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Foto de archivo. El presidente de Rusia, Vladimir Putin, acompañado por sus guardaespaldas

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Rusia, Turquía e Irán buscan coordinar sus políticas en la región

Los presidentes de los tres países se reunieron en Teherán en el marco de una agenda caracterizada por el separatismo kurdo, la situación en Siria, las exportaciones de granos desde Ucrania y el plan atómico iraní

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20 de julio de 2022 a las 05:03

Los presidentes de Irán, Ebrahim Raisi; de Rusia, Vládimir Putin; y de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, analizaron en la ciudad de Teherán el conflicto en Siria y el separatismo kurdo, además de la guerra en Ucrania y su impacto en la economía mundial. Lo hicieron en el marco de la primera cumbre tripartita presidida por el ultraconservador Raisi desde que asumió el cargo hace un año y en el contexto del segundo viaje al extranjero de Putin desde que lanzó su ofensiva en Ucrania el 24 de febrero.

Tanto los analistas como los funcionarios de las tres delegaciones coincidieron en señalar que el principal tema de la agenda fue la situación en Siria, un país en el que Rusia, Turquía e Irán son actores centrales de la guerra que azota al país desde 2011, conflicto bélico que ha ocasionado la atomización de las organizaciones yihadistas, además de 6,6 millones de desplazados, de los cuales 5,5 millones encontraron refugio en los países vecinos a Siria.

Un tablero sumamente complejo en el que Moscú y Teherán apoyan al gobierno del presidente sirio Bashar al Assad, mientras que Ankara a los rebeldes del autoproclamado Ejército Nacional Sirio. Con el objetivo de estabilizar la situación, Turquía, Irán y Rusia lanzaron en 2017 el llamado proceso de Astaná, cuyo objetivo es llevar la paz a Siria.

Sin embargo, el delicado equilibrio alcanzado en los últimos tiempos amenaza con quebrarse por las advertencias de Ankara, que amenaza desde fines de mayo con lanzar una nueva operación militar en el norte de Siria, donde pretende crear una "zona de seguridad" de 30 kilómetros en la frontera.

En este caso, la intención del gobierno turco es contener al separatismo kurdo y en especial anular la operatividad del Partido de los Trabajadores Kurdistán (PPK), un grupo armado que Turquía, la Unión Europea, Estados Unidos y el Reino Unido han clasificado como una “organización terrorista” y que, según expresó el Ministerio de Exteriores de Turquía, Ankara continuará combatiendo para proteger las fronteras del país.

La ofensiva de Erdogan -que de concretarse sería la tercera, luego de las lanzadas entre 2016 y 2019- apunta a dos localidades: Tal Rifaat y Manbij, ambas bajo el control de las Unidades de Protección Popular (YPG), una milicia kurda que Turquía acusa de estar afiliada al PKK. Días atrás, Mazlum Abdi, el comandante de las Fuerzas Democráticas Sirias dominadas por las YPG -que combatieron a los yihadistas del Estado Islámico con el apoyo de Washington- dijo que esperaba que los kurdos "no fueran utilizados como moneda de cambio" en las conversaciones.

En Teherán, Erdogan fue recibido por Raisi en el Palacio de Saadabad y posteriormente se reunió con el guía supremo de Irán, Ali Jamenei, quien le advirtió que un operativo en el noroeste de Siria sería "definitivamente perjudicial para Siria, Turquía y la región", según un comunicado oficial del gobierno de iraní. En el mismo sentido se expresó el ministro de Relaciones Exteriores, Amir-Abdollahian, en su caso en un video publicado en la página web del ministerio.

Antes de las reuniones, en el contexto de una rueda de prensa, el presidente turco había afirmado con relación al PPK y al YPG que "son de hecho un gran problema" para Irán y Turquía y sostenido que su gobierno y el iraní deben “luchar contra estas organizaciones terroristas con solidaridad y alianza".

Una “asociación estratégica”

Por su parte, la reunión entre Putin y Raisi se concretó en la oficina del presidente iraní y se constituyó en el tercer diálogo oficial entre ambos mandatarios y el primero cara a cara, luego de dos conversaciones telefónicas anteriores confirmadas por Moscú y Teherán.

La reunión precedió a la que Putin mantuvo con el ayatolá Jamenei. En ambas, según los comunicados oficiales, se abordaron cuestiones de seguridad internacional y regional, incluida la situación actual en torno al Plan de Acción Integral Conjunto sobre el programa nuclear iraní.

Previo a las reuniones, Irán y Rusia manifestaron su intención de llevar la cooperación entre ambos países a un nuevo nivel, definido por la agenda de noticias rusa TASS como “un nivel de asociación estratégica”. La cuestión del aumento de la cooperación ruso-iraní en el ámbito económico es especialmente relevante para Moscú, a la luz del endurecimiento de las sanciones occidentales y la perspectiva de un acuerdo de libre comercio permanente entre Irán y la Unión Económica Euroasiática, que debería reemplazar el tratado interino vigente.

“Podemos presumir de cifras récord en términos de crecimiento del volumen de negocios. Estamos reforzando la cooperación en materia de seguridad internacional, contribuyendo significativamente a la resolución de la crisis siria", dijo Putin durante la reunión, según reportó la agencia Sputnik. El presidente iraní, por su parte, fue más cauto, pero se mostró esperanzado en que la visita oficial “sea un punto de inflexión en el fortalecimiento de las relaciones entre los países, tanto en la agenda regional como en la internacional".

Los granos de Ucrania

Por lo pronto es la primera vez que Erdogan se reúne con Putin desde el inicio de la invasión a Ucrania. Turquía, que es miembro de la OTAN, ha intentado mantener el vínculo con Moscú -incluso se mantuvo al margen de las sanciones contra el Kremlin- y se ha ofrecido en varias ocasiones a mediar entre Rusia y Washington por la guerra en Ucrania. También ha buscado abrir una vía de negociación que permita la salida por el mar Negro de los 20 millones de toneladas de granos bloqueados en los puertos ucranianos debido a la ofensiva rusa.

La iniciativa de Ankara cobró un nuevo impulso luego que los cancilleres de los países miembros de la Unión Europea (UE) se reunieran en Bruselas con el jefe de la diplomacia del bloque, Josep Borrell, quien advirtió que la reanudación de las exportaciones es una "cuestión de vida o muerte", ocasión en la que los cancilleres dejaron la puerta abierta a una negociación entre Rusia, Ucrania, Turquía y la ONU.

Dirigiéndose a Erdogan al inicio de su bilateral, Putin le agradeció por su mediación para "hacer avanzar" un acuerdo en torno al trigo y el maíz de Ucrania, que según Kiev no puede salir por ataques rusos y según Moscú porque Ucrania minó el mar Negro. "Es verdad que todavía no se han solucionado todas las cuestiones, pero hay movimientos, y eso es algo bueno", dijo el presidente ruso, según informó la agencia de noticias Sputnik.

Erdogan, en tanto, elogió lo que describió como "un enfoque muy, muy positivo" de Rusia durante las conversaciones celebradas con Ucrania y Turquía la semana pasada en Estambul, que culminaron con el anuncio de la ONU de un principio de acuerdo. Declaraciones que siguieron a las realizadas por el Ministerio de Defensa ruso, cuando la semana pasada señaló que pronto estará listo un "documento final" para desbloquear las exportaciones de granos desde Ucrania.

La seguridad regional

En conferencia de prensa, Putin subrayó que Moscú y Teherán "reforzaron su cooperación en seguridad internacional y contribuyeron de manera significativa al acuerdo de paz en Siria", tras una década de guerra entre el gobierno de al Assad y los grupos rebeldes islamistas.

Sobre los grupos yihadistas, como es el caso del utoproclamado Estado Islámico (ISIS), Putin fue enfático. “Tenemos que terminar de una vez por todas con el ISIS y otros grupos extremistas. La situación en los territorios no controlados por las autoridades sirias es motivo de especial preocupación. Vemos que estas áreas plantean amenazas reales de delincuencia, extremismo y separatismo", subrayó el jefe de Estado.

Según su lectura, la amenaza que suponen los grupos terroristas "se ve facilitada, en gran medida, por la línea destructiva de los estados occidentales liderados por Estados Unidos, que utilizan un amplio arsenal de medios". Putin agregó que "hay muchos temas sobre la solución del conflicto sirio” y que los “proyectos bilaterales también están avanzando, se están desarrollando” en relación a los dos negociaciones en curso, la de Ginebra -bajo los auspicios de la ONU- y la de Astaná -bajo la mediación de Rusia, Turquía e Irán.

El programa  nuclear iraní

Putin también se refirió al polémico plan nuclear de Irán. Al respecto enfatizó que Moscú lleva más de un año participando en las conversaciones entre Teherán y las principales potencias occidentales para reactivar el acuerdo de 2015, que permitió en su momento el levantamiento de algunas de las sanciones internacionales contra Irán a cambio de restricciones a sus actividades nucleares.

Una intención que choca con el pacto de seguridad firmado por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y el primer ministro israelí, Yair Lapid, por el que Washington se comprometió a no permitir que Irán desarrolle armas nucleares. El sábado pasado, en Arabia Saudita, Biden aseguró a los líderes árabes del Golfo Pérsico que su país “no se alejará" de Medio Oriente, dado que, según su lectura, dejaría "un vacío que podría ser llenado por China, Rusia o Irán". Palabras que fueron condenadas por Teherán, que acusa a Washington de agitar las tensiones en la región.

La declaración conjunta

Finalmente, Rusia, Turquía e Irán se prometieron a seguir cooperando para "eliminar el terrorismo" en Siria, según afirmaron en un comunicado rubricado por los tres países después de las reuniones  bilaterales y en conjunto que mantuvieron los presidentes. El texto afirma que las tres naciones durante la cumbre "reafirmaron la determinación de continuar con su cooperación actual con el fin de eliminar a los individuos, grupos, proyectos y entidades terroristas, y garantizar la protección de los civiles y de las infraestructuras civiles de acuerdo con el derecho internacional humanitario".

También expresaron "su oposición a la incautación y transferencia ilegal de los ingresos del petróleo que deberían pertenecer a Siria", así como a los intentos de crear "nuevas realidades sobre el terreno con el pretexto de combatir el terrorismo, incluidas las ilegítimas iniciativas de autogobierno (...) y las agendas separatistas".

En síntesis, según los analistas, una cumbre tripartida que al Kremlin le sirve para demostrar que las sanciones internacionales no lograron aislar a Rusia, que sigue manteniendo intereses geopolíticos compartidos con Turquía e Irán, incluso cuando Ankara y Moscú están en bando opuestos en Siria y compiten por consolidar o aumentar sus respectivas influencias en el sur del Cáucaso.

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