2 de septiembre 2025 - 9:22hs

Washington acababa de firmar el acuerdo que ponía fin a la guerra arancelaria con Bruselas cuando la cólera de Donald Trump arrasó con una ráfaga de amenazas. El tema no era nuevo: la tasa Google. Pero algo hacía ruido en ese “arranque” tan virulento y tan políticamente a deshora.

Todo cuadra mejor cuando se suma a la mezcla que Mark Zuckerberg, el CEO de Meta, anduvo de visita por la Casa Blanca apenas unos días antes. No hay detractor más encarnizado de la regulación digital en Europa.

Multado más de una vez, se rebeló contra los cambios que le exigían y ya fue advertido: lo que sigue son penalidades diarias que pueden llegar hasta el 5% de su facturación diaria promedio a nivel global.

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Pero Zuckerberg construyó artesanalmente una sigilosa cercanía al poder.

Desde que Trump volvió a la presidencia, el ex Facebook hizo todo lo necesario para que un político que lo despreciaba hoy deje que le susurre al oído.

Manual para ganarse a Trump y vivir para contarlo

Después de la reunión con Zuckerberg, Trump arremetió contra la Unión Europea, con amenazas de tarifas adicionales “sustanciales” y restricciones en las exportaciones estadounidenses de semiconductores por su legislación digital discriminatoria.

Hoy el CEO de Meta es una visita habitual en la Casa Blanca. Es un largo recorrido desde los tiempos en que Trump decía que era un criminal y que lo iba a meter en la cárcel.

La enemistad nació cuando Zuckerberg exilió a Trump de Facebook, el origen -a su vez- de la propia red social del presidente, Truth Social.

Congraciarse con Trump llevó tiempo y dedicación. Y dinero, por supuesto. Empezó por acudir a la inauguración de su segundo mandato y contribuir con u$s 1 millón.

Hizo cambios en la empresa como una revisión total de las políticas de diversidad. Fue insistente en pedir audiencias en la Casa Blanca y luego en el resort de Trump en Florida, Mar-a-Lago.

Incluso aumentó su presencia en Washington, en una estrategia de “hacerse ver” y volverse una figura más familiar. Gastó decenas de millones en dos casas cerca del Observatorio Naval donde vive el vice presidente JD Vance.

Y para tener a los amigos de Trump aún más cerca, incorporó a varios de sus aliados a Meta y a la comisión directiva.

Rindió frutos.

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Donald Trump y Úrsula von der Leyen

Donald Trump y Úrsula von der Leyen

Tres multas europeas para Zuckerberg

Aunque todas las Big Tech tuvieron su cuota de multas, desde Apple hasta Google, Meta fue la que hizo lobby más activamente contra la regulación europea.

Hasta ahora Zuckerberg recibió tres grandes penalidades. La más cuantiosa, por 1.200 millones de euros, fue en 2023, por la transferencia ilegal de datos a EE.UU.

La multa se aplicó en el marco del Reglamento General de Protección de Datos (GDPR), una ley de la UE que establece reglas estrictas para la protección de datos personales y que entró en vigor en mayo de 2018.

En noviembre de 2024 llegó la segunda penalidad. Una multa de casi 800 millones de euros por abusar de su posición dominante en el mercado de redes sociales y perjudicar a la competencia al preferir su servicio de anuncios clasificados en línea Facebook Marketplace.

Finalmente, en abril de este año, Zuckerberg fue multado con 200 millones de euros por su modelo de publicidad “pagar o consentir”, con el que debutó la flamante Digital Markets Act, vigente desde 2022.

El modelo de "pagar o consentir" obliga a los usuarios a pagar para evitar la publicidad personalizada o consentir el seguimiento de sus datos. Zuckerberg apeló esta decisión.

Y al negarse a realizar los ajustes necesarios para amoldarse a la normativa, la Comisión Europea ya le advirtió que queda sujeto a potenciales multas diarias de hasta 5% de su facturación diaria promedio global.

La famosa legislación digital en controversia incluye a la Digital Markets Act (DMA) y a la Digital Services Act (2023).

La primera está enfocada en las posiciones de abuso en el mercado y la segunda regula el contenido de las redes sociales. Las multas pueden llegar al 6% de la facturación global de una compañía.

Las amenazas de Trump llegan en un momento en que el sinuoso y extenuante tironeo por las tarifas parecía zanjado.

Este intempestivo regreso de un Trump aguerrido es doblemente inquietante con Zuckerberg alimentando a la bestia.

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