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La presidenta de UTE en su oficina del Palacio de La Luz. (Foto archivo)

Economía y Empresas > Entrevista a Silvia Emaldi

Presidenta de UTE: “Vamos a destinar más inversión para mejorar las redes de distribución”

La presidenta de UTE, Silvia Emaldi, explicó que las ganancias extraordinarias que la empresa obtuvo por exportaciones a Brasil se volcarán en parte a reforzar inversiones en distribución. Además posibilitaron un ajuste tarifario menor al proyectado inicialmente, y  también un nuevo plan de descuentos para sectores carenciados

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23 de enero de 2022 a las 05:00

El año 2022 empezó movido para UTE, cuenta su presidenta Silvia Emaldi en su oficina del Palacio de La Luz.  Los incendios y temporales afectaron en estos días el servicio de suministro de energía eléctrica a miles de clientes. El viento dañó líneas y volteó cientos de postes en el interior del país. También resurgió la pandemia y el cuadro de funcionarios se ha visto afectado.  Por otro lado, a nivel climático, el déficit hídrico obliga a tener que cuidar el agua de los embalses y a utilizar con más asiduidad el parque de generación térmica para satisfacer la demanda en una época de consumo elevado. En entrevista con El Observador, Emaldi habló sobre las perspectivas para este 2022, y explicó cómo se llegó a la corrección tarifaria de 3,5%, en un contexto marcado por ganancias millonarias para la empresa producto de la exportación de energía a Brasil. Según contó, sobre la base de esos números las negociaciones del Directorio con el equipo económico giraron en que el ajuste fuera menor a lo que en primera instancia marcaban las variables macro. Otros puntos fueron incrementar recursos para destinar al Bono Social de Energía dirigido a los sectores más vulnerables de la población, y a aumentar la inversión para la mejora de las redes de distribución, tanto en la ciudad como en áreas rurales. Además, la presidenta del ente se refirió a los cambios implementados en la Tarifa Básica de Consumo desde este mes. Lo que sigue es un resumen de la charla.

¿En base a qué elementos se definió el ajuste de tarifas de 3,5% que rige este año?
Los informes técnicos de la gerencia financiera en la evaluación de las variables macro que nos pasa el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), junto con las previsiones del precio del petróleo, daban un incremento por paramétrica del orden 6%. En base a los resultados positivos que la empresa había tenido (unos US$ 200 millones por exportaciones de energía a Brasil) este año desde el Directorio tuvimos varias conversaciones con la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) y MEF para evaluar dos cosas. Por una parte ajustar por un valor menor, y surgió el escenario de 3,5% que es la mitad de la inflación estimada (para 2022). A su vez también nuestro objetivo era volcar más al Bono Social de Energía Eléctrica para beneficiarios Mides que a partir de enero está operativo. UTE en las tarifas sociales que aplicaba en los barrios donde regularizábamos servicios tenía subvenciones del orden de unos US$ 10 millones para esos sectores. Parte de lo que se coordinó fue que eso subiría a unos US$ 30 millones para darles descuentos de entre el 80% y el 90%. De los beneficiarios Mides había unos 100 mil clientes de UTE regularizados, y unos 60 mil tenían tarifa Residencial Simple. O sea siendo de los grupos vulnerables pagaban la tarifa más alta que tenemos.

¿Qué otros puntos se coordinaron?
Entonces, la  idea fue incrementar 3,5% cuando la paramétrica daba 6%, ahí ya hay una renuncia fiscal, sumarle US$ 20 millones iniciales al Bono Social, y además incrementar las inversiones. También tuvimos el pedido especial de  US$ 116 millones a Rentas Generales que se va a efectivizar en 2022.



¿Qué implica ese incremento de inversiones?

En 2021 ya habíamos acordado con OPP que si teníamos ingresos extraordinarios íbamos a invertir más. Invertimos US$ 30 millones más de lo que estaba originalmente en el programa financiero. Teníamos acordado US$ 174 millones y cerramos el año con US$ 204 millones. A su vez estamos destinando unos US$ 30 millones más para inversiones este año. Tanto las del año pasado como las de este año las destinamos especialmente a la mejora de las redes de distribución y de la calidad del servicio, tanto  a nivel urbano y también mucho a nivel rural. Muchos emprendimientos rurales, lácteos, regantes, surgieron en las zonas rurales donde las líneas llegan y son líneas no del mismo porte que las que tenemos en las zonas urbanas. Entonces hoy se instala un tambo o quieren hacer riego y precisan más potencia. En particular el sector arrocero y el regante en general es el que más nos está requiriendo. En el caso de la soja, el trigo  y otras producciones tienen estudios que, por ejemplo, si se riega de forma intensiva incrementa la producción hasta un 84%. En el período pasado se puso mucho foco en las inversiones de generación, por lo cual quedaron rezagadas en algunos aspectos las de trasmisión, y más que nada las de distribución, las redes de media y de baja que manejaban unos valores anuales de unos US$ 70 millones. Siempre se pedía y se requería más. Ahora estamos llegando a unos US$ 100 millones destinados a la mejora de esa última milla.

¿A cuánto ascienden las ganancias de 2021?
Estamos estimando ganancias generales en el orden de US$ 350 millones en el estado de resultados. Por exportación son en el orden de US$ 200 millones. Y más allá de las transferencias a Rentas Generales, el IRAE que vamos a pagar este año a DGI producto de las ganancias del año pasado está estimado en unos US$ 160 millones.

¿Qué valoraciones se han hecho respecto a la situación actual de sequía? ¿Cómo se compone el Costo de Abastecimiento de la Demanda (CAD) para el año?
El CAD el año pasado terminó siendo de US$ 975 millones, de los cuales US$ 397 millones fueron combustible. Uruguay utilizó el 57% de ese combustible y el resto fue (para generación de) exportación. Para 2022 los números del programa financiero los estamos cerrando con OPP y MEF. Desde el punto de vista del CAD estimamos US$ 730 millones, de los cuales US$ 150 millones son para combustible. Está estimación está hecha con  las previsiones de meteorólogos de que a partir de  fin de marzo empezarían las lluvias con ratios normales, y con una proyección de exportaciones conservadora de US$ 130 millones, dado que no hay ningún contrato firme  y que es todo coyuntural. Si se resuelve la situación de lluvia para Uruguay es probable que para el sur de Brasil ocurra lo mismo, y seguramente Argentina habrá resuelto alguno de los problemas que hoy tiene. Obviamente si no se revierte la situación en la que estamos, las estimaciones de compra de combustible serán mayores.

¿Hay chances de contar con gas para utilizar en generación y a su vez reducir costos?
Si bien tenemos contrato con dos empresas productoras de Argentina, por lo pronto hasta después del invierno no vamos a tener ninguna chance.  Ahora Argentina en el marco del Plan Gas está produciendo más, pero tiene un cuello de botella en el gasoducto que trae el gas de Neuquén hacia Buenos Aires porque la capacidad está a full. Estimamos que quizás después del invierno pueda haber algún hueco en las necesidades de Cammesa que es el despacho argentino. Sí están exportando a Chile porque tienen otros gasoductos que van por el sur.



En enero hubo cambios en el pliego tarifario. Se sumó el Bono Social y se eliminó la posibilidad de que nuevos cliente ingresen a la Tarifa de Consumo Básico (TCB). ¿Por qué se tomó esa decisión?

Con el Bono Social queremos focalizar directamente a los colectivos carenciados, que las rebajas de 80%, 90% estén dirigidas a los más necesitados, a los que realmente tienen dificultades para pagar. El objetivo es que tengan una energía de calidad, segura y que se mantengan en el sistema. El precio de la Tarifa de Consumo Básico está un 40% por debajo del costo. Entonces lo que no paga la TCB lo pagan el resto  de las tarifas residenciales. Seguimos teniendo un desafío con la Tarifa Residencial Simple.

¿Alguien que podía ser un potencial usuario de la tarifa básica porque consume poco electricidad, es decir un estudiante, un jubilado por ejemplo, qué opción tiene ahora?
La Residencial Simple o la Tarifa Inteligente.  El Plan Inteligente (incluye tarifas Doble Horario y Triple Horario) que terminó el año pasado fue muy exitoso. Cuando arrancó el plan en enero de 2021 eran 104 mil clientes en una tarifa que se generó en 1993. Ahora ingresaron 77.600 más. Hoy tenemos  182 mil clientes en esas tarifas y representó el 22% de la venta en el sector residencial. Esos clientes tuvieron en promedio un 15% de reducción en su factura. Creo que la gente a medida que vea los números y las experiencias de otros se va a seguir sumando porque no hay forma de no ahorrar 15%, 20% o más. Los pasajes a estas tarifas siguen siendo sin costo.

¿Qué tan cerca se está de tener facturación separada por usos finales dentro de un hogar? Pienso, por ejemplo, en una tarifa específica para el calentamiento de agua, otra para cocción, otra para refrigeración.
Para eso falta mucho porque se tendrían que tener otros elementos que puedan hacer una submedición para cada electrodoméstico.  Si bien se están haciendo estudios de la curva de carga  y podríamos inferir analizando la curva de carga de cada cliente en qué momento prende el aire u otro aparato, eso no sería exacto como para después poder facturar. Es un objetivo, pero es de mediano plazo. Hay que hilar muy fino y requiere más tecnología más allá del medidor inteligente. En el vehículo eléctrico es donde sí primero podríamos hacer eso porque hay mecanismos. 

¿Cómo marcha la instalación de los medidores inteligentes?
Cerramos el año con 711.000 medidores inteligentes instalados. Llegaremos a la mitad de clientes en pocos meses. El objetivo es llegar al 100% al final de este período. La toma de lectura de consumo ya es automática. Y en octubre empezamos un piloto, los cortes y reconexiones ya se hacen en forma online. Llega la solicitud y está programada toda la cadena. Ya no tiene que ir la cuadrilla a domicilio. Además empezó a funcionar también online el cambio de potencia y el cambio de tarifas.

¿En qué situación está el tema morosidad tras casi dos años muy particulares por la pandemia?
A nivel de clientes residenciales no le hemos cortado a nadie. Hemos apostado a llamar a todos los clientes residenciales, a los de comercios y servicios,  para decirles que están habilitados los planes de financiación. De  32.000 que se han contactado, ya pagaron toda su deuda anterior unos 9.000 y financiaron unos 10.000. Y están pendientes de cobro unos 12.000, que no se acercaron a financiar o empezaron a pagar alguna cuota y dejaron de pagar. Sacando los clientes carenciados a los que no los estamos llamando hay unos 44.000 clientes que están con morosidad. Se financia en 36 cuotas, hemos sido muy contemplativos
¿Y en el resto hubo cortes?
Sí a nivel de empresas. En lo que son medianos consumidores hacia arriba hemos seguido el proceso habitual.
¿Ya venían con deudas antes de la pandemia o se endeudaron después?
Había de los dos casos. Tenemos algunos clientes grandes que vienen con dificultades. Hemos financiado a todo el que se acercó, desde  chicos hasta grandes. A todos se les aplicó esa posibilidad. Hubo empresas que no se acercaron o que financiaron y no pagaron. En esos casos fueron los cortes.

 

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