La decisión de Lacalle de mantener a su amigo, el canciller, y una gestión resistida
Los problemas en Relaciones Exteriores no empezaron con la asunción de Bustillo, pero desde la llegada del ministro aparecieron otros inconvenientes que tienen que ver con una gestión centralista, que aísla y frustra a los embajadores y que infunde temor que lleva a la inacción