Opinión > Opinión/Dr. Guillermo Fossati

Talentos, capacidades, y potencial para aprender

Hay una necesidad de replantear la tarea educativa; los procesos de enseñanza y aprendizaje en sentido estricto

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17 de enero de 2018 a las 05:00

Hablamos de la necesidad de replantear la tarea educativa; los procesos de enseñanza y aprendizaje en sentido estricto. Destacamos la importancia de poner menos énfasis en el aprendizaje mecánico (por memorización y repetición) y más énfasis en los caminos pensantes que el alumno utiliza para extraer sentido de los contenidos y para razonar (mezcla de muchas operaciones mentales). Ir más allá del qué para avanzar hacia el cómo y el para qué del aprendizaje.

Aprender supone adquirir información, retenerla, interpretarla, y ser capaz de recuperarla y aplicarla cuando es necesario. Esto es posible gracias a la maquinaria cerebral. Procesos cognitivos relacionados con percibir, atender, memorizar, recordar, pensar, y razonar. ¿Cuánto del desarrollo y fortalecimiento de estas habilidades y capacidades cognitivas debería ser cometido de la educación? Es decir, constituir una meta explícita de la educación.

La "superioridad" de algunos alumnos frente a sus pares se explica, entre otras cosas, por una mayor velocidad en el procesamiento de información (lo que se oye y lo que se ve), mejores y fortalecidos procesos de atención, una organización superior de los conocimientos de base, y conceptos mejor representados y más conectados.

Capacidades que van más allá de lo transferido en los genes y que, en mucho, se pueden desarrollar y mejorar. Capacidades cognitivas que varían en función de los objetivos curriculares y la edad y el grado educativo de los alumnos y se reflejan en el desempeño y rendimiento educativo de distintas maneras. Se reflejan, por ejemplo:

• En la edad en la que se llega al "punto óptimo" para comenzar la enseñanza de determinadas asignaturas (especialmente lectura y razonamiento matemático).

• En la eficiencia y eficacia con la que el cerebro procesa y utiliza la información (visual, auditiva, etc.). Ejemplos: analizar y sintetizar estímulos visuales; visualizar, manipular, y utilizar formas visuales del mundo exterior e imágenes mentales; fluidez de pensamiento con estímulos que son visuales. También, la capacidad para atender, discriminar, reconocer, integrar, comprender, interpretar información de origen auditivo.

• En la facilidad y rapidez de aprendizaje bajo condiciones comunes de enseñanza.
A título de ejemplo, un alumno que procesa la información en forma lenta (tiempo requerido para que el cerebro interprete la información que le llega desde los sentidos). Le lleva más tiempo recibir la información (visual o auditiva), procesarla, traducirla en una representación mental (una imagen o pensamiento en la mente), y empezar a responder. Esto compromete su funcionamiento en clase y afecta sus posibilidades en materia de aprendizaje. El docente (la clase) avanza a un ritmo y el niño avanza a otro.

La menor rapidez y precisión en el procesamiento de información afecta la calidad de las percepciones. Se registran las cosas con menor claridad. En consecuencia, se tiene también luego mayor dificultad para recordar.

Por otra parte, la rapidez de nuestro cerebro para procesar los eventos que se dan a nuestro alrededor determina la efectividad de nuestras reacciones a esos eventos.

• En el control consciente de la atención: prestar atención, sostener el esfuerzo y el foco atencional en lo que se está haciendo (mantenerse en la tarea), evitar distraerse con lo que pueda estar pasando a nuestro alrededor (atención selectiva), desactivar información que ha dejado de ser relevante, establecer y re-establecer prioridades atencionales.

Si no hay atención, no hay recuerdo. Un cerebro receptivo a los estímulos (situaciones, experiencias), es un cerebro que puede aprender. Si uno está distraído, haciendo algo sin pensar lo que está haciendo, o ejecutando una acción que no requiere esfuerzo real de su parte, no habrá posibilidad de aprendizaje.

• En la capacidad para retener información en la mente (verbal y viso-espacial), mientras se está recibiendo nueva información o se está pensando y razonando (memoria de trabajo, -el pizarrón de la mente-). Un sistema de capacidad limitada, un espacio para el trabajo mental. Es obvia la crucial importancia de este pizarrón de la mente. Retener, manipular, y actualizar información en la memoria de trabajo es de crucial importancia para lograr un buen desempeño educativo. Procesos como sumar y restar mentalmente, razonar, formar modelos mentales de situaciones, pensar en el significado de lo que oímos o leemos, todos suponen llevar a cabo operaciones sobre información mientras que esa información está siendo mantenida y actualizada en la memoria de trabajo. Toda la información relevante se tiene que mantener activa en la memoria de trabajo; el espacio mental donde este procesamiento tiene lugar.

• En la capacidad para acceder a información relevante almacenada en la memoria de largo plazo. Nos referimos al nivel de facilidad con la que el alumno logra acceder a información almacenada en la memoria de largo plazo y, en general, al sistema de conocimientos que ya tiene.
Nuestros recuerdos se construyen y facilitan por asociaciones. Imaginar, repetir, asociar, y aplicar son cuatro tareas que ayudan al proceso mediante el cual la información llega a la memoria de largo plazo y hace luego más sencillo la tarea de recordar. Recordamos mejor la información que fue grabada en nuestro cerebro de manera organizada. Muchos alumnos memorizan por repetición; la forma menos eficiente y menos efectiva para memorizar. Importa como los conceptos están representados en la mente del alumno y, más importante, como están conectados entre sí. Lo que ya sabemos determina lo que somos capaces de aprender. Los buenos alumnos conocen de mejor manera lo que saben y sus conocimientos están altamente interconectados. Esto hace que los nuevos conocimientos se relacionen de diversas maneras y con rapidez con los conocimientos que ya se tienen.

• En la capacidad para descubrir la característica (regla, concepto, tendencia, proceso), que está en la base de un problema.

• En la capacidad para analizar argumentos, razonar y extraer conclusiones de ciertas condiciones dadas.

• En la capacidad para distinguir entre lo sustancial y lo secundario en la comprensión de textos. Seleccionar información relevante y filtrar o descartar información irrelevante a medida que se avanza en la lectura del texto.

• En la capacidad para manipular abstracciones, reglas, generalizaciones, y relaciones lógicas. Capacidades que se requieren cuando no se puede hacer uso de esquemas o rutinas sobre-aprendidas.

• En la generalización y transferencia del aprendizaje de una lección a la siguiente y de una materia a otra. Analizar, sintetizar, y relacionar conceptos. Comprender contenidos avanzados e ideas interdisciplinarias.

Para finalizar, importa decirlo, los logros en materia de educación van más allá de tener una cierta acumulación de contenidos y competencias adquiridas en la educación formal y tener un nivel de conocimiento proveniente de distintas disciplinas. Refieren al pleno desarrollo de la persona. Refieren a capacidades que le permitan a la persona contribuir con la sociedad y tener éxito en sus vidas públicas, lugares de trabajo, y otros contextos sociales.
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