Como en cualquier campaña política, el Gobierno se encuentra bajo el asedio de las críticas. Es la primera experiencia para los libertarios, que se enfrentan al escándalo permanente, con grandes dificultades para la respuesta y una débil cohesión interna. Aunque hay que reconocer que no se quejan. Tienen el botín más querido, el de la Casa Rosada. Desde allí, los recursos económicos y administrativos para enfrentar cualquier intento de desestabilización. Cuentan además con el respaldo de Donald Trump, con quien después de varias idas y vueltas se viene consolidando un diálogo de segundas líneas que excluye al presidente norteamericano, pero que es mucho más eficiente a la hora de gobernar que las fotos que se sacó Javier Milei en eventos de dudoso prestigio.
Pero algo en especial empieza a aparecer en el horizonte: una fuerte caída de la imagen presidencial, con un Presidente abrumado por las críticas y los errores de gestión, solo acepta cambios cosméticos.
Por ejemplo, aceptó que los insultos a la hora de dar discursos más o menos importantes, no estaban funcionando electoralmente. Sucede que una parte importante del voto que llevó a Milei a la Rosada proviene de filas que genéricamente podemos denominar "republicanas", las que representan Patricia Bullrich e incluso el PRO.
Esa fue la razón por la que Karina Milei sorprendió con su insistencia -a último momento- en cerrar las listas con el PRO, cuando los amarillos ya daban por cerrada esa posibilidad. Y también es el motivo por el que la Ministra de Seguridad aceptó de muy buen grado la candidatura a senadora nacional, a pesar de que se había negado a esa posibilidad durante varios meses. Es que vio que la agenda republicana no estaba representada, que está vigente en su propio electorado. Su rol en el Senado, cualquiera sea, le daría la posibilidad de instalar sus temas por fuera de Seguridad, haciendo una larga campaña que podría llevarla a ser Jefa de Gobierno de la Ciudad.
"Preparame una agenda con temas republicanos para trabajar en el Senado", le dijo Patricia a un miembro de su equipo. El objetivo final sería candidatearse en dos años justamente en el distrito donde más impacta el perfil republicano. ¿A dónde irán los progres palermitanos? dicen en algunos ámbitos bullrichistas. La verdad, es que a nadie le preocupa ese perfil cultivado por Horacio Rodríguez Larreta y también por el propio Mauricio Macri, cuando su imagen era manejada por Marcos Peña.
¿Renuncia Mario Lugones?
El escenario se torna más complicado cuando se habla de muertes por impericia del Gobierno en el Ministerio de Salud. Mario Lugones parece haber zafado de que lo echaran esta semana. Por lo menos, nada indica que se tomaría esa decisión en medio de la crisis, pero nadie hace apuestas por su continuidad.
Un amigo que conoce a Lugones de sus tiempos de gerente de prepaga (hace un año) asegura que "finalmente, ¿qué le achacan a Mario? Que actúe como lo hace el Gobierno, no dejándose conmover por los argumentos de quienes piden por aumentos presupuestarios. Era obvio que si se involucraba desde el comienzo, tendría que hacerse cargo de un problema para el que no tiene ni la capacidad, ni el presupuesto, ni el staff para hacerse cargo". Claro que la bomba le estalló igual, y fue obligado al bochornoso momento en que tuvo que llorar frente a las cámaras de TN para lograr que le crean, lo que definitivamente no parece haber sucedido.
Su pobre desempeño, sumado al asedio que sufre el Gobierno en el Congreso en torno a temas muy sensibles a la población como el presupuesto para discapacidad, jubilaciones, emergencia de salud pediátrica, inundaciones de Bahía Blanca, marcan una conversación muy adversa para el Gobierno que empieza a reflejarse en las encuestas.
El comunicado del vocero presidencial informando que el Gobierno "está considerando un aumento en todas las prestaciones destinadas a personas con discapacidad" es otra prueba de la necesidad de los libertarios de mostrar alguna empatía con su electorado. Claro que muy bien no les está saliendo. Se habla de que "en caso de concretarse la medida se podría ejecutar gracias a los ahorros que conseguimos a partir de auditar las pensiones por invalidez mal otorgadas y terminar con los curros de muchos años". Parece poco en medio del vendabal.
Shila Vilker, en diálogo con El Observador, dice que en "en las cuantitativas la imagen de Milei está en 41%, pero bajando. Y en las cualitativas empieza a expresarse un lenguaje más poroso entre el mileísmo, de adhesión crítica, que de algún modo puede pensar como la antesala a más baja".
Algo similar le dijo a este portal Lucas Romero, quien aseguró que "estamos atravesando la tercera caída fuerte de imagen de Milei consecutiva, agosto fue peor que julio, y julio ya había sido malo que el de junio".
Según los sondeos, la imagen de Milei alcanzó en otros dos momentos números un poco peores de los que está registrando ahora. La pregunta es si el actual escenario, en baja, impactará electoralmente. Lo que Vilker llama "adhesión crítica" impacta en la conversación, pero ¿qué votará la población el 26 de octubre? Sabemos que el votante libertario no se irá al peronismo, ¿entonces a dónde? La tercera opción no parece haber cuajado. ¿Qué puede suceder entonces?
Dice Romero: "la crisis de reputación de la dirigencia política sigue, y el festival de peleas por candidaturas de la oposición no parece ser muy conveniente para revertirlo, por eso considero que el riesgo de abstencionismo es más fuerte que nunca".