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Peñarol ganó con el corazón

Sin desplegar un juego atildado, el aurinegro venció 2-0 a Libertad a puro carácter

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26 de abril de 2018 a las 23:50

Peñarol vive y lucha. Este jueves le ganó 2-0 a Libertad de Asunción en el estadio Campeón del Siglo y se ubicó en la segunda posición del Grupo C, con el mismo puntaje que Atlético Tucumán, pero con mejor diferencia de goles. El partido que se jugará el próximo miércoles 2 de mayo en Tucumán puede resultar clave para la clasificación a octavos de final.


Cristian Rodríguez -de penal- y Cristian Palacios en el final de cada uno de los tiempos marcaron los goles.

Hay que resaltar el triunfo, los tres puntos que eran fundamentales para seguir adelante en la Copa. El juego no fue vistoso, nada que ver con el equipo que ganó el campeonato Uruguayo el año pasado o que empezó la actual temporada, pero dejó el alma en cada pelota, sacó a relucir el carácter para quedarse con la victoria frente al líder del grupo, un equipo durísimo como Libertad.

Peñarol contó con figuras excluyentes. Primero Fabián Estoyanoff, desequilibrante en el primer tiempo y jugando con gran amor propio el complemento. Cristian Rodríguez, todo esfuerzo y precisión para meter el penal. Los zagueros, que se quedaron con cada centro de los paraguayos, el propio Kevin Dawson que después de un fallo en el primer tiempo se redimió en el segundo.

Así cimentó el equipo de Leonardo Ramos el triunfo después de una semana complicada, llena de críticas, que empezó con la derrota frente a Libertad en Asunción y con el empate con gusto a poco en el clásico del domingo.

Como sucedió en Asunción una semana atrás, el Lolo Estoyanoff fue el jugador más incisivo de Peñarol en el comienzo. Las pocas veces que el aurinegro se acercó a Rodrigo Muñoz fue gracias a la velocidad de su número 13.

Así, a los cinco minutos apareció por derecha con un pase a Maxi Rodríguez, cuyo remate lo desvió el golero. Después lo detuvieron con falta, luego metió un centro que no pudo cabecear con comodidad Agustín Canobbio y hasta ejecutó un tiro libre que rozó el caño.

Cuando pasó a jugar por izquierda, fue aún más determinante, porque al final de la primera parte recibió un pase de Cebolla Rodríguez y Muñoz le cometió penal. Una infracción innecesaria, porque el delantero se iba para afuera. Pero problema del golero dijo el Lolo y sentenció el Cebolla con un remate inapelable al palo izquierdo.

Un gol necesario que llegó en un buen momento, cuando desde las tribunas comenzaba a surgir el clásico murmullo de descontento. Es que el equipo no desplegaba un buen juego y además, unos minutos antes, Kevin Dawson estuvo a punto de cometer un blooper mayor al que le costó el gol de tiro libre en Asunción.

En realidad el error del golero fue importante -salió afuera del área, se entreveró con la pelota y la perdió-, pero la gravedad se diluyó porque Ramón Arias cortó de cabeza el bombeo de Iván Franco que iba derecho a la red.

Sin la explosión de Agustín Canobbio -fue sustituido al comienzo del segundo tiempo por Matías Corujo-, con intermitencias del argentino Maximiliano Rodríguez, Peñarol no tenía otra vía que la de Estoyanoff para atacar. Porque Fernández quedaba solo, desconectado del juego, sin posibilidades de trascender.

La única ocasión que tuvo el exdelantero de Racing fue en el inicio del segundo tiempo con un golpe de cabeza que rebotó en el travesaño. Después fue sustituido por Cristian Palacios, que juega poco, pero mete mucho.

El ingreso de Giovanni González también fue importante, porque revitalizó la banda. Tanto que él y Lucas Hernández encabezaron el avance que terminó con el segundo gol, el de Palacios cuando el partido se terminaba. El delantero recibió en el área y sacó un zurdazo que venció el esfuerzo de Muñoz.

Dawson se quedó en el segundo tiempo con las dos chances más claras que tuvo Libertad en el complemento. Un remate de Cardozo que atajó abajo y un cabezazo que rebotó en un zaguero y el golero logró desviar al córner. Dos jugadas que sirven para templar el ánimo, especialmente del hincha, que ya miraba con ojos de desconfianza el accionar del joven golero.

Peñarol se hizo fuerte. Sacó adelante el partido desde el costado anímico. Transpiró la camiseta. Cuando los músculos comienzan a sentir el trajín, es importante correr con el corazón y así lo entendieron los jugadores aurinegros. El equipo debe sortear una seguidilla de partidos que aún continúa. El domingo por el torneo local y el miércoles que viene frente a Tucumán, otro duelo para jugarlo con intensidad..

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