Pablo Bustinduy, ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, , criticó el 'modus operandi' de Ryanair al que calificó de "amenaza, chantaje" y extorsión". Así hizo referencia al anuncion de la low cost de cancelar un millón de plazas en varias ciudades de España para el próximo invierno.
Rechazó las amenazas
"A mí, desde luego, si creen que me van a intimidar es todo lo contrario y vamos a defender nuestras actuaciones donde haga falta y las veces que haga falta",
Bustinduy, que mantiene abiertamente un enfrentamiento con el CEO de Ryanair, Michael O´Leary, también cargó contra la empresa por "tratar muy mal a los consumidores españoles" señalando "prácticas abusivas" como cobrar por la maleta de mano.
El ministro de Consumo aseguró que la compañía irlandesa tiene "una capacidad de lobby muy grande", porque es "un sector que mueve mucho dinero" y en el que "hay intereses en juego".
Puente acusa a AENA
El ministro de Transporte y Movilidad, Óscar Puente, se sumó a la polémica para señalar a AENA, la empresa que gesiona los aeropuertos, como responsable de los costos que aduce Ryanair.
El ministro se refirió al comunicado difundido ayer por Aena sobre el anuncio de Ryanair de reducir un millón de plazas en España, por considerar que las tarifas aeroportuarias del gestor español son "excesivas y poco competitivas".
"Eso requiere de una explicación muy larga. Yo creo que la explicación que dio ayer Aena es bastante larga y completa y me remito a ella", afirmó el ministro en los pasillos del Congreso, sostuvo Puente.
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La palabra de Aena
En un comunicado, el presidente de Aena, Maurici Lucena, acusó a Ryanair de distorsionar las cifras, y en coincidencia con el ministro Bustinduy, los acusó de mentir, de intentar chantajear y extorsionar al Gobierno, y de querer ganar más dinero pagado por el bolsillo de los contribuyentes españoles.
"Si los aeropuertos españoles evolucionaran al son de las exigencias, el lloriqueo, los embaucamientos y la infumable estrategia de extorsión de Ryanair, a medio y largo plazo, los aeropuertos dejarían de funcionar bien (como lo hacen en la actualidad) y no serían sostenibles financieramente", señala el comunicado.