Llevo más de veinticinco años viendo nacer, crecer y, a veces, tropezar con el comercio digital en Iberoamérica, y me hago una pregunta cada vez con más frecuencia: ¿qué de todo lo que aprendimos en este cuarto de siglo realmente cambió la forma en que las empresas operan y qué seguimos repitiendo por inercia?