Siempre es una gran noticia que se proyecten películas de Ingmar Bergman en Montevideo. Pero en este caso es más importante el hecho aun porque varias de las piezas a exhibirse desde ayer lunes 29 hasta el viernes 10 de mayo en Sala Cinemateca nunca se estrenaron comercialmente en Uruguay y son verdaderas rarezas.
Tan atrás se ha buscado que la primera película que se proyectó ayer, El sádico, es de 1944, y solo el guion es del director de El séptimo sello. De todos los títulos ofrecidos el más conocido es Un verano con Mónica. El resto, sin duda, sorprenderá hasta al más fanático seguidor del sueco.
Se trata, entre otras cosas, de ver de qué manera comenzó a manejar la cámara un joven director de teatro que luego se convertiría en una leyenda del cine y de cómo transformó varias piezas menores de la dramaturgia escandinava en películas más que aceptables. Pero también de observar cómo las obsesiones que persiguieron toda la vida a Bergman ya estaban allí desde el principio. La mayoría de las obras aluden al vínculo y a la distancia que hay entre dos personas e indagan, como le gustaba decir a Bergman, en la anatomía interior del amor.
Crisis, que se proyecta hoy, es su primera película como director. Es de 1946, y se considera su primer retrato sobre la mujer. Allí se cuenta la historia de Nelly, una joven que abandona a su madre adoptiva para ir en busca de la biológica. Pero que también deja atrás el pueblo para ir a la gran ciudad, a Estocolmo, con todas las consecuencias que supone ese cambio.
Música en la noche (1948) es considerada una película algo comercial por la alta carga de sentimentalismo que despliega. El propio Bergman, que reniega de toda esta etapa inicial de su cine, expresó una vez que: “En ese entonces hubiera filmado la guía telefónica si me la ofrecían”. La historia del pianista ciego rescatado por una chica sensible pero complicada suena a cliché, pero según la crítica internacional hay buenos momentos, y una vuelta de tuerca interesante.
También se podrá ver el próximo 3 de mayo Sed de pasiones (1949), una obra con mayores pretensiones expresivas y dramáticas. Hay ciertos toques de neorrealismo, aunque a Bergman lo que le interesa más es el conflicto de los protagonistas en este caso. De todas formas se lee una crítica a la egocéntrica burguesía europea, despreocupada absolutamente del mundo atroz que los rodea. Destaca ya en esta cinta la mano mágica del sueco como director de actores.
El otro atractivo para ver el ciclo es el eterno, dramático y hermoso blanco y negro de estas películas. Esa Suecia incandescente, irreal de tan perfecta, que tantas veces reflejó Bergman en los ojos azules y el cabello dorado de hermosas actrices como Liv Ullmann o Bibi Andersson, se vuelve una alucinación fantasmagórica cuando es retratada en solo dos colores.
La magia del cine de Bergman no es nueva para el público uruguayo. Ya desde 1952, año en que se exhibieron algunas películas suyas en Punta del Este, contó con una legión de fieles seguidores. Más tarde vendría un excelente libro de Homero Alsina Thevenet y Emir Rodríguez Monegal, Ingmar Bergman: Un dramaturgo cinematográfico, que aportaría una base intelectual para la espontánea devoción que había surgido una década antes. Cinemateca, desde entones, hizo y hace el resto.
Su nombre es sinónimo de excelencia, aunque fue y es discutido todavía por algunos especialistas. De cualquier manera es imposible (por Persona, El séptimo sello, Cuando huye el día, El silencio, La fuente de la doncella, Fanny y Alexander, y tantas otras) bajarlo del Olimpo que comparte con algunos pocos elegidos como Andréi Tarkovski, John Ford, Fritz Lang o Billy Wilder.
La serie de películas es la siguiente: Crisis se proyecta hoy; el 2 de mayo Barco para la India; el día 3 irá Música en la noche; el 4 se pasará Puerto; el 5 Sed de pasiones; el 6 El fracasado; el 7 Un verano con Mónica; el 9 Lección de amor, y el día 10 Confesión de pecadores. Siempre hay tres horarios por día en el entorno de las horas 17.30, 19.15 y 21.