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Una guía para conocer el corazón gastronómico de Punta del Este

La Corporación Gastronómica de Punta del Este publica una nueva edición de A la carta, un amplio muestrario de la oferta culinaria de la zona más turística del país 

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11 de enero de 2019 a las 09:46

Son 90 kilómetros en 250 páginas. Desde las costas de Piriápolis hasta las orillas de la laguna Garzón. La guía A la carta –que publica la Corporación Gastronómica de Punta del Este desde hace casi dos décadas– se enfoca sobre todo en Punta del Este, pero abarca todo ese territorio para mostrar las propuestas gastronómicas más célebres de esa zona del país. 

La guía se ofrece de forma gratuita en los locales mencionados en el libro. Con textos (responsabilidad de la periodista Carolina Villamonte) en español y portugués brinda, entonces, breves perfiles de 83 establecimientos, desde pizzerías hasta parrilladas, desde sitios especializados en productos procedentes del mar hasta cervecerías, desde cadenas de restaurantes hasta emprendimientos pequeños. 


Lo de Tere, La Huella, La Cantina del Vigía, Medio y Medio, Las Nenas Steakhouse, entre otros tantos restaurantes se presentan en esta guía turística/gastronómica que se divide en áreas geográficas. 

La primera es la península, que abarca la zona más “clásica” de Punta del Este: la playa Mansa, el puerto, la avenida Roosevelt y el centro del balneario. Luego viene la zona oeste que va desde Piriápolis hasta Pinares, pasando por Punta Ballena y Portezuelo. Finalmente está el este, que incorpora el costado de la playa Brava, La Barra, Manantiales, José Ignacio y Garzón, la zona más exclusiva de la región. 

La guía A la carta se ofrece de forma gratuita en los 83 restaurantes del este que aparecen en ella


Esta última edición de la guía –de muy fácil manejo e ideal para tener siempre a mano o regalarles a los visitantes extranjeros para que tengan un extenso muestrario de la variedad gastronómica de la costa de Maldonado– cuenta con una breve descripción de la historia y de la oferta gastronómica de cada restaurante. Además, incluye algunas sugerencias sobre los platos que identifican a cada lugar y sugiere a qué rubro de la carta prestar mayor atención. Como buena guía cuenta con datos de localización y contacto de cada uno de los locales reseñados. 


También –para que no haya sorpresas al recibir la cuenta– se señala el precio promedio por persona. Contrarrestando el mito, hay lugares donde se puede gastar US$ 10 o menos. Claro que también están aquellos donde el desembolso es de US$ 1.200. Pero ahí la decisión es del cliente. De esta manera se ilustra la variedad de opciones de la zona.


Cada presentación viene acompañada de imágenes del restaurante y de sus platos, una apetitosa selección visual de las ofertas disponibles responsabilidad de los fotógrafos Manuel Mendoza, Joaquín Escardó (a cargo de la dirección y edición de A la carta), Adrián Echeverriaga y Sergio Gómez. 


Pero no solo los restaurantes, bares, cafés, pubs y salones de té ocupan las páginas de A la carta. El libro se completa con las historias de algunos personajes fundamentales de la región, vinculados de forma –más o menos– directa a la gastronomía local. 


Luis Eduardo Martínez, el farero de la Isla de Lobos, es el eje del primer fotorreportaje del libro. El siguiente pone el foco en los pescadores de almejas y camarones. Allí se rompen las fronteras del área de cobertura de la guía, y se transporta al lector a Rocha. 


También hay textos en los que se analiza el crecimiento de la industria vitivinícola en Maldonado, donde actualmente se establecen cinco bodegas. 


No faltan tampoco las palabras elogiosas y de cara al futuro de la ministra de Industria, Carolina Cosse; su par de Turismo, Liliam Kechichian, y el intendente de Maldonado, Enrique Antía. 

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