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Una mañana de sábado en la feria con Juan Sartori

Conversó con los comerciantes, se sacó selfies y compró unos escarpines para su hija de cuatro meses

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20 de enero de 2019 a las 05:02

Es sábado por la mañana y no hace tanto calor para ser un día de enero. La entrada del Club Biguá es el punto de encuentro de partida. Primero llega su equipo. Alrededor de las 10 de la mañana una camioneta, con varias sillas de plástico cargadas en la caja, se estaciona enfrente al club. En esas sillas se sentarán los vecinos de Sayago más tarde, cuando el precandidato del Partido Nacional termine el día en ese barrio y realice el encuentro "Juan Sartori Escucha".

Pasadas las 10.30 llega Sartori -viste jeans, camisa sport y championes- y se acerca a saludar a su equipo. Con el mate y termo en sus brazos está pronto para el iniciar el primer recorrido del día en la feria de Villa Biarritz. Cada paso que da queda registrado por el equipo multimedia que lo acompaña de forma constante: un fotógrafo y dos camarógrafos.

El primer puesto con el que se cruza es uno que vende camisetas de fútbol. Con tímida curiosidad se acerca a mirar algunas. "Falta la de Sunderland", le dice a la vendedora con gesto de complicidad, aunque ella no se llega a percatar que el hombre que tiene adelante es copropietario del club de fútbol inglés.  

De hecho, la mayoría de quienes lo saludan dicen que lo reconocen por sus últimas apariciones televisivas. La presencia del precandidato aún no llama la atención entre los presentes, pero la caminata recién comienza. "La mejor garrapiñada" le ofrece un señor mayor que afirma ser "blanco a muerte".

Sartori saluda local por local. "Hola, soy Juan Sartori, mucho gusto", se presenta siempre con una sonrisa en la cara. A veces el saludo es breve, otras la charla se extiende un poco cuando los comerciantes o clientes se arriman con pedidos o propuestas.

"Yo empiezo temprano. Mientras los otros candidatos duermen, yo arranco a trabajar", le comenta a un vendedor que se sorprende al verlo.

"Que se busque una mujer de vice"; "es un chiquilín, es como mi hijo"; "está jugado lo que hiciste"; "los blancos, ¿te quieren o estás ahí?"; "muy buena la propaganda", son algunas de las reacciones, opiniones y preguntas que se van escuchando a lo largo de la visita. 

Una vendedora que sostiene el folleto de presentación de Sartori lo mira atenta. Al pasar lo saluda muy sonriente: "¡qué bien que saliste!", le resalta. "Te veo siempre en la tele", le comenta otro comerciante. "Ahora sé quién sos".

Pedidos

Trabajo y seguridad son las dos grandes preocupaciones que le plantean al precandidato. "Estamos necesitando renovación. Y lo que usted no sepa, que lo asesoren", le señala una vendedora.

Mientras se ceba mate -que no se lo ve compartir- el multimillonario escucha con atención cada pedido de los feriantes. "A la feria no vienen ni los feriantes, está vacío, es espantoso", se queja una vendedora de zapatos de cuero. "La gente no tiene trabajo", le contesta Sartori.

La comerciante, entonces, pasa al capítulo seguridad con una solicitud: "hacé algo nuevo si podés. Queremos un contexto más seguro para movernos. Ojalá que puedas hacer algo". Sartori escucha el relato callado y cuando termina repite la expresión de deseo de su interlocutora: "ojalá que podamos hacer algo rápido" y continúa la caminata.

Su paso por la feria provoca asombro en varios, alegría en algunos e indiferencia en otros. Tampoco faltan los que le piden posar para una selfie: "¿Sartori me puedo sacar una foto contigo?", le gritó a lo lejos un feriante. 

Mientras conversa con una vendedora de ropa, unas jóvenes lo espían entre risas a través de las camisas colgadas. Un vendedor de juguetes queda sorprendido cuando lo saluda. "No te ubico", le contesta. "Juan Sartori, político, estamos haciendo recorrida", se presenta el precandidato y sigue caminando.

"Mi hijo te va a votar, tiene 18 años y su primer voto va a ser para vos", le comenta una clienta que camina por la feria. Ante el comentario Sartori le ofrece filmar un video para mandarle un saludo y se graba junto a la señora: "Maximiliano estamos paseando con tu madre en la feria, un beso", dice el precandidato.

Una hora después de haber llegado la visita está por terminar. Casi al final del trayecto pasa por un puesto de ropa para niños y aprovecha para comprar un par de escarpines (zapatitos para bebé) para su hija de cuatro meses.

"Está bueno que sigan viniendo porque después se olvidan, como todos", le dice una artesana de joyas. Sartori saluda amablemente sin perder la sonrisa: "Un gusto conocerte", se despide.

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