“Hacer lo mismo, pero más rápido”, fue el mantra que los unió. El enemigo en común estaba claro. El significante vacío que ya era el kirchnerismo en la agonía del Gobierno de Alberto Fernández y el deseo de verlo sucumbir los cohesionó en tiempos de balotaje. Pero, se sabe, en política no hay alianzas eternas. Javier Milei y Mauricio Macri no parecen ser la excepción.
Que a Mauricio Macri no le gusta perder no es una novedad. Las múltiples humillaciones a las que lo sometió Franco, su padre, le forjó el carácter competitivo y la intolerancia a la frustración. Pero el problema no es verse derrotado sino ante quién. La posibilidad de que sea Javier Milei quien le fagocite su partido como un Pac Man lo enloquece. Macri iba a ser su jefe. A gobernar en las sombras. Después su socio ocupando puestos clave en un gabinete que se iban a repartir cincuenta y cincuenta de modo salomónico. Pasaron cosas. Patricia Bullrich se cortó sola, se convirtió en la ministra estrella, y ahora ni jefe ni socio: el ex presidente observa cómo desde el espacio libertario le ofrecen una adquisición hostil de lo poco que creen que queda del PRO.
El expresidente salió a la cancha. Se hizo cargo del partido que fundó y busca imponer condiciones de cara a lo que viene. ¿Quiere tallar en el plan del Gobierno? ¿Busca cargo y caja para los suyos? ¿Macri entiende que la ruptura con Milei es la única forma de sobrevivir al año electoral que se avecina? Las respuestas aún están en el aire. En parte, porque muchas de las decisiones estratégicas que tome el PRO dependerán de la suerte del Gobierno.
La actitud de Macri es clara. Sin embargo, el Gobierno decidió ignorar los cuestionamientos que surgen de los distintos instrumentos que ejecutan la música que compone el expresidente. El ninguneo del vocero presidencial, Manuel Adorni, en una de sus conferencias matutinas dejó claro el punto. La decisión tiene que ver con la confianza y con lo que puede suceder el año que viene en las elecciones de medio término. En los despachos que tiene el oficialismo en la Cámara baja la percepción es una sola: “Ellos (por el PRO) son los que tendrán que explicarles a sus votantes lo que están haciendo”.
1713976583496.webp
Otros tiempos: Javier Milei con Mauricio Macri y Patricia Bullrich, antes de su asunción como presidente
Desde el pacto de Acassuso, donde se acordó el apoyo de la fórmula del PRO a Javier Milei de cara al balotaje con Sergio Massa, pasaron casi nueve meses. Esa noche del 24 de octubre Mauricio Macri y Patricia Bullrich cerraron el acuerdo con los hermanos Milei. De esa escena ya no queda casi nada. Sólo la férrea relación de las mujeres fuertes, Patricia y Karina.
El PRO en riesgo: la foto y la película
El diagnóstico de los consultores, tanto los que suelen trabajar para el peronismo como los que hoy hacen estudios de opinión a pedido del Gobierno, coinciden en al menos un punto: Milei pudo construir lo que Macri no.
La Libertad Avanza no sólo tiene un núcleo duro dispuesto a acompañar cualquier tipo de medida, sino que logró tener militantes propios. En términos sencillos: hay mileismo. Los estudios de opinión pública detallan que hay un sector del electorado que se define como libertario como primera opción y recuerdan que eso no sucedió ni con Cambiemos ni con Juntos por el Cambio. En tiempos de hegemonía electoral macrista, la mayoría de sus votantes se definían como anti kirchneristas.
La foto es clara. El crecimiento del espacio libertario es sólido y contundente. Esa escena que dibujan las encuestas amenaza la creación política de Mauricio Macri.
Milei y Macri parecen saber lo mismo. Lo que no entendieron ni Horacio Rodríguez Larreta, ni Alberto Fernández. La conducción política se ejerce en soledad y para quedarse con la corona hay que conquistar el espacio sin pedir permiso. En ese marco, el presidente va por todo y el titular del PRO empieza armar su juego. Política en estado puro. El calendario electoral manda y las elecciones de medio término ya marcan los tiempos en el firmamento político.
La imagen de la disputa entre Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde en 2005 es quizá la última referencia de la historia política reciente en la que se pueda espejar -dejando de lado las diferencias obvias- la disputa entre Milei y Macri.
La Libertad Avanza se comporta como un Pac-Man en el parlamento: come todo lo que está a su alcance y le cambia el color a los ediles dialoguistas. O estás conmigo o estás en mi contra. Milei juega con el mazo que barajó el peronismo hace muchos años y definió la mecánica de la política en la Argentina. En base a eso construye su propio poder y licúa el de sus aliados. Sin la sofisticación de un Miguel Ángel Pichetto, Martín Menem lo puso en términos al alcance de un público más consumidor de Jorge Corona que de los debates en el Congreso: “estás con nosotros o no estás, no existe solo la puntita”.
Embed - https://publish.twitter.com/oembed?url=https://x.com/MileiAbrazoo/status/1770192116473278657?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1770192116473278657%7Ctwgr%5E35e552b2c0105e5b76329df51b1b92281cc75ec0%7Ctwcon%5Es1_&ref_url=https%3A%2F%2Fwww.tiempodesanjuan.com%2Fpolitica%2Fmartin-menem-hablo-la-puntita-y-tuvo-que-pedir-disculpas-fue-una-brutalidad-n371285&partner=&hide_thread=false
La vigencia de Macri
El enemigo que le tocó en suerte a Milei no es sencillo. Macri ha dado numerosas muestras de su poder de fuego. Por eso la estrategia por ahora es no responderle, bajarle el precio, evadirlo y poner a otros en esa esquina del ring hasta que se aquieten las aguas de la turbulencia económica al menos.
El expresidente se hace fuerte en las internas. Juega a fondo y gana. Lo sintió en carne propia Horacio Rodríguez Larreta en el marco de la PASO 2023, lo sintió Patricia Bullrich desde que se incorporó al Gobierno de Javier Milei y lo sintieron todos aquellos que osaron pujar el año pasado por la candidatura a jefe de Gobierno porteño que finalmente fue para su primo, Jorge Macri.
Macri no duda. Estudia, apunta y dispara. Él también va por todo. El tembladeral económico que aún no encuentra horizonte de estabilización le da una chance. El salto sin retorno de Patricia Bullrich, que ata su futuro al de la gestión libertaria, le abre una oportunidad.
La foto deja ver un Milei fuerte en lo político, la película le da cierta ventaja a Macri. Los resultados de la gestión serán los que terminen por inclinar la balanza.
A nadie en el universo de la política se le escapa que una división en electorado del oficialismo favorece al peronismo. ¿El kirchnerismo seguirá operando como dique de contención para que la sangre no llegue al río? ¿La supervivencia del PRO vale una derrota en las legislativas del año próximo? ¿La conservación de la Ciudad, principal bastión de PRO, vale una ruptura a nivel nacional? Las preguntas se multiplican, por ahora las respuestas no abundan. Pero el solo rumor de que Macri pueda volver a encabezar una boleta electoral en el 2025 comienza a marcar el camino. “Mauricio se le anima porque avizora la profundización de la crisis económica”, asegura uno de los que pintó de amarillo la Ciudad de Buenos Aires hasta la Casa Rosada. Dice que hay que esperar. La llegada de Federico Sturzenegger y su super ministerio para evitar la burocratización de los súper ministerios. ¿La continuidad de Luis Toto Caputo? Mauricio Macri viaja, piensa, organiza la tropa, analiza su futuro judicial que condiciona una opinión determinante respecto a la candidatura propuesta para el ejecutivo a la Corte Suprema de Justicia, ve cómo en una sola jugada podría ganar o perder todo lo que construyo. El principio o el fin. Escudriña a Milei y a parte de su equipo que fue el suyo. A la ciudad que lo vio nacer y a la provincia en la cual se fortaleció. Y recuerda como nunca que necesita fortalecer las habilidades del juego que lo apasiona más que la política el Bridge: táctica, concentración, disciplina y calculo. Pero, sobre todo, memoria.