El Gobierno argentino pidió al Fondo Monetario Internacional (FMI) postergar los pagos de vencimiento de deuda para finales de junio, informaron este jueves fuentes del organismo que preside Kristalina Georgieva.
Esta semana vencían unos US$ 2.700 millones correspondientes al mega préstamo de US$ 44.000 millones otorgados por el organismo a la Argentina en 2018 durante el Gobierno de Mauricio Macri, y se esperaba una definición del Ejecutivo sobre ese pago.
“Las autoridades han ejercido su derecho como miembro de agrupar dos recompras (pagos de capital) con vencimiento en junio y pagarlas a fin de mes (es decir, el 30 de junio). Con respecto a los pagos, la práctica general del Fondo es no comentar sobre transacciones financieras específicas de los miembros”, explicaron fuentes del FMI.
De esta forma, el Gobierno activó un procedimiento para pagar en los próximos días, de manera parcial, los vencimientos que operaban miércoles y jueves, para poder darle aire a las negociaciones, que se estima continuarán hasta final de mes y que en algún momento seguirán en Washington a donde se prevé viaje una delegación del Ministerio de Economía.
Este miércoles y jueves debía ejecutarse el pago del vencimiento más oneroso del trimestre de acuerdo a la hoja de ruta del programa con el FMI -- de USD 921 millones y de USD 1.779 millones--, pero según fuentes oficiales podrá realizarse un abono parcial y cancelar el resto más adelante, cuando el organismo realice un desembolso previsto.
Por eso, el Ministerio de Economía envió al FMI una propuesta de pago unificado a fin de mes, lo que le daría tiempo para cerrar un nuevo consenso técnico con el staff del organismo con los nuevos ejes de la política económica del Gobierno en los próximos meses respecto a la obligación de acumular reservas, recorte del déficit primario y límite a la emisión monetaria.
Es que Argentina negocia con el Fondo una refinanciación de los pagos y un adelantamiento de desembolsos con el argumento de que no pudo cumplir las metas de acumulación de reservas y reducción del déficit fiscal como consecuencia de la sequía, que impactó sobre las exportaciones agrícolas.