadado en el que l as mujeres toman las riendas y los hombres enfrentan sus demonios internos. Ambientada en un pequeño pueblo habitado únicamente por mujeres, tras una tragedia que dejó a la comunidad sin hombres, es un western atípico. Con buenas actuaciones de Jeff Daniels y Michelle Dockery, a quien recordarás por ser una de las ladys de  Downton Abbey.

Los platos del mejor restaurante del mundo

Cocina. Por recomendación de un lector de Pícnic vi  Virgilio, un buen documental disponible en Netflix, que recorre la historia y los sueños del chef al frente del que  se considera el mejor restaurante del mundo, Central, en Perú. Es interesante entender el por qué de la propuesta gastronómica que permite degustar 15 ecosistemas peruanos, clasificados por altitud, desde 15 metros bajo el Océano Pacífico hasta 4.200 metros en los Andes. Cada plato del menú refleja el origen de sus ingredientes, desde Valle Seco (camarón, calabaza loche, palta) hasta Agua Amazónica (pez pacú, sandía y hoja de coca). Te recomiendo también el libro  Central  (Phaidon), tremendo regalo para otros o para uno mismo.

Guerra. Guy Ritchie no siempre es santo de mi devoción, pero viene metiendo buenos goles con sus últimas películas.  The Covenant  ya se puede ver en Amazon Video y es la historia de un soldado estadounidense y su traductor nativo en tierra copada por los talibanes, unidos ambos por un código de honor que los eleva incluso cuando el horror de la guerra no cede.

Viajados. La post pandemia tiene al mundo del turismo de cabeza, pero esta vez por exceso de demanda. Las estadísticas de FlightRadar de vuelos comerciales ya muestran que 2023 será un año récord y para récords ya tenemos al  6 de julio, el día de mayor actividad para la aviación comercial jamás registrado, en el que volaron  134.386 vuelos comerciales. El número oficial de llegadas de turistas internacionales se duplicó entre 1998 y 2019, hasta alcanzar los 2.400 millones anuales, según  este análisis de Financial Times, en el que se apunta que es “una  dolorosa paradoja del turismo urbano  es que las ciudades que atraen a más visitantes son lugares estrechos y antiguos que carecen de espacio incluso para los residentes”.

Hoteles. Hablando de viajes, un hotel de Venecia fue elegido como el mejor del mundo y  acá podés ver sus instalaciones. Y un  hotel uruguayo  entró en la lista de los mejores de la revista Travel & Leisure, más precisamente en el cuarto lugar,

Siestas. Ya sabemos el poder del bien que tiene la siesta “medida”. Pero hay más. Nuevas investigaciones señalan que la  siesta breve como hábito diario  podría ser un  factor importante a la hora de preservar la salud del cerebro a medida que envejecemos. Creo que mi hijo tendrá una buena vejez :)

Aéreo. Así se ve el mundo desde los drones, según los  Photo Drone Awards 2023.

Barrio 3D. Ya se puede comprar una casa construida con  mega impresoras 3D, en un barrio 3D ubicado en Texas, donde se venden viviendas de tres dormitorios y dos baños por unos US$500.000.  Cada casa  se imprime en un tiempo récord y  así funcionan las gigantescas “impresoras” robóticas que las construyen.

Supervielle. Hoy se presenta en el Teatro Solís el gran músico uruguayo Luciano Supervielle, en mi humilde opinión uno de los mejores talentos contemporáneos. Te lo cuento con la esperanza de que quede  alguna entrada de último momento y puedas aprovecharla. Es un concierto de música clásica con la participación del pianista como solista y la dirección del Maestro Martín García.

Chateau. No estoy viendo ningún  reality  de grandes transformaciones o decoraciones o make overs, pero me enganché con  un canal de YouTube  en el que una pareja habilidosa y corajuda se mete en la aventura/pesadilla de restaurar un chateu del siglo XVIII en el norte de Francia. Es una maravilla y no puedo parar de soñar.

Rada festeja sus 80 años con un espectáculo

Rada 80. El gran negro Rada cumplió 80 años el 16 de julio y en agosto festeja con  tres funciones en el Auditorio del Sodre, los días 20, 21 y 22 de agosto. Referente indiscutible de la música uruguaya y generador de ritmos y melodías que todos tarareamos o cantamos a los gritos, en estos shows recorrerá las distintas épocas de su extensa carrera, acompañado de la banda que integran sus tres hijos, y con la participación de artistas invitados y músicos con los que ha compartido momentos inolvidables a lo largo de su trayectoria.  Apurate a sacar entradas.

¿Barbie qué?  Si no viste la película y no tenés ni idea de por qué se ha armado tanto revuelo con un filme de  Barbie  (!!),  acá te lo explica Carla Colman en una nota  que va de la muñeca al patriarcado, sin paradas.

Tony.  Murió un cantorazo de todos los tiempos, el gran Tony Bennett, luego de ocho décadas de carrera musical y un disco que llegó al No. 1 cuando tenía 85 años. Ni el Alzheimer impidió que nos deleitara con sus melodías y esa voz profunda que hizo que Frank Sinatra lo considerara “el más grande cantante popular del mundo”. Su  última presentación públic a fue en el Radio City Music Hall en agosto de 2021, con su amiga Lady Gaga, poco antes del lanzamiento del set  Love for Sale, la secuela del disco de 2014 “ Cheek to Cheek Esta lista de sus mejores canciones  me acompañó mientras escribía  Pícnic!

La farinata

Farinata

No fue hasta hace pocas semanas cuando me enteré que nuestro popular  fainá  es el nombre en dialecto que en Italia, más precisamente en Génova, se le da a la  farinata, el nombre real de esta delicia tan sencilla en sus ingredientes como compleja a la hora de alcanzar la crocantez por fuera y cremosidad por dentro de los mejores fainás. Me lo contó Silvia Merli, directora del Instituto de Cultura Italiano y desde entonces he experimentado a hacerla  casera pero casera, no de bolsita. Creo que vengo avanzando y hoy te comparto la receta que robé un poco de acá y otro poco de allá, a ver si te animás a probarla.

300 gramos de harina de garbanzos (ahora se encuentra hasta en los supermercados).

850 ml de agua

100 ml de aceite de oliva

Sal y pimienta

Mezclar todo integrando lentamente el agua y el aceite a los secos, batiendo constantemente para que no se formen grumos. Si sos muy ordenado hasta podés tamizar la mezcla para luego llevarla a la heladera, donde  debe descansar toda la noche. No creas, como yo lo hice, que quedará bien con cuatro horas, porque no quedará bien. Así que paciencia y te vas a dormir.

Al otro día, cuando querés comerla, lo primero que hacés es  prender el horno bien fuerte, y dejar que caliente de verdad. No machetear ahí con la energía o el gas, porque es una de las claves. La segunda es poner la bandeja con una fina capa de aceite y dejar que se caliente en el horno que ya está caliente. Son solo unos minutos y ahí mismo, desde una jarra de vidrio por o un bol, verter la mezcla a la que le diste otra batida a mano para integrar, luego de retirarla de la heladera. Con esta cantidad sale una fainá bien grande, de grosor mediano o dos grandes finitas re finitas, pero ahí ojo con los tiempos de cocción. Está pronta cuando la ves bien doradita por arriba. Contame qué tal te quedó.

The end

Me voy corriendo con dos buenas noticias. El 29 de julio no se comen ñoquis porque es el  día de la lasagna, y de eso me enteré gracias a  Atípico, que el sábado hará una mega lasagna para festejarlo. Si me lo recordás, en el próximo Pícnic! te paso mi receta.

Además, quiero felicitar a  Martín Viggiano, un gran enólogo que fue compañero de El Observador y que acaba de recibir un merecido reconocimiento por parte de Tim Atkin en su reporte 2023 sobre Uruguay. El  Albariño Viggiano Vino Garaje 2022  está entre los cinco mejores de esta cepa en el país, para el experto británico, con 95 puntos. "La mayoría de los mejores albariños de Uruguay se producen cerca del océano Atlántico, pero este excelente ejemplo proviene de suelos calizos en la subregión Las Violetas de Canelones. Combinando potencia y frescura, tiene sutiles aromas a lanolina y piedras mojadas, lima y albaricoque. Largo y cincelado".

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