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Padres encadenados por la tenencia compartida y un proyecto de "equidad de tiempo"

Varias organizaciones luchan por la Ley de Equidad de Tiempo que está bajo la consideración del Parlamento

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17 de octubre de 2018 a las 05:03

Nicolás no puede ver a sus hijos porque, según dice, la madre lo denunció por violencia doméstica y con ello logró un recurso legal para mantenerlo alejado. Sin saber qué hacer, este hombre llegó este martes al Juzgado de Familia de la calle Rondeau y se encadenó a las escaleras. Pedía justicia y como muestra de su compromiso decía que estaba haciendo una huelga de hambre.

Nicolás se encandenó frente a un juzgado de familia para protestar por tenencia de sus hijos

La historia de Pablo podría ser la misma de Nicolás, pero la fortuna -según él- y la Justicia quiso que no lo fuera.

Pablo inició su proceso de divorcio hace cinco años y pidió la tenencia compartida de su hijo, que hoy tiene nueve. Un año después fue notificado de una denuncia de violencia doméstica en su contra, que terminó desestimada. La semana pasada le concedieron la tenencia compartida de su hijo, en lo que resultó ser una sentencia atípica para nuestro país.

El caso de Pablo es similar al de muchos otros padres y madres que luchan por compartir el tiempo más equitativamente con sus hijos. El resultado que obtuvo fue sorpresivo. Él lo atribuye en parte a la suerte y al haber dado con las personas indicadas. Cuando inició los trámites para divorciarse de su esposa pidió que su hijo pasara el mismo tiempo con su madre que con él. En otros países esto es común pero en Uruguay la gran mayoría de casos de tenencia compartida se logran gracias a un consenso entre ambas partes. 

Gustavo Canapá, de la organización Stop Abuso Uruguay dijo que las falsas denuncias por violencia doméstica suelen aparecer en estos procesos y enlentecen los plazos. 

Durante este proceso, que le llevó cinco años, vio a su hijo tres veces por semana en encuentros de seis horas. Además, un fin de semana cada dos semanas podía compartirlo con él. No es común que en un juicio de este tipo -en el que hay denuncias por violencia doméstica- un padre acceda a tantas horas con su hijo.

“Desde el día uno, gracias a dios, vi más a mi hijo que cuando estaba casado. Antes, por más que vivíamos en la misma casa, la madre no me lo dejaba ver ni llevar a ningún lado. Cuando estaba casado pasaba lo mismo, no me lo quería dejar”, explicó Pablo. 

Este juicio tuvo un agregado que es recurrente en este tipo de casos. En agosto de 2014, Pablo fue denunciado por su exmujer por violencia doméstica cuando estaba de viaje por trabajo. Cuando llegó a Montevideo llevó a su hijo a pasar el día a su oficina con él y la madre cuestionó el hecho como si se tratase de un secuestro y lo denunció, pese a que seguían viviendo juntos. Fueron reiteradas las denuncias contra Pablo, que también denunció a su ex esposa por no permitirle ver a su hijo. 

“Todos los procesos de violencia doméstica fueron iniciados y culminados. (..) Los juzgados de urgencia, o mal llamados de violencia doméstica, deciden sobre esos casos puntuales pero no tienen competencia para decidir sobre la tenencia, que depende del Juzgado de Familia. Estos casos fueron resueltos porque no hubo resultados negativos en contra del padre y no alteraron el proceso de tenencia compartida”, explicó a El Observador la abogada Laura Araújo, representante legal del padre. 

En Uruguay la gran mayoría de casos de tenencia compartida se logran gracias a un consenso entre ambas partes. 

Padres y madres obstructores

Gustavo Canapá, de la organización Stop Abuso Uruguay, explicó a El Observador que la figura del padre o madre obstructor es recurrente en estas situaciones. “Son aquellos que no permiten que los hijos hablen por teléfono, que no permiten relacionamiento ninguno, que alienan al hijo. Estos comportamientos obstruyen el vínculo del niño con su familia, con sus hermanos, tíos y abuelos”, explicó Canapá. Además, agregó que las falsas denuncias por violencia doméstica suelen aparecer en estos procesos y enlentecen los plazos. 

El miércoles 10 le otorgaron a Pablo la tenencia compartida de su hijo. El niño pasará una semana con su padre y una con su madre. La sentencia fue la misma en primera y en segunda instancia, por lo que el fallo es definitivo. 

El régimen de una semana con cada padre fue lo que solicitó Pablo desde el primer momento, pero esto no significa que sea la única forma en la que se presenta la tenencia compartida. Puede ser acordada de una infinidad de maneras distintas en función a las necesidades de cada niño. “Este es el régimen que se entendió, dadas las circunstancias del caso, que era lo mejor para el niño. No todos los contextos son iguales”, dijo Araújo. 

Pablo logró el resultado esperado, entre otras cosas, gracias a que tanto el defensor de oficio del niño como su psicóloga aconsejaron que lo mejor en este caso era instalar un sistema de tenencia compartida. 

Stop Abuso Uruguay, Amamos a nuestros hijos y Todo por nuestros hijos, son algunas de las organizaciones que colaboran con personas que luchan por compartir la tenencia. Este martes se reunieron en la puerta del Palacio Legislativo para manifestarse a favor del proyecto de ley de equidad de tiempo, por el que hacen campaña en las redes sociales, y que está a consideración de la comisión de Constitución y Código de la Cámara de Diputados.

La iniciativa, propuesta por los diputados nacionalistas Rodrigo Goñi y Gerardo Amarilla, pretende agregar al artículo 34 del Código de la Niñez y Adolescencia un nuevo numeral que dispone que “cuando el Juez determine la guarda compartida por ambos padres con tenencia de uno de ellos, deberá procurar, que el tiempo de contacto con los menores hijos por parte de los padres sea dividido en partes iguales, de tal forma que se garantice un contacto equitativo con ellos".

El texto expresa que se debe proteger “el interés superior del menor”, consagrado por la Convención sobre los Derechos del Niño y el Código de la Niñez y la Adolescencia. El derecho de los niños debe guiar la conducta del juez y de los padres en relación a sus hijos, según lo establece la normativa.

El texto también otorga facultades al padre que no tiene la tenencia, para reclamar mayor contacto con sus hijos cuando el otro progenitor lo intente impedir.

Canapá aclaró que la tenencia compartida no es lo mismo que la equidad de tiempo, que es lo que se votará en el Parlamento. “Pedimos algo más chico para que nos lo den”, explicó. Esto no significa que el niño deba pasar exactamente el mismo tiempo con cada padre, sino que el juez buscará que los acuerdos sean lo más justos posibles. 

Uno de los principales reclamos de los padres que recurren a estas organizaciones es el tiempo que requiere todo el proceso para lograr una tenencia equitativa. A Pablo le llevó cinco años y el tiempo de espera promedio es de entre cuatro y seis años. Es frecuente que en el medio de ese periplo los hijos cumplan la mayoría de edad. 

 
 
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