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Trump y Kim: del "hombre cohete" a una reunión que deja preguntas

Los líderes tendrán un encuentro histórico luego de descalificarse durante meses

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10 de marzo de 2018 a las 05:00

Pocos hubieran adivinado en los días más álgidos del intercambio tragicómico entre Donald Trump y Kim Jong Un, quienes competían por el botón nuclear más grande, que el presidente de Estados Unidos y Corea del Norte estarán juntos en una sala discutiendo sobre la desnuclearización en un par de meses.

Trump aceptó una invitación para reunirse con Kim "en un lugar y momento por determinar", declaró la Secretaría de Prensa de la Casa Blanca haciendo notar que hasta que eso ocurra "permanecerán impuestas todas las sanciones y la presión máxima".

Quien llevó el mensaje norcoreano a Washington, en este caso, no es un simple e inocente facilitador sino una de las partes que tiene un alto interés en que prospere el diálogo: Corea del Sur.

Aunque los méritos de Seúl para dar este primer paso difícilmente sean revelados en público, no debería haber duda sobre su protagonismo en la movida.

Sin poder confiar en Estados Unidos para garantizar su seguridad, sin poder confiar que China haría lo necesario por presionar a Pyongyang cuando fuera necesario y con un armamento estratégico sensiblemente inferior al de su rival, las autoridades de Corea del Sur calcularon que debían empujar una jugada diplomática de gran alcance.

Por eso comenzaron a dar señales de diálogo que se cristalizaron en los Juegos Olímpicos de invierno; el preámbulo ideal para crear un ámbito de confianza propicio para elevar las conversaciones. Para Corea del Sur todo responde a un instinto de supervivencia.

Por supuesto que la interpretación de los hechos en Washington es otra. No debería sorprender que ante la magra y cuestionada política exterior de la Casa Blanca, el presidente se quiera abrazar a este hecho como un mérito propio.

El encuadre que el gobierno de Trump le da al asunto pone de manifiesto cierto sentir victorioso. Que Kim quiera una negociación para discutir la desnuclearización de su estado se debe, según el gobierno estadounidense, al "nuevo enfoque" que la administración Trump trajo para Corea del Norte. Una perspectiva que permitiría "evitar" los "errores que se habían cometido en los últimos 27 años de diálogo", dijo a la prensa un funcionario de alto rango del gobierno.

Ese enfoque se habría canalizado en una política para "maximizar la presión" sobre Corea del Norte lo cual implicó: presión económica y aislamiento diplomático. Sin embargo, según la Casa Blanca siempre se dejó "la puerta abierta" para mantener algún tipo de diálogo cuando llegara el "momento correcto".

Al parecer ese momento está llegando y el compromiso de Kim para desnuclearizarse y abstenerse de hacer pruebas de armas nucleares o misiles abrió las puertas del diálogo. La reunión entre los dos presidentes podría tener lugar en un par de meses.

Mientras tanto continuará la presión y los ejercicios en conjunto con Corea del Sur. Este último punto es ponderado especialmente por los asesores de Trump como un rasgo distintivo de su política para Corea del Norte en tanto que, según interpretan, gobiernos anteriores hicieron "concesiones" solo "a cambio de conversaciones".

¿Qué esperar?

Desde que Trump sorprendió con su decisión de reunirse con Kim se dio rienda suelta a las especulaciones de ocasión sobre las implicancias y la posibilidad de éxito de esta reunión.

¿Un bluff norcoreano para ganar tiempo?, se preguntaron algunos. ¿Una decisión arriesgada de Trump?, interrogaron otros.

El registro dice que no hay antecedentes de un encuentro de este tipo entre líderes de los dos países.
Y los manuales de negociación indican que para entablar el diálogo es mejor comenzar a un nivel bajo, un camino que los dos países ya recorrieron sin éxito en el pasado.

Es probable que nada se vuelva definitivo en ese encuentro. Pero tiene el potencial de abrir una negociación inexplorada.

Por la postura en la que vienen cada uno seguramente Trump mantenga su línea dura, ejerciendo presión para que se adopten medidas para la efectiva desnuclearización de Corea del Norte.

Por su parte, Kim deberá demostrar que no está jugando y que el mensaje que le hizo llegar a su rival va en serio. Pero también demandará compensaciones y, en ese caso, Estados Unidos deberá ser lo suficientemente inteligente para ponerle la zanahoria por delante.

¿Seguridad? ¿Incentivos económicos? ¿Garantías de no intervención? Es difícil saber qué es lo que quiere Kim. Pero lo que Trump sabe -o debería saber- es que el dictador norcoreano es el único capaz de darle lo que él pida.

Si tienen éxito Trump podrá anotarse unos cuantos porotos y el mundo respirará tranquilo un rato. Pero si la cosa no va bien, quizás se haya desperdiciado mucho más que una oportunidad. Cuidado.

Trump irá a Cumbre de las Américas

El presidente de EE.UU., Donald Trump, asistirá en abril a la Cumbre de las Américas que se celebrará en Perú y viajará después a Colombia, en el que será su primer viaje a Latinoamérica desde que llegó al poder hace más de un año, informaron este viernesa Efe dos fuentes de la Casa Blanca.

Trump asistirá en primer lugar a la Cumbre de las Américas, que tendrá lugar en Lima el 13 y el 14 de abril, aunque aún se desconocen los detalles de sus posibles encuentros bilaterales.

Tras su viaje a Perú, el presidente estadounidense hará una visita oficial a Colombia, según confirmó a Efe una fuente de la Casa Blanca después de que fuentes diplomáticas adelantaran la información.

La Cumbre de las Américas es una cita que reúne cada tres años a los presidentes del continente, y la Casa Blanca no había aclarado hasta ahora si Trump planeaba asistir.

Previsiblemente, uno de los principales asuntos que tratará el mandatario de EE.UU. será la crisis que atraviesa Venezuela, tema que ha centrado casi todas sus conversaciones con los gobiernos del continente.

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