22 de abril 2024 - 5:00hs

Dos semanas antes de renunciar a la Intendencia de Canelones para lanzar la campaña, Yamandú Orsi cortó la cinta de una nueva plaza en Villa El Tato. En este barrio humilde de pocas cuadras basta cruzar hacia Camino de Los Horneros para dar con el cerco de Mirador de La Tahona, uno de los 17 barrios privados del departamento. 

"Siempre vimos con la gente de los clubes de campo que era necesario que nos echaran una mano en dos zonas fundamentales, Villa El Tato y Aeroparque. Generar un apoyo más allá desde el punto de vista tributario, que ya funciona. Es raro venir a una inversión de infraestructura en este lugar y no encontrarte con los desarrolladores de los barrios", valoró el todavía intendente. 

Orsi habló sobre "promover la inversión" y generar "puestos de trabajo" como la "política social más importante", sobre que los vecinos con "condiciones bastante más holgadas" acompañen "un proceso de mejora de la calidad de vida" de "la gente que vive con mucha carencia". Dijo que Villa El Tato se había "integrado como nunca", que "no es una zona partida en dos". 

"Tenemos una sociedad que está bastante mejor, que es lo único que realmente nos interesa", concluyó ese 16 de febrero.

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Fue exactamente un mes después que el Plenario del Frente Amplio aprobó la versión definitiva del programa de gobierno, un documento de 107 páginas que entre sus varios puntos establece: "Se deberá evitar la construcción de barrios o enclaves cerrados"

"Los hábitats cerrados, los barrios tipo “burbuja”, reproducen y potencian las diferencias sociales entre los diferentes sectores y generan más segregación", asegura esta hoja de ruta para una eventual administración del FA a partir de 2025, carrera para la que el propio Orsi corre como favorito.

Según el texto votado en el Congreso de diciembre, este proceso "va en el sentido contrario a la construcción de una sociedad de iguales". La redacción blinda incluso cualquier interpretación flexible de este principio y sostiene que "es imprescindible" integrar a las "personas excluidas" –cambiando para ello "la lógica de intervención en los asentamientos– y "evitar en la aplicación de políticas públicas la autoexclusión en enclaves cerrados", lo que vale para "barrios privados o cualquier eufemismo"

El origen de la polémica

Esta definición programática no estaba en la primera versión de mediados del año pasado, que venía articulándose desde 2022. 

El texto recién llegó en la previa del Congreso para "poner negro sobre blanco" algo que otros programas manejaban con "ambiguedad", dijo a El Observador uno de sus redactores, el arquitecto salteño Rogelio Texeira.

Su comité de base en Salto, el Hospital José Pepe Urreta, presentó la moción, según rastreó El Observador. "Pasó por el filtro de la comisión, todos la votaron y salió por unanimidad en el Congreso", graficó Texeira. 

La redacción viene de una puja entre este exdirector de Obras de la comuna de Salto con el actual intendente Andrés Lima. Texeira ha sido una de las voces más combativas contra el líder del departamento y se puso en pie de guerra contra las iniciativas privadas de El Milagro y La Calandria. 

"Algo que va a ocasionar discusión en algún sector del Frente Amplio o en la población, pero que para nosotros en la intendencia está decidido, es que en Salto se van a construir barrios residenciales", anunciaba Lima al semanario Búsqueda en enero de 2021. Hoy es el tercer precandidato de la izquierda a la presidencia. 

Foto: Leonardo Carreño. Andrés Lima, intendente de Salto y precandidato a la presidencia por el Frente Amplio

En agosto de 2022, el citado comité de base emitía una dura declaración en contra del intendente, acusándolo de estar "más preocupado por su carrera política que por la gestión de la Intendencia de Salto", de entregar "terrenos municipales de forma poco transparente o llegando a maquillar los asientos contables de la rendición de cuentas para disimular los déficits".

Uno de los reproches era que había intentado "apartarse de los lineamientos políticos del programa departamental de gobierno (...) impulsando la creación de barrios privados".  

Trabajo y votos: el dilema de los comunistas

Pero Orsi y Lima no son los únicos que quedan a contracorriente del programa que regirá un eventual gobierno frenteamplista en 2025.

Los hombres del Partido Comunista también han sido cercanos desde el pragmatismo de la gestión. El caso de Rúben Moreno, exalcalde comunista de Nicolich que trabajaba codo a codo con los barrios privados, fue uno de los más sonados. “A veces dicen: ‘ah, los barrios privados’… Pero para nosotros el trabajo es algo fundamental y ahí trabajan 1.800 personas”, decía a El Observador en 2019. 

"Yo entiendo que lo mejor sería que no existieran los barrios privados. Actualmente lo que se vende mayormente es el tema de la seguridad. Pero están ahí, interesados en ser parte de la comunidad, hay un excelente diálogo con ellos. (...) Hemos tirado las barreras, porque antes no había ni conectividad entre Aeroparque con los fondos de Altos de La Tahona", declaraba a En Perspectiva en 2018.

Moreno es hoy director de Desarrollo Local de la Intendencia de Canelones. En Nicolich, el bastión donde mejor vota la 1001 en todo el país, el alcalde es su hermano Líber. 

La administración Orsi en Canelones ha tenido como emblema el cobro de una contribución inmobiliaria cara para los barrios privados para invertirlo en las zonas más pobres. El propio Marcelo Metediera, comunista y hoy intendente, era vocero de esa tesitura cuando como director de Tránsito acudía a estos barrios como "nicho concreto" para reempadronar autos: "Es en definitiva generar mayor recaudación para hacer obras en el resto del departamento", declaraba en 2021.

Pero las ideas de este partido, concebidas en la contradicción, siguen desafiando la realidad.

Daniel Diverio es otro caso emblemático: es el referente del Partido Comunista para Canelones y al mismo tiempo el líder del Sindicato de la Construcción. "Los barrios privados en Canelones han generado un fuerte impacto en cuanto a ocupación", reconoció a El Observador

Inés Guimaraens Daniel Diverio, referente del Partido Comunista en Canelones y líder del Sunca a nivel nacional

Sin embargo, reconoce "dos dificultades": "La forma de acceder inspeccionar el centro de trabajo es muy engorrosa" y "hay mayor informalidad por la forma de contratación". El Sunca se declaró este viernes en "estado de alerta" ante el "el envío masivo al desempleo de unos 400 trabajadores" que trabajaban en La Juana, Pilar de los Horneros y La Carlota de Balsa y Asociados, y reclamó al Estado "un mayor control sobre este tipo de inversiones" y "más inversión pública de calidad" para que "la actividad del sector no dependa de este tipo de emprendimientos". 

Diverio añadió que "la política sobre soluciones habitacionales tiene que ser más hacia lo social, porque lo que se genera en esa zona es un desarraigo en los poblados". "En Altos de La Tahona tenés un barrio con sus cercas eléctricas, canchas de golf, guardias de seguridad, y al cruzar de una calle a la otra tenés Villa del Tato, un barrio de trabajadores y trabajadoras, muestra el nivel de desigualdad". 

Orsi salió al cruce de Cosse en 2019

“Yo creo que en Uruguay se ha dado un proceso de poner el tema social en la mesa, lo cual me parece muy bien porque la verdad uno no vive, salvo algunos pocos que viven en barrios privados, flanqueados, encerrados en un ámbito diferente, los demás vivimos en sociedad”, decía la entonces precandidata Carolina Cosse en 2019, en referencia al favorito de los blancos, Luis Lacalle Pou. 

Fue el propio Orsi como intendente de Canelones quien salió a rebatir ese discurso: “La realidad que me toca a mí es que mucha gente de estos barrios se integra”, declaró en marzo de 2019 a El Observador. El hombre del MPP, cuyo sector era incluso impulsor de Cosse en aquel momento, defendía que la realidad uruguaya es "bastante distinta" al modelo de los countrys argentinos, que con sus muros y la distancia era a su entender "un concepto brutal en el que no podés pasar ni para un lado ni para el otro". 

Cosse terminaría pidiendo "disculpas" a quien hubiera entendido que sus dichos implicaban que vivir en barrios privados significaba "no tener sensibilidad", porque ella conocía "gente en una buena posición económica que tiene una gran sensibilidad". 

Por otro lado, si bien Montevideo no admite los barrios privados como tales, la intendencia sí admite desde el año 2000 la urbanización de la zona al norte de Camino Carrasco entre el arroyo Carrasco y Felipe Cardoso, con barrios jardín y seguridad privada que al día de hoy están en plena expansión y donde abundan los carteles que anticipan nuevas obras. 

La investigación "Urbanismo neolibreal: barrios privados en Uruguay", a cargo de Marcelo Pérez Sánchez, contabilizó 84 barrios cerrados en el país que abarcan casi 4.600 hectáreas. Según consignó La Diaria, el texto describe un "crecimiento ascendente del fenómeno": “La llegada al poder de un gobierno progresista en 2005 no frenó la tendencia al alza, sino que esta continuó y se expandió”

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