Lo adelantó el ministro en el cierre del 21º Simposio Mercado de Capitales y Finanzas Corporativas, organizado por el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF). Durante una charla con el presidente de IAEF, Pablo Miedziak, Caputo afirmó que actualmente el país posee “opciones más baratas que salir a tomar deuda en los mercados internacionales”. “Hoy ya tenemos financiamiento identificado para cubrir los próximos tres vencimientos de capital; el cupón de julio de este año; y los de enero y julio del año que viene”, agregó, al tiempo en que precisó que “son más o menos US$ 9.000 millones que tienen sus fuentes identificadas”.
Claro: Caputo no dijo cuáles son esas "fuentes identificadas", lo que hizo suponer a los inversores -conociendo al ex trader del JP Morgan- que no tiene algo cerrado y que está tratando de instalar esa idea para que suban los bonos argentinos y por ende que baje el riesgo país.
El riesgo país de Argentina experimentó un aumento este lunes hasta llegar a los 863 puntos básicos.
Medio Oriente acelera la suba
Pero el riesgo país podría quedarse alto por un largo tiempo. Mucho más de lo que quisiera Caputo. "La convergencia simultánea de tres vectores disruptivos —escándalo político doméstico, conflicto bélico en Medio Oriente y aceleración inflacionaria sin correlato distributivo— ha reconstituido una configuración de riesgo que los mercados internacionales traducen con una métrica precisa e implacable: el riesgo país argentino superó los 600 puntos básicos alcanzando su valor más elevado del año y clausurando, al menos transitoriamente, el acceso al financiamiento externo en condiciones sostenibles", dice Gustavo Rodolfo Reija, CEO de Netia Group.
"No es un número coyuntural. Es el síntoma cuantificado de contradicciones estructurales que ningún superávit primario puede disolver por sí solo, y que la tradición analítica desarrollista lleva décadas identificando con precisión que la ortodoxia financiera sistemáticamente subestima", advirtió el economista.
¿Qué está faltando? Para GMA Capital, el conflicto en Medio Oriente explica parte del movimiento. Los spreads emergentes rebotaron desde mínimos y la tasa del Treasury a 10 años subió cerca de 30 puntos en pocas ruedas. "En ese contexto, Argentina, que había perforado los 500 puntos hace solo tres meses, corrigió con mayor magnitud. La meta juega en contra: cuando el mundo ajusta, los activos locales amplifican la tendencia. Y cada día que las tensiones no cesan, la percepción de riesgo global se incrementa", advierte la boutique financiera.
Irán.webp
El desarrollo nuclear de Irán ha estado bajo la mirada de Occidente durante décadas.
Bonos argentinos en el radar
Pero también hay factores propios que limitan la compresión del riesgo país. A estos umbrales de tasa (por encima del 10% anual en dólares para los bonos argentinos), la deuda enfrenta un problema de dinámica: quedan vencimientos por aproximadamente US$ 30.000 millones con privados y FMI hacia 2027. "Sin acceso claro al mercado, cada baja en rendimientos aumenta el incentivo a emitir. Es decir, el riesgo de sobreoferta (y aumento de tasas en el futuro) condiciona hoy mismo la decisión de tener bonos argentinos en cartera", acota GMA.
Además, la posición técnica ahora es más “pesada”. Según estimaciones de 1816, el valor de mercado de los bonos soberanos y corporativos en manos offshore (o sea, de inversores extranjeros) subió más de 60% desde fines de 2023. Sin aumento significativo del stock de compromisos, el peso de Argentina en carteras creció. Para que los retornos vuelvan a bajar, hace falta un cambio de posta entre los tenedores, es decir, una rotación hacia inversores de largo plazo.
Dólares.webp
Cotización dólar hoy
Impacto en la economía y el dólar
"Por último, la macro suma ruido. En especial, por el lado de la dinámica de los niveles de confianza y de la coyuntura del mercado de trabajo", argumenta la financiera.
Desde la consultora LCG aclaran que esta suba del riesgo país argentino, esta vez, acompaña la dinámica de otros emergentes. "De cualquier manera, debemos tener en cuenta que la baja del riesgo país aparecía como un pilar del modelo argentino, en tanto que la brecha externa (déficit de comex) se pretendía compensarla, como primera opción, con entradas de capitales", acota.
Y sostiene que los rendimientos de los títulos en dólares en estos niveles (nuevamente arriba del 10%) alejan la posibilidad "de fantasear con una opción así de manera prolongada". "Un riesgo país elevado incrementa la posibilidad de que el mercado mismo cambie de expectativas y propicie un deslizamiento cambiario", advierte LCG.