11 de mayo de 2026 5:00 hs

En un momento en que la transición energética dejó de ser una promesa para convertirse en una necesidad concreta, hay empresas que no solo acompañan el cambio, sino que lo empujan. Mobility es una de ellas.

Con una trayectoria que combina visión, experiencia y ejecución, la compañía se posiciona hoy como un referente en movilidad eléctrica empresarial en Uruguay, con un modelo que trasciende la venta de vehículos y propone soluciones integrales pensadas para la operativa real de las empresas.

La historia no empieza con la electrificación, sino mucho antes. Mobility forma parte del Grupo Novelli, una empresa familiar con más de tres décadas en el sector automotriz. Ese ADN es clave para entender su presente. “Nacimos en un entorno de servicios, con foco en estar cerca del cliente y dar respuesta cuando hay un problema”, explica su director ejecutivo, Guillermo Novelli. Esa lógica, trasladada al mundo eléctrico, se convirtió en una ventaja competitiva.

De la necesidad a la oportunidad

El punto de inflexión llegó desde adentro. Una de las empresas del grupo, Auxicar, opera una amplia flota de vehículos las 24 horas. El mantenimiento y el costo del combustible eran desafíos constantes. Fue ahí donde la movilidad eléctrica apareció no como una tendencia, sino como una solución concreta.

“Identificamos que podía ser un agente de mejora tanto a nivel operativo como de costos”, recuerda Novelli. A partir de ese diagnóstico, comenzaron a investigar mercados internacionales, viajaron a ferias en Europa y siguieron de cerca la evolución de la tecnología. En ese entonces —alrededor de 2014 y 2015— el ecosistema era incipiente. Pero la visión ya estaba clara.

En 2018, cuando en Uruguay la oferta era todavía limitada, Mobility decidió apostar fuerte. “Fuimos de las primeras empresas en enfocarnos 100% en vehículos eléctricos, y sobre todo en el segmento operativo, que es donde más impacto genera”, afirma.

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Guillermo Novelli, director ejecutivo de Mobility.

Guillermo Novelli, director ejecutivo de Mobility.

Construir un ecosistema, no solo vender vehículos

Esa mirada integral es, quizás, uno de los diferenciales más claros. Mobility no se posiciona como un importador tradicional, sino como un socio estratégico para las empresas que buscan migrar su flota.

Sebastián Rodríguez, gerente comercial, lo define como una venta consultiva. “Nuestros clientes son empresas, y cada caso es distinto. No se trata solo del vehículo, sino de entender la operativa actual y proyectar cómo va a funcionar con movilidad eléctrica”, señala. En ese proceso, surgen dudas habituales vinculadas a la autonomía, las baterías y el mantenimiento.

“Muchas veces son preguntas basadas en información desactualizada. Nuestro rol es acompañar y dar certezas”, agrega.

Ese acompañamiento se traduce en soluciones concretas. En 2021, ante la falta de infraestructura suficiente, la empresa impulsó la instalación de cargadores rápidos de acceso público, anticipándose a una necesidad clave para el desarrollo del sector. Así nació también su línea Mobility Recharge, complementando la comercialización de vehículos.

El valor del respaldo: servicio, postventa y operación

El servicio es el eje que atraviesa toda la propuesta de Mobility, una característica que responde a su origen y que, en un segmento donde la continuidad operativa es clave, se convierte en un diferencial determinante.

“Lo importante no es solo vender el vehículo, sino garantizar que funcione todos los días”, resume Novelli.

En esa línea, desarrollaron Mobility Global Care, un paquete que acompaña la compra de camiones eléctricos e incluye mantenimiento preventivo, asistencia 24 horas en todo el país, monitoreo satelital, gestión inteligente de carga y soporte técnico.

Laura Ribas, jefa de postventa, es una de las caras visibles de ese compromiso. “El trabajo no termina con la venta. Estamos en contacto permanente con los clientes, coordinando servicios, anticipándonos a necesidades y resolviendo cualquier inconveniente”, explica. El resultado es un alto nivel de satisfacción, ya que, según la empresa, la gran mayoría de los clientes destaca tanto la calidad de los vehículos como la atención recibida.

Tecnología, eficiencia y respaldo global

La propuesta de Mobility se apoya también en alianzas con fabricantes de escala internacional. Es el caso de Landking, marca respaldada por el grupo WEICHAI, uno de los líderes globales en maquinaria y tecnología industrial, con presencia en más de 120 países.

Este respaldo no es menor en un mercado donde la confiabilidad y la disponibilidad de repuestos son factores clave. Más del 70% de los componentes de los vehículos Landking son producidos por empresas del propio grupo, lo que asegura estándares de calidad y soporte técnico.

A esto se suma la incorporación de utilitarios eléctricos como el Keyton Q2, pensado para operaciones urbanas exigentes. Con una autonomía de hasta 290 kilómetros, capacidad de carga de 1.200 kg y costos operativos significativamente menores —alrededor de $35 cada 100 kilómetros—, el modelo refleja uno de los principales argumentos de la movilidad eléctrica: la eficiencia económica.

Un cambio que ya está en marcha

Más allá de la tecnología, el mensaje de fondo es claro y contundente, la movilidad eléctrica dejó de ser una apuesta a futuro para convertirse en una decisión estratégica en el presente.

“Creemos que es clave para el país, tanto por soberanía energética como por impacto ambiental. Pero también por lo que representa a nivel económico para las empresas”, sostiene Novelli.

En ese camino, Mobility no solo se posiciona como proveedor, sino como impulsor de un cambio cultural en la forma de pensar la logística y el transporte.

En definitiva, migrar hacia la movilidad eléctrica no implica solo incorporar nuevos vehículos, sino transformar la manera en que una empresa se mueve. En ese camino, Mobility se posiciona como una compañía que innova y marca el rumbo del sector.

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