A fines de octubre billetes de $20.000 que fueron hechos en China llegarán a la Argentina, informaron fuentes del BCRA aunque aclararon que no entrarían en circulación hasta unas semanas después, ya que es necesario distribuirlos y adaptar los cajeros automáticos.
También informaron que sumarán más billetes de $10.000 al circulante para fines de agosto próximo, una segunda tanda de 190 millones de billetes también importada.
A fines del décimo mes del año llegarán importados desde China 230 millones de billetes de $20.000 y unas semanas se distribuirán entre las entidades financieras y se programarán los cajeros automáticos, precisaron.
“Cuando llegamos [al BCRA], queríamos facilitar las transacciones de la gente. Pero la Casa Moneda estaba explotada. La dejaron destruida. No pagaron deudas. Entonces nosotros no podíamos cumplir con un servicio público que era facilitarle a la gente”, explicaron en la entidad que conduce Santiago Bausili a la hora de explicar porqué tomaron la decisión de imprimir en el exterior los billetes nacionales.
El 7 de mayo comenzó a circular el billete nuevo de $10.000, también impreso en China. Se trata del papel ilustrado con Manuel Belgrano y María Remedios del Valle. Fue encargado por parte del Banco Central (BCRA) a la imprenta estatal China Banknote Printing and Minting Corporation (CBPM), dentro de un pedido de 770 millones de billetes. Se esperaba que desde el mes pasado ya circulara plenamente.
En el frente, el nuevo billete de $10.000 tiene los rostros de Manuel Belgrano, abogado y luego general del Ejército del Norte, y María Remedios del Valle, una mujer afrodescendiente nacida en Buenos Aires que fue auxiliar militar en las Invasiones Inglesas y luego combatió en el Ejército del Norte.
Heroína militar de la Independencia, fue reconocida como sargento mayor del Ejército, y en honor a su muerte, el 8 de noviembre (fecha de su fallecimiento, en 1847) se estableció como el Día Nacional de los Afroamericanos y de la cultura afro.
Su retrato en el billete es parte de la obra La Capitana, hecho por la artista argentina Gisela Banzer, mientras que la imagen de Belgrano, que nació en Buenos Aires, estudió en las universidades de Salamanca y Valladolid (España), integró la Primera Junta y fue el creador de la bandera argentina, es de una pieza atribuida al francés François Casimir Carbonnier.
En el reverso, el billete de $10.000 tiene una imagen alusiva a uno de los hechos históricos protagonizados por Belgrano. Se trata de una recreación artística de la escena de la Jura de la Bandera realizada el 27 de febrero de 1812.
En la Argentina hay en circulación 10.887 millones de billetes, de los cuales más de la mitad (el 56%) son los de $1000, con las imágenes del hornero y de José de San Martín (6114 millones de billetes). Los billetes de $2000 equivalen a menos del 7% del total del circulante, ya que hay alrededor de 734 millones.
Qué pasó con el lanzamiento de los billetes de 10000
Cuando se pusieron en circulación, los cajeros los rechazaban y generó controversia. Hubo dificultades técnicas que tardaron meses en resolverse. Aunque los cajeros automáticos distribuyen estos nuevos billetes, muchos de ellos los rechazaban al momento de recibir depósitos.
Los bancos explicaron que el problema radicaba en la configuración de las caseteras de los cajeros automáticos. Cada sucursal debe ajustar manualmente estas máquinas para que reconozcan y acepten el nuevo billete de $10,000. Este proceso, aunque sencillo, requiere tiempo y causó que los cajeros continúen rechazando estos billetes.
Esta situación fue una constante cada vez que un nuevo billete entra en circulación. La adaptación completa de los cajeros automáticos suele llevar varios meses, período durante el cual los usuarios deben buscar alternativas para utilizar sus nuevos billetes.
Ante la negativa de los cajeros automáticos a aceptar los billetes de $10,000, los bancos ofrecieron una solución temporal: los usuarios pueden acudir a las ventanillas de las sucursales para cambiar estos billetes por otros de menor denominación que sean aceptados por las máquinas. Esta medida, aunque paliativa, busca aliviar la molestia de los clientes mientras se completa la adaptación tecnológica necesaria.