Ausentismo laboral: Garamendi se queja que este año se perderán en España €32.000 millones
El presidente de la patronal CEOE planteó que el país convive con una paradoja: alto desempleo y, al mismo tiempo, falta de mano de obra en sectores clave.
El presidente de la patronal CEOE planteó que el país convive con una paradoja: alto desempleo y, al mismo tiempo, falta de mano de obra en sectores clave.
El debate sobre el ausentismo laboral volvió a ocupar el centro de la agenda económica en España tras las declaraciones del presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, quien advirtió que en 2025 los costes asociados a las ausencias en el trabajo podrían superar los 32.000 millones de euros.
La cifra, según el dirigente empresarial, refleja un problema estructural que convive con una paradoja: alto desempleo y, al mismo tiempo, falta de mano de obra en sectores clave.
Durante su intervención en un foro económico en Madrid, Garamendi vinculó el aumento del absentismo con un cambio cultural en torno al trabajo. “La palabra esfuerzo no está de moda”, afirmó, al tiempo que cuestionó el mensaje de que “hay que trabajar menos para vivir mejor”.
En su diagnóstico, esta lógica estaría detrás de la dificultad para cubrir vacantes en actividades como la construcción, la hostelería o el transporte, donde —dijo— “nadie quiere o nadie puede trabajar”.
El presidente de la patronal sostuvo que cada día faltan alrededor de 1,6 millones de personas a sus puestos de trabajo, lo que supone un coste de unos 16.000 millones de euros para las empresas y otros tantos para la Seguridad Social.
En ese contexto, reclamó una gestión más estricta de la Incapacidad Temporal y alertó de que el absentismo se ha convertido en un problema que “algunos no quieren entender”.
Las advertencias de la CEOE coinciden con estudios recientes que sitúan a España entre los países con mayor tasa de ausentismo de la Unión Europea, cercana al 7%, y con un impacto económico anual estimado de entre 25.000 y 37.000 millones de euros.
A ello se suma una elevada rotación laboral, especialmente en sectores de alta presión operativa, lo que refuerza la idea de un mercado de trabajo tensionado.
Más allá de los datos, Garamendi aprovechó su discurso para reivindicar el rol del empresariado y puso en valor a los “empresarios de raza” que, a su juicio, han sido clave en el desarrollo económico y la internacionalización de España.
Frente a un escenario de mayores costes laborales y presión fiscal, reclamó seguridad jurídica y normas claras para sostener la inversión y el empleo.
FUENTE: El Observador