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Pablo Lecueder y una explicación sobre por qué se bailan menos lentas

A cuatro décadas de la Noche de la Nostalgia y 26 años de Océano, el director de la FM reflexiona sobre sus creaciones

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24 de agosto de 2018 a las 05:00

En su oficina de Océano FM Pablo Lecueder dice que le da vergüenza aparecer, sistemáticamente, cada 24 de agosto como la cara visible de la nostalgia nacional. No es por qué sí. Cuatro décadas atrás Lecueder, con sus entusiastas 21 años, creó la Noche de la Nostalgia. Era, en ese entonces, director de 1170 AM, Radiomundo y quería dar a conocer su programa Old Hits. En 1992 consiguió una frecuencia FM y en la 93.9 nació Océano. La "FM que cambió la FM", como afirma su eslogan, cumplió el sábado 18 de agosto 26 años.

Unos días antes de que Lecueder salga a la pista del Latu para bailar algunos de sus temas favoritos de Los Beatles, dialogó con El Observador sobre su nostalgia, los lentos y su vida al frente de Océano.

¿Cuáles son los temas de su nostalgia?
Es difícil elegir, pero para mí es más importante un tema por lo que me trae de recuerdo antes que por la calidad musical. Yo, por ejemplo, soy un fanático de The Beatles y de (Paul) McCartney específicamente; un tema que siempre fue como mi imagen es Hey Jude. Me acuerdo que fuimos con un amigo a buscar el disco a Buenos Aires y no parábamos de escucharlo.

¿Qué pasó con los lentos? ¿Ya no se bailan más?
Para mí el tema de la música lenta tenía que ver con cómo se salía, que era en pareja. El varón invitaba y el varón pagaba, era totalmente machista. Si vieras todas las cosas machistas que había en ese momento, a más de un boliche lo prenderían fuego hoy. Además que una chica tuviera que esperar para que la llamara un chico, que la chica te dijera que no, o peor, tener que llamar a la chica y que te atendiera el padre. Igual también tenía su parte linda. Creo que las cosas no son ni buenas ni malas, son distintas.

En esta misma oficina, años atrás, funcionó la discoteca Zum Zum de la que aún continúan intactos ciertos rincones. ¿Fue casualidad?
A veces en la vida suceden cosas medio mágicas. Yo había comprado unas oficinas en World Trade Center (WTC) para mudar Océano para ahí pero, por algún motivo, demoré en moverme. Antes del momento en que solía hacerlo todos los años, llamé a Zum Zum para ver si ese año podía hacer la Noche de la Nostalgia ahí y el dueño me dijo que estaban por venderlo. Al otro día fui a ver el lugar con mi hermano, le pregunté el precio de las oficinas de WTC para venderlas y comprar Zum Zum. Me dijo que me tirara al agua y gracias a ese empujón, pude comprarlo. Entonces, la celebración de los 20 años de la Noche de la Nostalgia los hice en Zum Zum siendo dueño del lugar. Más allá de eso siempre fue un desafío tangibilizar la radio. Y si hay algo que tangibiliza una radio es poder verla. No sé si hay muchas radios que la gente pueda ubicar dónde están y con Océano dicen "es la que está en la rambla".

¿Cómo nace el concepto "la FM que cambió la FM"?
Cuando accedimos a la frecuencia empezamos a ver que la gente necesitaba otra cosa. El marketing te dice que si no sos líder en una categoría, hay que crear otra para serlo. Entonces empezamos a variar y fuimos más para el lado de la comunicación porque, aunque el 90% de las personas que elegían FM lo hacían para escuchar música, había que captar al otro 10%. Entonces empezamos con programas periodísticos, más hablados y de diversión.

¿Cómo se para frente al paso del tiempo y todo el camino recorrido?
Ahora me doy cuenta de que hice algo hace 40 años y me siento con el bastón. Lo único que me salva es que lo hice con 20, entonces no es tanto. Los tiempos cambian; no solo en la forma de bailar o de salir, cambia la manera de trabajar y cómo cada uno se relaciona con el lugar donde trabaja, las generaciones de mis padres y mis abuelos tenían una relación más directa con el lugar donde trabajaban. Creo que hoy no hay un afecto por el lugar donde se está trabajando, la gente joven puede trabajar en un lugar u otro y puede cambiar, que me parece bárbaro, pero es distinto.

¿Le dolió cuando muchos comunicadores y periodistas que trabajaban acá se fueron a Del Sol?
Obviamente que si alguien que está trabajando contigo se aleja, te duele, y a todo nivel. El tema es el cómo. Porque las cosas pueden ser totalmente legales pero de repente no quedan bien. Lógicamente perder determinados comunicadores implicó, también, abrir otro frente dentro de este mercado. Se creó una competencia donde antes no la había. Pero acá no se trata de quién gana y quién pierde, ni quién es más vivo y quién más bobo, se trata de lograr que haya espacio para los dos. Eso lo va a regular la parte comercial y la aceptación de la audiencia, y en eso estamos trabajando.

¿Cómo le hubiera gustado que se lo plantearan?
No es un tema de tiempo, no sé, creo que me hicieron un lindo homenaje, porque si alguien está dispuesto a invertir en radio y piensa que la programación de Océano es la mejor, es un homenaje, eligió bien. Lo bueno es que tuve la oportunidad de divertirme nuevamente armando cosas, pero con mucho estrés. Uno se acostumbra a estar con determinado nivel de audiencia, que lógicamente se resiente; hay que empezar de vuelta con la programación. Es difícil que una radio se recupere después de un golpe de este tipo, pero acá hay un tema vocacional de por medio. Lo que más pena me da es que antes estaba más tranquilo y me divertía un poco más, ahora la estamos luchando más, la situación económica en estos momentos se está sintiendo a nivel comercial. Se juntó la tormenta perfecta.

Con todos estos movimientos de los últimos años, ¿tiene tiempo para descansar?
No, no mucho, lo que pasa que para mí es un placer venir todos los días y trabajar con la gente que esta acá, me divierto. Lo que si me gustaría para poder manejar mejor el océano, es hacer más veces por año lo que también me gusta: bucear. No es casualidad que le haya puesto así a la radio. Me gusta el agua, pero de la superficie para abajo.

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