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Víctimas de prostitución regresaron al hogar del INAU donde las reclutaron

Las autoridades admiten que no pueden dar respuesta

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24 de octubre de 2012 a las 19:08

Fueron noticia dos veces y dejaron de serlo, de la noche a la mañana, las dos veces. Dos hermanas de Tacuarembó, de 13 y 15 años, sufrieron el abuso sexual de sus padres, quienes las prostituían. Cuando la Justicia los procesó con prisión, ellas fueron internadas en el INAU, donde conocieron a una adolescente de 17 años que las invitó a fugarse y las devolvió al mundo de la prostitución. La adolescente las regenteaba, además de castigarlas psicológica y físicamente, quemándoles la espalda con cigarrillos. La semana pasada, después de declarar en el juzado especializado en Crimen Organizado, las hermanas volvieron al mismo INAU de donde se fugaron.

Por su parte, la adolescente de 17 años, presunta autora del delito de proxenetismo de menores, está en libertad. La jueza subrogante de Crimen Organizado, Julia Staricco, elevó los antecedentes de la menor al juzgado de Adolescentes Tacuarembó, a cargo del magistrado Gonzalo Arsuaga, quien no ha tomado resolución al respecto.

El escenario, por lo tanto, es bastante similar al que precedió al del delito: las hermanas están en el INAU, la adolescente que las incentivó a fugarse y las obligó a prostituirse, afuera. La principal diferencia es que los padres de la adolescente están en prisión, luego de que Staricco los procesara por proxenetismo de menores.

Luis Purtscher, presidente del Comité Nacional para la Erradicación de la Explotación Sexual Comercial y No Comercial de la Niñez y la Adolescencia, advirtió que, en estos tipos de casos, lo más probable es que se reproduzca la conducta. “Están en la misma localidad donde fueron objeto de explotación y las redes siguen activas; es una situación compleja para ellas desde todo punto de vista”, dijo Purtscher a El Observador.

Círculo vicioso
Las hermanas están siendo atendidas por personal del INAU de Tacuarembó y por un equipo multidisciplinario de la ONG El Paso, integrado por una coordinadora, dos psicólogos, una abogada y una trabajadora social, que trabajará con el personal del INAU y con las hermanas hasta el 31 de octubre, cuando la Unión Europea deje de financiar el proyecto de protección de víctimas en el que trabaja la ONG.

Andrea Tuana, coordinadora de este equipo, dijo a El Observador que “la estructura de los hogares de amparo de INAU no está preparada para albergar estas situaciones”. Tuana explicó que “si no se brinda una respuesta múltiple en casos de explotación sexual de menores, es obvio que la reincidencia es lo que va a venir”.

Según Tuana, dar una respuesta múltiple consiste en: albergar a las víctimas en un lugar apropiado, destinar a un equipo para que trabaje con ellos en los diversos niveles de daño, generar nuevas alternativas estudiantiles y laborales, y nuevos vínculos afectivos sanos y positivos.

“Muchas víctimas (adolescentes de explotación sexual) sienten que es lo que saben hacer y que es parte de su identidad. Entonces, vuelven una y otra vez a estos circuitos o a ser captadas por otros explotadores”, agregó. “Hoy no tenemos un sistema de respuesta que funcione ni propuestas de reinserción; la respuesta estatal es insuficiente e inadecuada”, concluyó.

Por su parte, Purtscher advirtió que “hay que romper ese circuito rápidamente” y que el equipo del INAU y el de la ONG “están estudiando con la mayor celeridad y seriedad posible si todavía es conveniente que estén allí o si es más conveniente buscar un lugar alternativo que no ofrezca los riesgos del INAU”.

Purtscher informó que en 2013 comenzará a funcionar un equipo especializado del Comité Nacional para la Erradicación de la Explotación Sexual Comercial y No Comercial de la Niñez y la Adolescencia en la atención de víctimas.

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