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Parto vertical: una forma de dar a luz que se extiende y pretende desbancar a la cesárea

La técnica, que impulsa el MSP y ASSE, evita la violencia obstétrica y respeta la voluntad de la mujer y sus tiempos fisiológicos naturales

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19 de agosto de 2018 a las 05:00

La cantidad de emociones que pasan por el cuerpo de la madre al momento de parir son tantas, que muchas veces ella pierde el dominio de la situación y desconoce qué es realmente lo que sucede a su alrededor. Rompe bolsa y empiezan las contracciones. Va hasta la clínica y el médico le pide que se acueste. Que puje y puje. Aumenta el dolor, la felicidad, el miedo y el desconocimiento. En Uruguay la mayoría de estas historias terminan en una cesárea. Aunque el panorama parecería estar cambiando.

Desde hace cuatro años el Ministerio de Salud Pública (MSP) y la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) se propusieron impulsar el concepto de parto humanizado, también conocido como parto respetado, con el objetivo de reducir la cantidad de cesáreas innecesarias que se implementan en Uruguay. Y el plan funcionó, porque donde se aplica aumentan los partos naturales.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) el porcentaje ideal de partos intervenidos quirúrgicamente se ubica cerca del 15% anual. Pero Uruguay está muy lejos de esa cifra. En el sector privado las cesáreas representan un 60% de los partos que atienden, mientras que en el público un 43%, según un estudio de la revista Médica del año pasado.

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La clave del parto humanizado es, básicamente, que la mujer y su bebé sean los verdaderos protagonistas en la escena. Que se prioricen sus derechos y su comodidad, y no la del médico. Muchas madres desconocen que son ellas las que deciden de qué manera van a dar a luz y suelen aceptar rápidamente lo que les indica el obstetra por temor y desconocimiento. El parto humanizado pretende que el nacimiento se desarrolle de la manera más natural posible, con asistencia de profesionales desde el preparto para educar y enseñar a la mujer, y así evitar las intervenciones quirúrgicas innecesarias.

En diferentes puntos del país –aunque no a gran escala- se han implementado unidades médicas dentro de hospitales que priorizan la premisa natural sobre la quirúrgica, sin desmerecer que solo ante casos de vida o muerte se puede recurrir a una cesárea. Y los resultados ya revelan un cambio significativo.

Parto vertical

La sala de maternidad del hospital de la ciudad de Young es la única en la ciudad. Allí se atienden usuarias del sector público y privado. Tiene la particularidad de disponer de una silla adaptada para asistir un parto vertical. La mujer nunca se acuesta, sino que da a luz de pie apoyada sobre una silla que la sostiene.

De cada diez partos que se realizan solo dos son por cesárea. Y dentro de esos ocho partos naturales, el 90% de las mujeres elije tenerlo de manera vertical y no acostada. Sugieren que de esa forma su dolor es menor y su seguridad mayor. Los miedos se reducen y su lucidez aumenta, permitiéndoles estar más conscientes en el momento de dar a luz.

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ASSE informó que el equipo de profesionales trabaja bajo las mejores recomendaciones científicas, a fin de maximizar los cuidados del niño y de la madre. La obstetra partera realiza una vigilancia materno-fetal y el médico ginecólogo interviene en caso de que el proceso se desvíe de lo fisiológico.

Las mujeres pueden optar por la posición en que decidan para dar a luz, en camilla ginecológica o en modalidad vertical. La decisión la toman las usuarias, quienes acceden en forma previa a información para conocer sus derechos. Las ventajas destacadas por profesionales acerca del parto vertical son que la mujer accede a libertad de movimiento y cuenta con la gravedad a favor, lo que implica una ampliación del diámetro de la pelvis y un acortamiento del proceso de trabajo de parto.

La modalidad de parto vertical se enmarca en las políticas de humanización del trabajo de parto que promueve el MSP, donde se respeta la intimidad de la mujer, sus tiempos biológicos y psicológicos, así como las pautas culturales, procurando la menor intervención y medicalización posible.

Antecedentes

Esta experiencia se implementó por primera vez en 2014 en el hospital de Rocha, donde además del vertical se ofrece el modelo de trabajo de parto dentro del agua. En este centro nacen 45 niños por mes en promedio y el índice de cesáreas fue reducido de 50% a 27% en 2016, según datos de ASSE. "Con la estrategia de parto humanizado, el Hospital de Rocha logró que los nacimientos por cesárea bajaran de 23%", explicó la ministra interina de Salud Pública, Cristina Lustemberg en aquel año.

"Esto también mejoró los niveles de satisfacción en cuanto a la humanización y la atención en el proceso del parto y puerpereo, previamente a que esa mamá se vaya de alta con su recién nacido, y el acompañamiento de la familia", destacó la entonces presidenta ASSE, Susana Muñiz, en un comunicado oficial del organismo.

La experiencia de Rocha se desarrolló desde una estrategia de trabajo conjunto con la Red de Obstetricia de Suiza, que impulsó un intercambio de capacitación. Llegaron parteras de ese país a formarse a Uruguay y fueron otras para Europa. A nivel país la iniciativa aún no ha logrado consolidarse en la mayoría de las clínicas, aunque los resultados demuestran ir por el camino correcto.

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