8 de diciembre 2025 - 8:34hs

En medio del tsunami generado por las múltiples denuncias contra Paco Salazar por acoso sexual, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, eyectó a Antonio Hernández de su cargo como director del Departamento de Coordinación Política en el Gabinete de la Presidencia. Hernández, fue considerado durante años la mano derecha de Francisco “Paco” Salazar en La Moncloa, y será oficialmente cesado este martes en el Consejo de Ministros.

Fuentes gubernamentales confirmaron que el cese fue “acordado o compartido” entre Moncloa y el propio Hernández, quien transmitió a la Presidencia que, tras conocer el alcance de las denuncias contra su antiguo superior, entendía que su continuidad “no era sostenible”. Desde el entorno del presidente intentan destacar que, una vez conocido el caso, el Ejecutivo actuó “con contundencia, como siempre”.

Denuncias escandalosas que acorralan a la estructura de confianza

Las trabajadoras que denunciaron a Salazar relataron las situaciones de acoso a través de los canales de denuncia de Ferraz. En esos informes internos, mencionaron a Hernández como presunto “cómplice” y “encubridor” de conductas abusivas contra mujeres empleadas del partido, aunque no se han presentado por el momento acusaciones formales ante la justicia contra él.

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Durante años Hernández ocupó un rol clave en la estructura de confianza que rodeaba a Salazar en la Presidencia, lo que ubicó a su figura en el centro de la interna. La presión política y mediática creció durante el fin de semana, obligando al Gobierno a acelerar alguna decisión para evitar un desgaste prolongado.

Hernández niega tajantemente haber encubierto a Salazar, pero admite que debe apartarse “por el bien del Gobierno”. Además de abandonar Moncloa, presentó su renuncia a todas sus responsabilidades dentro del PSOE.

Moncloa intenta contener el impacto político

La salida de Hernández es el movimiento de mayor calado en el entorno directo de Pedro Sánchez desde que estalló el caso Salazar. Para la Presidencia, el objetivo inmediato es contener el impacto político y demostrar que el Ejecutivo mantiene una política de tolerancia cero frente a situaciones de abuso o trato degradante dentro de la administración.

Fuentes de Moncloa recalcan que la reacción fue rápida: “Desde que Hernández tuvo conocimiento de la situación, entendió que no era sostenible, y desde Moncloa se ha actuado con contundencia, como siempre”.

El caso supone otra fractura en la estructura de confianza de Salazar, quien hasta hace unos meses era uno de los asesores de mayor influencia en la estrategia política del Gobierno. Su caída arrastró ahora a su colaborador más cercano dentro de la Presidencia, evidenciando la amplitud de las consecuencias internas.

El PSOE revisa protocolos tras las denuncias

Desde Ferraz se insiste en que los canales de denuncia internos han funcionado como se esperaba y que se garantizará la protección de las trabajadoras que comunicaron los hechos. Desde el partido dicen que mantiene abierta la revisión de sus procedimientos para asegurar que se actúe con mayor rapidez en casos similares y evitar fallos de supervisión.

Mientras tanto, el entorno del presidente intenta minimizar riesgos políticos y en la cúpula del PSOE reconocen que la salida de Hernández era inevitable para preservar la estabilidad del Gobierno y del propio Sánchez.

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