18 de noviembre 2025 - 11:05hs

Las operadoras europeas de telecos se enfrentan en el futuro inmediato a la posibilidad de que la Comisión Europea convierta en obligatoria la prohibición de utilizar equipamiento de fabricantes chinos como Huawei y ZTE en las redes de los operadores de telecomunicaciones de la Unión Europea.

Además, la Comisión Europea también está valorando extender el veto a la industria china no sólo a las redes móviles de 5G, como ocurría hasta ahora, sino a las redes fijas de fibra hasta el hogar(o la empresa) y a las grandes redes troncales por la que transitan los datos de las redes de fibra FTTH y de las redes móviles.

4.000 millones para el sector

Esa posibilidad supone un reto enorme para las operadoras europeas, porque de convertirse en realidad, multiplicará el coste de sustitución de los equipos. En España, una decisión así podría tener un coste global para el sector teleco cercano a los 4.000 millones de euros y un plazo de implantación de varios años, según señalan expertos consultados por EXPANSIÓN.

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Solo para Telefónica, el grupo que tiene la red más grande (tanto fija como móvil, y la mayor red troncal entre los tres grandes) el coste podría situarse cercano a los 1.000 millones de euros, según los expertos. Y eso teniendo en cuenta que Telefónica no tiene equipos chinos en sus redes de radio de telefonía móvil 5G en España (como tampoco en Reino Unido, pero sí en Alemania, donde el cerca del 45% de su red es de Huawei y el resto de Nokia), que es la parte, con diferencia, más cara de sustituir porque se trata de decenas de miles de equipos desplegados por el territorio. Donde si existe aún presencia de Huawei en la red móvil de Telefónica es en una parte de su core o núcleo de red 5G, la que presta servicio a los usuarios en el mercado residencial ya que la parte que trabaja para el mercado de Empresas y a la Administración ya se ha sustituido. En este caso, los planes para la sustitución se han planteado muy progresivamente y a largo plazo a lo largo de los próximos años.

tendría que sustituir aproximadamente la mitad tanto de sus equipos OLT (que dan servicio a las redes de fibra FTTH), como de los denominados DWDM, que son equipos ópticos de gran capacidad para las redes troncales y las redes IP. En todos los casos, alrededor de la mitad de los equipos son de Huawei.

Para Masorange y Vodafone, que tienen mucha presencia de Huawei en sus redes móviles de radio, el coste, proporcionalmente, sería más alto. Vodafone, ahora controlada por Zegona, y que mantiene una estrategia de inversión en red muy austera, mantiene el 70% de su red de radio con tecnología Huawei.Masorange, aunque ha pactado una reducción de la presencia mayoritaria de Huawei hasta dejarla en un 39% de la red 5G hasta 2027, sigue teniendo aún mucha presencia china.

También para otros grupos

Además, al impacto en estas tres grandes operadoras habría que sumarle los costes asociados a la sustitución de los equipos chinos en otros grupos como Digi, así como en un gran número de operadores medianos y pequeños, muchos de carácter local o regional. En general, cuanto más pequeños son los operadores, más penetración de equipos de fabricantes chinos tienen. Y también tienen mucha presencia los grupos chinos en operadores mayoristas de fibra.

La Comisión Europea se ha mostrado muy frustrada porque la toolbox (caja de herramientas, su iniciativa regulatoria para este asunto) que implantó hace unos años para mitigar la presencia de tecnología china en las redes de telecos europeas no ha servido para provocar una eliminación completa y general de esta tecnología. Como la toolbox se concretó en una recomendación a los estados miembros, y como la responsabilidad última recayó sobre los Gobiernos nacionales, cada uno de los estados lo ha afrontado de una forma diferente.

Suecia, Rumanía, Portugal o Reino Unido (aunque ya no forma parte de la UE) han aprobado una prohibición total en el 5G. El Gobierno español, en cambio, se apresuró a aprobar una ley de ciberseguridad 5G que faculta al Gobierno para declarar "proveedor de alto riesgo" (previsiblemente a los dos grupos chinos), pero el anterior ministro de Transformación Digital, José Luis Escrivá, aseguró que el Gobierno de Pedro Sánchez, que tiene unas posiciones mucho más cercanas a China que la mayoría de las otras naciones europeas, no tenía intención de declarar a ningún fabricante como "proveedor de alto riesgo".

Ahora la UE pondera utilizar alguno de los tres futuros mecanismos regulatorios a su alcance -la Digital Network Act, la directiva de Ciberseguridad o una nueva toolbox- para introducir la prohibición total de uso de equipos chinos, y no sólo para redes móviles, sino también para fijas y troncales. Esa posibilidad ha elevado en los últimos días la cotización de las acciones de Ericsson y Nokia, los dos grandes fabricantes europeos, que previsiblemente serían los mayores beneficiados.

Tensión en Alemania

Uno de los factores que está impactando a favor de las nuevas intenciones de Bruselas en cuanto a una oposición más radical a la presencia china es la escalada de tensión que se está viviendo por parte del nuevo Gobierno alemán del canciller conservador Friedrich Merz y el Gobierno chino. A la tensión por las dificultades que la provisión de chips está provocando en la industria automovilística alemana, se ha unido la reciente cancelación a última hora de un viaje del ministro de Exteriores de Alemania, Johann Wadephul, a China y las protestas chinas por la postura alemana acerca de mantenimiento de la independencia de Taiwan.

Eso ha provocado que el Gobierno alemán esté dispuesto a endurecer sustancialmente su postura acerca de la presencia china en las telecos. En el verano de 2024, el anterior gobierno socialdemócrataalemán había llegado a implantar un veto muy ligero al equipamiento chino para no irritar a China y proteger sus exportaciones. En vez de obligar a retirar toda la tecnología china en el 5G se llegó a un compromiso con las operadoras para que no existiera presencia en los core más allá de 2026. Y en cuanto a la existencia de equipos de radio chinos, se optó por un veto light, al exigir sólo el cambio de los equipos de gestión de la radio, una parte pequeña del equipamiento, que deberán haberse sustituido por otros de proveedores no chinos antes de finales de 2029. Esta alternativa suponía un alivio para las operadoras puesto que retirar los equipos de gestión (denominados OSS) sólo cuesta la décima parte que sustituir todos los equipos de radio al completo.

Sin embargo, ahora parece que el Gobierno conservador alemán podría replantearse la decisión del ejecutivo anterior y endurecer las restricciones en el 5G, extendiéndolas, además, a otros sectores de las telecos, lo que supondría un importante apoyo político adicional a las intenciones de Bruselas.

FUENTE: RIPE - EXPANSIÓN

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