Lo que importa
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El Banco Central Europeo se prepara para una pausa en la rebaja de tasas tras siete recortes consecutivos.
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Los tipos de interés se mantendrían estables en la reunión de este jueves, con la tasa de depósito en 2%.
Analistas prevén un posible último recorte antes de fin de año, especialmente en septiembre.
La decisión responde a una combinación de contención de la inflación y resistencia económica de la eurozona.
El BCE mantendrá un enfoque de política monetaria dependiente de datos, sin compromisos previos.
Contexto
¿Por qué el BCE detiene temporalmente las bajadas de tipos?
El Consejo de Gobierno del BCE opta por una pausa tras una significativa relajación de su política monetaria, que acumuló una rebaja total de 200 puntos básicos. Los analistas argumentan que el freno obedece a la necesidad de evaluar el impacto de las medidas previas y a la reciente resiliencia económica de la zona euro, especialmente en el mercado laboral.
¿Qué niveles alcanzaron las principales tasas de interés?
Si se cumplen las previsiones, el tipo de interés de la facilidad de depósito se mantendrá en 2%, la tasa para las operaciones de refinanciación se situará en 2,15% y la facilidad de préstamo permanecerá en 2,40%. Estos niveles reflejan el grado de flexibilidad que el BCE ha aplicado hasta el momento para impulsar la economía.
¿Qué factores influyen en esta pausa?
Uno de los principales motivos es el progreso en la contención de la inflación. A esto se suma la incertidumbre generada por las tensiones comerciales globales, que representan un riesgo para el crecimiento económico. Además, algunos sectores económicos de la eurozona han mostrado un rendimiento mejor del esperado, reduciendo la urgencia de nuevas bajadas inmediatas.
¿Hay consenso entre los expertos sobre esta decisión?
Sí, diferentes analistas coinciden en que no habrá cambios en julio. Cristina Gavín, de Ibercaja Gestión, destaca el rechazo dentro del BCE a recortes preventivos, respaldando la pausa. Ulrike Kastens, de DWS, señala que la fortaleza del mercado laboral respalda un enfoque prudente, mientras Rubén Segura-Cayuela, de Bank of America, resalta la necesidad de evaluar con mayor detalle en septiembre.
¿Qué se anticipa para las próximas reuniones?
Las previsiones apuntan a septiembre como la fecha clave para un posible nuevo recorte de 25 puntos básicos, coincidiendo con la actualización de las proyecciones macroeconómicas. Martin Wolburg, de Generali Investments, y Ulrike Kastens prevén un descenso adicional hasta el 1,75% si los riesgos económicos se agravan, especialmente ante un posible deterioro del comercio internacional.
¿Cómo impacta la guerra comercial con Estados Unidos en las decisiones del BCE?
La escalada de tensiones comerciales es un factor decisivo en las expectativas de política monetaria. Si la situación empeora, aumentaría la probabilidad de un enfoque más expansivo del BCE. Cristina Gavín prevé que las dudas en torno a la guerra arancelaria podrían provocar una nueva bajada antes de fin de año, llevando la tasa de depósito al 1,75%.
¿Qué rol jugará la comunicación del BCE en este proceso?
Los analistas coinciden en que el BCE mantendrá un enfoque dependiente de datos, sin comprometerse a medidas futuras. Christine Lagarde, presidenta del BCE, insistirá en que las decisiones seguirán tomándose reunión a reunión, aunque se anticipan ajustes sutiles en el lenguaje para reconocer los riesgos crecientes.
Cómo sigue
De acuerdo al consenso de los analistas consultados, el BCE hará un alto en el proceso de flexibilización monetaria durante su reunión de este jueves. Sin embargo, el verdadero foco estará puesto en septiembre, cuando el organismo actualice sus proyecciones macroeconómicas. Se espera que, si los datos muestran señales de desaceleración económica o si las tensiones comerciales se intensifican, el BCE retome los recortes con una bajada adicional de 25 puntos básicos. Esta dinámica podría continuar hasta fin de año, dejando la tasa de depósito en torno al 1,75%. Mientras tanto, la institución presidida por Christine Lagarde adoptará una postura prudente, observando de cerca la evolución económica y sin anticipar compromisos. La atención del mercado se desplazará hacia las reuniones de septiembre y diciembre, con la expectativa de una política monetaria más flexible si los riesgos para la eurozona se materializan.
FUENTE: El Observador