La brutalidad con la que fueron arrancadas de la vida, más de 1.200 personas, más todos los heridos, más todos los secuestrados, no dejaron otra opción a Israel, que exterminar a esa plaga llamada Hamás, en uno de los más difíciles escenarios para hacer la guerra, escondidos en la inhóspita red de túneles, construida debajo de escuelas, mezquitas y hospitales, en la franja de gaza.