12 de septiembre 2025 - 12:18hs

En un año de elecciones cargado de incertidumbre, veo que las pymes argentinas enfrentan un dilema que trasciende la política: cómo financiar su capital de trabajo en medio de las tasas récord, la escasez de crédito y una economía en transición.

La volatilidad político-económica, la tensión en la cadena de pagos y el endurecimiento de las condiciones bancarias ponen a las empresas en una encrucijada. Ya no se trata de elegir la mejor alternativa de financiamiento, sino de optar por la menos costosa en un menú acotado y riesgoso.

Opciones de financiamiento para las PyME
Opciones de financiamiento para una PyME.

Opciones de financiamiento para una PyME.

Los desafíos para las PyME

El primer desafío que observo es cómo conseguir liquidez. La pregunta que se hacen los empresarios —y que me hago también al analizar el escenario— resulta casi existencial: ¿conviene endeudarse en el sistema financiero, desprenderse de los dólares atesorados u obtener efectivo vendiendo stock de mercadería? La respuesta depende del perfil de cada pyme, de su acceso real al sistema bancario y, sobre todo, de su nivel de tolerancia al riesgo cambiario y operativo en un año donde las reglas del juego pueden cambiar de un día para el otro.

En este contexto, destaco el papel de financiamiento de las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) para una PyME. Muchas pymes que ya no cuentan con cupo en los bancos o no califican por historial crediticio encuentran en las SGR una vía alternativa para acceder a capital de trabajo. Al actuar como avalistas, mejoran el perfil de riesgo de las firmas frente al sistema financiero y les permiten descontar cheques, financiar facturas o acceder a préstamos a tasas más competitivas.

Con aval de SGR, las tasas para el descuento de cheques diferidos rondan entre el 49% y el 58% anual. Sin ese aval, pueden duplicarse o incluso superar el 100%-125%. Aunque hay que sumar la comisión de la SGR —del 2% al 4%—, para muchas empresas esta diferencia es la que marca si acceden o no a financiamiento.

PyMEs
PyMEs

PyMEs

El sistema creció mucho en los últimos años: representa cerca del 0,4% del PBI y avala aproximadamente un 33% del financiamiento pyme total. En 2024, más de 33.000 empresas accedieron a este respaldo por unos 1.200 millones de dólares. Me parece un dato central: 7 de cada 10 avales fueron otorgados a microempresas y 9 de cada 10 a micro o pequeñas empresas. Es decir, las más chicas, las más vulnerables, son las que encuentran un salvavidas en las SGR.

Ahora bien, la disparidad de costos entre instrumentos es enorme. El descuento de cheques con aval es lo más accesible; sin él, los bancos aplican tasas que llegan al 125% anual. El descubierto en cuenta corriente, con tasas de entre 90% y 95%, da liquidez inmediata, pero erosiona rápidamente la rentabilidad. En definitiva, la diferencia entre sobrevivir o no muchas veces pasa por contar con un aval.

Cómo impactan las elecciones

La incertidumbre electoral, sumada a la recesión, obliga a las pymes con recursos limitados a priorizar: ¿se pagan impuestos, proveedores o salarios? Yo creo que los sueldos deben estar en primer lugar: retener al personal clave asegura la continuidad operativa. Pero eso genera tensiones con proveedores, que terminan aceptando plazos más largos, estirando la cadena de pagos y sumando fragilidad al sistema.

El riesgo mayor que advierto es el de la mora generalizada. Con tasas altísimas y consumo deprimido, la probabilidad de incumplimiento crece. Y en muchos casos, la estrategia de supervivencia pasa por acumular deuda fiscal para destinar recursos a salarios o proveedores. Claro que esto también tiene un costo: AFIP cobra intereses resarcitorios del 2,75% mensual y punitorios del 3,5%. A nivel provincial y municipal las tasas son incluso más altas.

La gran paradoja

Así, la paradoja es clara: hay herramientas de financiamiento disponibles, pero pocas veces resultaron tan costosas y difíciles de sostener en el tiempo. La clave, desde mi perspectiva, no pasa por encontrar la opción perfecta, sino por identificar cuál es el costo de oportunidad menos gravoso para cada pyme. Endeudarse con un banco, vender dólares o desprenderse de stock no son más que decisiones tácticas dentro de una estrategia central: preservar liquidez y mantener a flote el capital humano.

Las SGR seguirán cumpliendo un rol vital, pero no alcanzan por sí solas para revertir la desaceleración de la actividad. El desenlace electoral marcará el pulso de lo que resta del año: si la incertidumbre se profundiza, veremos más mora y más impagos; si hay previsibilidad, el financiamiento podrá recuperar algo de dinamismo, aunque con costos altos.

Por eso, sostengo que el desafío inmediato para las pymes es resistir. Y en esa resistencia, cada punto porcentual de tasa, cada dólar vendido o cada cheque descontado puede marcar la diferencia entre cerrar el año en pie o sumarse a las estadísticas de las que no lograron atravesar la tormenta.

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