Estilo de vida > EL REGRESO DE UN CLÁSICO

Vuelve el chaleco de punto: vintage o de diseño, los detalles de la prenda para esta temporada

Entre amantes y detractores, esta prenda con aire nostálgico vuelve a ser la protagonista del guardarropas y las tendencias del otoño/invierno

Chaleco Dickie de Margo Baridon

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15 de mayo de 2021 a las 05:02

Cuando era niña mi madre tejía chalecos. Chalecos de lana, con diseños intrincados y coloridos. Recuerdo verla haciendo punto a punto aquella prenda que me abrigaría durante todo el invierno, mientras intentaba imitarla con torpeza pero con dedicación.

Para ser sincera, siempre era el amor por sobre el diseño lo que me motivaba a usarlos. Es que el chaleco es una prenda pocas veces comprendida; por su morfología hay quienes lo prefieren y quienes lo rechazan. Un poco olvidada y hasta secundaria en el guardarropas, ahora llegó su momento y este año vuelve a ser protagonista.

De acuerdo a la historiadora de moda Lucy Adlington, citada en una nota del medio inglés The Guardian, el chaleco como lo conocemos tiene más de un siglo de historia y fue popularizado por primera vez por el Rey Eduardo VII, el abuelo de la reina Isabel II, como parte del atuendo de caza, actividad de la corona británica por excelencia.

No fue hasta las décadas de 1960 y 1970 que los chalecos tomaron fuerza en la moda de calle entre hombre y mujeres por igual. En los años siguientes, la prenda tuvo algunos momentos altos, pero no volvió a formar parte de una corriente popular. Hasta ahora. 

El redescubrimiento centennial de los shows de los 90, además de hacernos sentir el paso de los años, avivó el regreso del chaleco a los guardarropas. Inspiraciones basadas, entre otras, en el estilo de Lady Di, Cher Horowitz de Clueless y Chandler Bing en Friends

Chander Bing en la popular serie de los 90, Friends

Tal como consigna la revista S Moda de El País de Madrid, prácticamente todas las grandes firmas de la industria incorporaron versiones de la prenda a sus catálogos de otoño, y figuras de la cultura pop como Harry Styles o Zoë Kravitz lo adoptaron como parte de su estilo. 

Zoe Kravitz en High Fidelity

Verónica Massonnier, especialista en investigación de mercado y tendencias, explica que aunque los ciclos de la moda pueden parecer imprevisibles, si los observamos en profundidad siempre nos hacen pensar en los movimientos de la sociedad. “Este invierno el chaleco se ha convertido en una prenda estrella”, asegura, y señala que el más significativo es el clásico modelo con escote en V, con ochos o con rombos en su frente y ajustado al cuerpo, como para abrigar sobre una camisa y permitir llevar un abrigo por encima. “Es una prenda extra, un abrigo complementario que hoy se hace protagónico”. 

Massonnier señala que la prenda tiene en su esencia un aire masculino, “al estilo Peaky Blinders”, una serie que considera que marcó mucho con su vestuario, incluso en los personajes femeninos. “El chaleco de hoy se apropia de esa elegancia masculina british y muy tradicional”, comenta. De todas formas, sostiene que no es el único modelo que triunfa este año. “El invierno 2021 se presenta abrigado por la lana: todas las prendas tejidas tienen lugar en el vestuario”, señala la especialista, y vincula esta particularidad del abrigo cálido y mullido con el sentido hogareño que se afianzó en el último año pandémico. “Sabemos que en 2020 renació el furor de las tareas manuales, del crochet, de lo artesanal expresado de muchas formas: las mercerías trabajaron a full en el invierno 2020”, sostiene.

Aunque estar en casa ocupe la mayor parte del día “revive la necesidad de renovar y renovarse”, considera. Massonnier explica además que el chaleco puede ser clásico pero también oversize, grande y cómodo, largo hasta la rodilla o corto a la cintura, de lana gruesa o tejido industrial.

“La moda es así: todos los años se recicla y este año se hace cargo de la necesidad del confort y la comodidad, con una expresión de calidez pero también con un toque transgresor y renovado”. 

La productora de moda Rosario San Juan, por otro lado, le quita romanticismo a la tendencia y lo relaciona más a una actitud que busca generar un vínculo de consumo. “Es como un efecto espiral que se vuelve contagioso: ven una oportunidad de consumo y se empieza a cotizar”. Al fin y al cabo, dicen que en la moda todo vuelve. 

Parada frente a mi ropero, mirando la ropa que acostumbraba vestir en el exterior, me pregunto si el último año no inclinó mis preferencias hacia prendas prácticas, versátiles y cómodas. La pandemia hizo replantearse a los consumidores algunos aspectos de la moda. El chaleco puede cumplir ese check list.

Made in Uruguay

La nueva tendencia encaja perfectamente en Uruguay. No solo por su conveniencia en esta época del año, sino por la calidad de la lana uruguaya y el talento de los diseñadores nacionales.

Una de las marcas referentes en este sentido es Don Baez, que también ha incorporado nuevos diseños de chalecos en su oferta aunque su diseñadora, Matilde Pacheco, explica a El Observador que es de esas prendas que siempre está presente en su colección. “Tenemos un público que ama los chalecos y pandemia o no pandemia, los busca”.

La diseñadora entiende que la funcionalidad del chaleco es lo que hace fuerte a la pieza en esta temporada. No es tan solo una apreciación personal; comenta que las clientas la buscan por su capacidad de abrigar, al tiempo que mientras libera los brazos y permite seguir con las tareas diarias sin limitar el movimiento, una necesidad que también responde a la situación de la pandemia y al lugar donde se desarrolla gran parte de la vida personal, y ahora también profesional: el hogar. 

Chaleco Apollo de Don Baez

“Creo que el chaleco genera eso del blanco o negro: o lo amás o lo odiás”, comenta la diseñadora y explica que esa característica que tiene la prenda de no cubrir los brazos es el motivo por el que otros la rechazan. “Es una prenda que genera pasiones”

Don Baez presentó dos propuestas este año: un diseño cerrado al frente para un aspecto más sofisticado o serio, y una propuesta abierta adelante con una impronta más casual.

Pacheco también colaboró con la diseñadora Margo Baridon para una cápsula de tejidos de punto que lanzó la marca homónima esta temporada. Fue una apuesta de la diseñadora para entrar en lo que considera un mundo nuevo: la lana Merino hilada en Uruguay. Esta decisión imprimió una identidad de marca a la colección. “A veces cuando tomás una tendencia literal le tapás la grifa y no sabés ni de qué marca es”, comenta Baridon. 

“Es una pieza que de alguna forma entra y se va de la tendencia pero hay gente que ya la tiene muy incorporada en su propio guardarropas”, sostiene la diseñadora, y argumenta que las fortalezas de la prenda están vinculadas a su comodidad, versatilidad y atemporalidad. Una prenda que permite estar actualizada de la cintura para arriba tanto adentro como afuera de casa, agregando prendas sobre y debajo del chaleco. “Si vas a salir de tu casa podés armarte un look con muchas capas sin salir de estar con estilo”, dice Baridon.

La diseñadora sostiene también que el diseño va hacia prendas que acompañen el guardarropas durante todo el año: “Es un poco antiguo el concepto de ‘saco toda mi ropa de invierno y ahora pongo toda la ropa de verano’”. En este sentido señala que el chaleco es un buen aliado para cualquier ocasión de acuerdo a la climatología. 

“Es un año para tomar la ropa que ya tenés y con una sola prenda capaz actualizar esa camisa de jean que amás, o usar esa remera que ya la tenés en tu guardarropa”, indica. Según ella, con la incorporación de una chaleco un look puede cambiar completamente sin necesidad de renovar todo el conjunto.

Chaleco Dickie de Margo Baridon

El chaleco estrella de la colección de Margo Baridon se llama Dickie y es uno de los favoritos de Rosario San Juan por su versatilidad. Pero haciendo un recorrido por tiendas nacionales la productora de moda también destaca diseños de marcas como Mandinga, Salvora y Plan Be.

En búsqueda del tesoro: un impulso vintage 

Al mencionar "chaleco de punto" es probable que lo primero que se venga a la cabeza es una estética algo nostálgica. Una mezcla de profesor universitario con golfista, o hasta el estilo de los padres o abuelos de las fotos sepia. La clave está en especiarlo y traerlo a los códigos estéticos actuales. Una prenda vintage puede volver a ser sexy, y por si quedan dudas, Harry Styles es un ejemplo claro. 

Harry Styles se ha convertido en un faro de la moda para una generación

La ropa vintage es tendencia desde hace varias temporadas, y no es casualidad que las tiendas de segunda mano ofrezcan una variedad de piezas con estilos variados y algunos chalecos de marcas de diseño internacional. 

“También es una consecuencia de la pandemia que como hemos estado tanto tiempo encerrados y mirando nuestro guardarropas, haciendo tantas limpiezas, que han resurgido cosas”, explica Matilde Pacheco, y recuerda que pueden surgir prendas que estaban escondidas y salieron a la luz ahora que tuvimos tiempo de ordenar nuestros guardarropas.

Entonces: ¿por qué no ir a revisar roperos familiares?

Layering: la clave del éxito

Hay un término anglosajón que se usa en el mundo de la moda para referirse a la superposición de capas: layering. O como lo describe la revista Vogue, “el arte de convertir la sucesión de capas en el elemento vertebrador de un look, por encima de su mera funcionalidad”. En criollo, se trata del arte de combinar capa sobre capa sin terminar como una cebolla.

En este sentido la diseñadora Matilde Pacheco señala que el chaleco es “la pieza” de layering por excelencia, ya que permite agregar capas tanto por debajo como por arriba.

Para San Juan la clave para vestir en capas está en saber combinar las texturas, y en este sentido hace una sugerencia sencilla: usar siempre la textura del material más grueso sobre una base más fina.

La productora de moda señala que personalmente no le resulta una prenda cómoda, sino principalmente decorativa: “Me parece que es muy cool, me parece muy lindo y me encanta. Pero yo no le encuentro una función. Hay muchas cosas que son incómodas en la moda y esta es una de ellas”.

La blusa Mer de Margo Baridon combina la camisa y el chaleco

“Soy muy fan de la camisa y el chaleco”, cuenta a El Observador, por su parte, la directora de arte, diseñadora y estilista Valentina Damiani. Para ella, el chaleco puede ser de felpa, tejido a dos agujas, de lanilla, capitoneado o de nylon. “Me parece que es ideal como última prenda, o mismo por debajo de un tapado ahora que vienen días más fríos”, señala la estilista. Otra combinación que recomienda teniendo en cuenta la versatilidad del chaleco es una triada que promete: vestido corto, chaleco y bucaneras.

Damiani, mamá de una nena de dos años, destaca su uso como “la prenda” para niños y niñas en la temporada que entra por su ergonomía y funcionalidad. “Comparado con una campera, por ejemplo, es todo; porque ellos se sienten súper libres para jugar, correr, ir y venir, hasta para comer, y los mantiene calentitos”, indica.

Para algunos la moda puede parecer frívola. Pero en no pocas oportunidades revive un recuerdo que parecía apagado, resignifica formas de expresión y hasta nos lleva a revisar el armario familiar. Yo, voy a llamar a mi madre, y le voy a pedir que me haga un chaleco.

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