Un experimento científico confirmó por primera vez que bloquear completamente el acceso a internet móvil durante dos semanas produce mejoras significativas en la salud mental, el bienestar y la capacidad de concentración. El estudio, publicado en la revista PNAS Nexus, involucró a 467 participantes de Estados Unidos y Canadá durante un mes y demostró que el 91% mejoró al menos en una de estas tres dimensiones.
Los resultados revelaron que la mejora en la capacidad de atención sostenida fue equivalente al declive que típicamente ocurre en 10 años de envejecimiento, según explicaron los investigadores Noah Castelo, Kostadin Kushlev, Adrian Ward, Michael Esterman y Peter Reiner, quienes lideraron el trabajo. Además, los efectos sobre los síntomas depresivos fueron mayores que los de los antidepresivos según meta-análisis previos.
La investigación transformó los smartphones en teléfonos básicos mediante una aplicación que bloqueaba todo acceso a internet móvil, aunque los participantes podían seguir haciendo llamadas, enviando mensajes de texto y usando internet en otros dispositivos como computadoras o tablets. El tiempo promedio de uso del smartphone cayó de 314 minutos diarios a 161 minutos durante la intervención en el primer grupo evaluado.
El diseño del experimento dividió a los participantes en dos grupos: uno bloqueó internet durante las primeras dos semanas, mientras el otro actuó como control y luego aplicó la restricción en las siguientes dos semanas. Esta metodología permitió que todos experimentaran la intervención y aumentó la confiabilidad de los resultados.
El desafío de cumplir la restricción
Pese a los beneficios observados, solo el 25,5% de los participantes logró mantener el bloqueo activo durante al menos 10 de los 14 días requeridos según los criterios establecidos por los investigadores. De los 467 voluntarios que se comprometieron inicialmente, 266 instalaron la aplicación necesaria y apenas 119 cumplieron completamente con la intervención.
"Cumplir con la intervención fue evidentemente difícil para los participantes", reconocieron los autores en el estudio. Sin embargo, incluso aquellos que no lograron mantener el bloqueo durante todo el período mostraron mejoras significativas, aunque más modestas, en el análisis que incluyó a todos los participantes sin excluir a los que no cumplieron.
Los investigadores utilizaron la aplicación Freedom, que registraba objetivamente si el bloqueo permanecía activo, a diferencia de estudios anteriores que dependían únicamente del reporte de los participantes. Esta herramienta permitió medir con precisión el nivel de cumplimiento y garantizar la confiabilidad de los datos.
La muestra estuvo compuesta principalmente por personas ya motivadas a reducir su uso de smartphone: el 83% eligió calificaciones de 5 o superiores en una escala de 1 a 7 cuando se les preguntó qué tan motivadas estaban para reducir el uso de su dispositivo. Además, el 79% se consideraba altamente capaz de lograr esta reducción.
Los mecanismos detrás de la mejora
El estudio identificó varios factores que explicaron los beneficios observados. Cuando las personas no tenían acceso constante a internet móvil, aumentaron significativamente el tiempo dedicado a actividades que promueven el bienestar: socializar en persona, hacer ejercicio, pasar tiempo en la naturaleza y perseguir hobbies.
Los datos mostraron que los participantes incrementaron el tiempo en el "mundo offline" con un tamaño de efecto de 0,70, considerado grande en términos estadísticos. Simultáneamente, redujeron el tiempo dedicado al consumo de medios digitales. Interesantemente, el tiempo destinado a comunicación digital como llamadas y mensajes de texto no cambió durante el experimento.
"Los participantes también reportaron sentirse más conectados socialmente, con mayor autocontrol y durmiendo más horas por noche", detallaron los investigadores. Estos cambios mediaron parcialmente los efectos de la intervención sobre el bienestar subjetivo y la salud mental, aunque no explicaron las mejoras en la capacidad de atención.
Los análisis revelaron que las personas con mayor "miedo a perderse algo" (FOMO) al inicio del estudio fueron quienes más se beneficiaron durante la intervención. Los autores sugirieron que esto ocurre porque el acceso constante a internet móvil exacerba este tipo de ansiedad al mostrar frecuentemente las actividades que otros están realizando en redes sociales.
Efectos duraderos y aplicaciones prácticas
Una característica notable del experimento fue que algunos beneficios persistieron incluso después de recuperar el acceso completo a internet móvil. Dos semanas después de finalizar la intervención, muchos participantes mantenían mejor salud mental y bienestar que al inicio del estudio.
Los investigadores atribuyeron esta persistencia al hecho de que el tiempo de pantalla en el grupo inicial se mantuvo inferior al del comienzo del estudio incluso después de recuperar el acceso, sugiriendo que la experiencia modificó los patrones de uso a largo plazo.
El estudio también incluyó mediciones en tiempo real del estado de ánimo mediante mensajes de texto enviados cuatro veces por semana. Los resultados mostraron que los participantes que bloquearon internet móvil reportaron mejor humor promedio y una mejora progresiva a lo largo de las dos semanas de intervención.
"Estos resultados proporcionan evidencia causal de que bloquear internet móvil puede mejorar resultados psicológicos importantes y sugieren que mantener el status quo de conexión constante a internet puede ser perjudicial para el uso del tiempo, el funcionamiento cognitivo y el bienestar", concluyeron los autores.
Los investigadores señalaron que restricciones más específicas podrían ser igualmente efectivas y más fáciles de mantener, como bloquear únicamente redes sociales o restringir el acceso a internet móvil durante ciertas horas del día. "No estamos sugiriendo que todos deban tirar sus smartphones, pero sí creemos que vale la pena repensar si necesitamos estar conectados las 24 horas del día", aclararon.
El trabajo representa el primer experimento controlado aleatorizado que modificó la naturaleza del smartphone mismo y midió objetivamente tanto el cumplimiento como el rendimiento cognitivo de los participantes. Los autores reconocieron limitaciones como los posibles efectos placebo y la composición específica de la muestra, pero destacaron que el uso de mediciones objetivas de atención reduce estas preocupaciones.
La investigación surge en un contexto donde la mitad de los usuarios estadounidenses de smartphones se preocupa por usar demasiado su dispositivo, proporción que asciende al 80% entre los menores de 30 años. Los hallazgos ofrecen evidencia empírica para un debate que hasta ahora se basaba principalmente en correlaciones y evidencia anecdótica.