Estrofas esquivando la censura militar o versos furiosos cantados contra políticas aplicadas por los partidos tradicionales. La sintonía murguera con la izquierda en Carnaval no necesita de muchas referencias. Este año, sin embargo, esa afinidad no se refleja en una buena cantidad de textos que eligieron confrontar al gobierno frenteamplista y concluir un romance de años.
En carnavales anteriores, los cuestionamientos políticos habían ocupado buena parte de los libretos y la distancia ideológica con la administración de Luis Lacalle Pou había sido explícita. Días antes de la asunción presidencial (en marzo de 2020), la murga Metele que son Pasteles se presentó en la primera rueda del concurso en el Teatro de Verano y dejó clara su postura. “Vamos a la plaza / para dar batalla / si la cosa estalla / estaremos a la talla. Vendrán tiempos de mierda / habrá que juntar a toda la izquierda”, decía el cuplé que fue aplaudido desde las dos plateas del Ramón Collazo. Ese fue el mayor canto de guerra, pero no fue el único que, a modo de pregón, recorrió los tablados de Montevideo.
Parecía lógico con ese antecedente que el regreso del Frente Amplio al gobierno renovara cuartetas de esperanza y la poética murguera volviera a encolumnarse tras ideas progresistas. Pero en muchos casos eso no ocurrió.
La primera polémica se desató con Doña Bastarda días antes de subirse a los tablados. El cuplé “Patria o Muerte” fue calificado primero como no apto para todo público por el INAU y avalado días después por el mismo organismo. Una mención al nazismo y el Holocausto fue lo que encendió la mecha. Sin embargo, el cuestionamiento murguero llega al final de ese fragmento, refiriéndose al posicionamiento del oficialismo en el conflicto entre Israel y Palestina.
“Ya sea por una patria / o en nombre de una verdad / los cómplices de la guerra / lo habrán de justificar. Y hay cómplices silenciosos / por cobardes o cipayos / los que se callan la boca / como el gobierno uruguayo”. Esas estrofas quizás sean la crítica más contundente al gobierno de Yamandú Orsi en este carnaval.
En otra dirección, Cayó la Cabra apunta a la distancia que, desde su visión, la fuerza política tiene con la población.
“No busquen más al pueblo en Twitter / que hay otro pueblo en la miseria / los narcos se están acordando / de los gurises que olvida la izquierda. Y vos decís entonces / que eso no es hacerle el juego a la derecha”, canta la murga en uno de sus fragmentos.
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En algunos casos, la crítica es más punzante y puntual, como en el caso de Mi Vieja Mula. La murga volvió al concurso carnavalero tras un año de ausencia y enfoca una parte de su actuación en el MPP. El sector más votado del Frente Amplio es calificado como un espacio variopinto en el que no solo conviven ideas de izquierda.
“La 609 de Mujica / Orsi, Topolansky y Kusturica / la 609 de Pacha Sánchez / Beatriz Argimón y Caro Ache. La 609 tupamara / de Gabriel Oddone y Bergara / que solo así pudo el milagro / para que el carpincho gane algo. La 609 suma gente / de varios lugares destacados / de Cabildo Abierto y El Tropy / desde Fiscalía a Subrayado”, canta.
Y esa no es la única referencia: Queso Magro también le dedica una parte de su letra. “Estamos hablando del MPP / que no parece el MPP / ya no es tan radical / lo importante es ganar y el discurso saber moderar”, dice la letra. Luego recuerda la cantidad de votos que obtuvo y lo que recibe del Estado por cada uno. “Dejó de ser una pyme / mueve mas plata que Daecpu en carnaval. Ya me había imaginado / con razón está trancado y no aprueban esa ley / el impuesto a los más ricos / además de algún milico lo paga el MPP”, remata.
Otros textos y murgas confrontan al gobierno; la administración es centro de críticas por el porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) destinado a la educación, la venta y despidos en la radio M24 y hasta alguna mención a la política laboral. Uno de los cuplé de Falta y Resto es sobre el picudo rojo. En el espectáculo de la murga, el insecto es un enviado del presidente ruso Vladimir Putin que transmite lo que piensa el mandatario sobre algunos temas locales. “Se lo dije a Juan Castillo / el ministro de Trabajo / se lo dije bien clarito / te van a echar al carajo”, recita el personaje.
A profundos conocedores de la fiesta popular, los ataques carnavaleros hacia un gobierno amigo no les llaman la atención. La historiadora Milita Alfaro dijo en una entrevista concedida semanas atrás a El Observador que “uno va al tablado a ver qué dice la murga en ese repaso anual de todo lo que ha ocurrido y donde se critica y se da palo”.
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Milita Alfaro
Gastón Britos / FocoUy
La experta añadió que “se ha dicho hasta el cansancio que a la izquierda no (se le pega), y poco menos que el Carnaval es un comité de base del Frente Amplio. Eso demuestra hasta qué punto la gente habla sin ir al tablado”.
Más allá de la palabra autorizada, hubo claros ejemplos en el pasado de acercamiento ideológico entre murgas referentes y el Frente Amplio. Pero este año cambió la mirada y aquella amistad con derecho a roce volvió a subirse a los tablados, pero no precisamente de una manera cariñosa.