Una prohibición incluida a última hora por el Congreso de EEUU en la legislación que puso fin al cierre del gobierno fijó un límite de THC tan estricto que amenaza con ilegalizar el 95% del mercado de cáñamo. La medida no solo pone en riesgo miles de empleos, sino que también genera una profunda incertidumbre en las industrias emergentes de cannabis de América Latina.