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Un Ramírez con acento brasileño que dirigió sus aplausos hacia Dubái

El cuidador Antonio Luiz Cintra, que se encuentra en Dubái, entrenó a los caballos que acapararon los tres primeros puestos del Ramírez y el jockey José Da Silva lloró de emoción recordando sus días como peón

Da Silva festeja antes de cruzar el disco sobre Atllético El Culano
Aero Trem, ganador del GP Pedro Piñeyrúa
Da Silva tras ganar el Piñeyrúa
Jockeys con distanciamiento
El arco iris
Mate que no se comparte
Atlético El Culano campeón, Da Silva emocionado
El festejo de los campeones
El festejo de los campeones
Da Silva rumbo a la victoria

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18 de enero de 2021 a las 05:03

El turf uruguayo vive una era marcada por la hegemonía del entrenador brasileño Antonio Luiz Cintra. El año pasado preparó a Ajuste Fiscal que se llevó el Gran Premio Ramírez. El año pasado conquistó 29 clásicos en Maroñas y Las Piedras ganando un total de 94 carreras. Y el domingo impuso su lógica aplastante: Atlético El Culano se quedó con la 123ª edición del Ramírez, aplazado del 6 de enero al 17 a causa de la pandemia de covid-19. 

Atlético El Culano campeón, Da Silva emocionado

Pero no solo en el triunfo de Atlético El Culano quedó de manifiesta la calidad y la sapiencia del cuidador brasileño. El 1-2-3 del Ramírez lo coparon sus caballos. A Atlético El Culano, que cubrió los 2.400 metros del recorrido en 2'28'19 le siguió el gran favorito Olympic Harvard (2'28'96) y tercero fue Keep Down (2'29''85), quien salió a marcar el pulso de la carrera, impuso ritmo y condiciones y si bien cedió sobre el final, en los últimos 400 metros, entró con bastante distancia del cuarto, Mitterrand (2'30'25), suplente que entró al bajarse el único caballo argentino que iba a tener la competencia: Moet Mix. 

Atlético El Culano es un caballo formado en Melo mientras que Olympic Harvard y Keep Down son brasileños. 

El festejo de los campeones

"Hacer el 1-2-3 en un Ramírez es algo que no acredito. Creía en los cuatro caballos, pero me sorprendió hacer el 1-2-3", dijo Luiz Olivera de tapabocas y en portuñol, en la conferencia de prensa posterior a la carrera que se llevó a cabo en el palco del Hipódromo de Maroñas. 

Como Cintra se fue en noviembre a competir a Dubái con sus caballos, entre ellos Ajuste Fiscal, el ganador del pasado Ramírez, Olivera, su capataz, quedó al mando de sus pingos en Uruguay. "Llevo dos años en Uruguay, me abrió las puertas, me dio trabajo y estoy muy agradecido". 

El festejo de los campeones

"La receta es trabajar todos los días, los caballos andaban muy bien, Atlético El Culano con una salud impresionante, a Olympic Harvard ya lo conocen. Me sorprendió mucho Keep Down que lideró hasta los últimos 200 por cómo corrió adelante", explicó.

Pero posteriormente, Olivera explicó el secreto del éxito de Cintra: "Tiene unos caballos muy buenos por eso está tan bien, los conoce de filiación porque habla con los propietarios desde hace años, va a los haras y porque tiene buen ojo para comprar caballos, por eso obtiene los resultados". 

"No veo diferencias de entrenamiento con lo que se hace en Brasil y lo que se hace en Uruguay", admitió. 

Jockeys con distanciamiento

"Esta es una responsabilidad muy grande, estoy emocionado muy emocionado, hacer un 1-2-3 es muy grande para todo el equipo. Este caballo comenzó en Melo, en distancias cortas, fue subiendo y mejorando y ya vieron cómo corrió los últimos 400 metros", explicó sobre el ganador. 

En la silla, Atlético El Culano tuvo un jockey también oriundo de Brasil: José Da Silva. 

El hombre le puso la nota emotiva a la jornada. Cuando sobre la hora 19 -el Ramírez estaba pactado a la hora 20.40 y se largó a las 20.51- conquistó el Gran Premio Pedro Piñeyrúa montado en el brasileño Aero Trem, le consultaron qué sensación tenía de ganar esa carrera que dos años atrás había conquistado con don Carrasco pero en aquella ocasión como peón. Da Silva, también en portuñol dijo: "Como jockey es más lindo. No resignes nunca de tus sueños porque si trabajas lo vas a lograr". La voz se le quebró y no pudo continuar. El hombre se llevó la mano al rostro para ocultar las lágrimas y el palco le devolvió un cerrado aplauso a su emoción. 

Dos horas después, Da Silva levantó el puño 10 metros antes de cruzar el disco para ganar el Ramírez. Se colgó las flores y volvió por la pista para pasear frente al palco recibiendo una ovación. ¡¿Cómo?! Si no había público. Es que la organización intentó mantener el clima de fiesta que este tradicional y esperado evento tiene, por lo que por los altoparlantes distinguieron al ganador con una ovación grabada, mezcla de gritos y aplausos. 

Ese fue el gran ausente del Ramírez. El público y su rugido. La gente y su ilusión. La apuesta con su fuerza presencial. 

Eso fue sustituido en cada carrera por el ruido de los cascos de los caballos llegando al galope en la recta final. Una vibrante emoción sin el aderezo del público. Un Ramírez diferente. Silencioso en su majestuoso entorno, recortado en el crepúsculo por un arco iris cautivante. Con su entorno cuidado, con su iluminación espectacular al caer la noche, con su organización cuidada.

El arco iris

Faltó la gente, que tuvo que vivirlo por TV. Para el que alguna vez pisó Maroñas en el Ramírez, eso es como una fiesta sin música. Pero a pesar de la pandemia, y del retraso, el Ramírez se armó la fiesta como pudo y el resultado terminó siendo histórico. 

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