25 de septiembre 2025 - 12:45hs

China ha intensificado su transición energética al cubrir vastas áreas desérticas con paneles solares, un símbolo de su política que busca reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

En la región de Mongolia Interior, específicamente en el desierto de Kubuqi, se ha desplegado una vasta instalación de energía solar que cubre más de 100 km² de arena, una extensión similar a la de ciudades como Lisboa o París.

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Granja solar en el desierto de Kubuqi

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Este despliegue de energía fotovoltaica forma parte de los esfuerzos de China para reducir su impacto ambiental, especialmente después del compromiso del presidente Xi Jinping de disminuir las emisiones globales del país entre un 7% y un 10% para 2035, en comparación con los niveles más altos de emisiones previstos para 2025.

El desarrollo de paneles solares en áreas desérticas se ha acelerado en los últimos años, con planes para triplicar la capacidad eléctrica de todo un país como Francia entre 2022 y 2030.

Las instalaciones de Kubuqi están destinadas a abastecer de energía a regiones distantes como Pekín, Tianjin y Hebei. Sin embargo, la lejanía de estos desiertos respecto a los centros de consumo y la congestión en las líneas de transmisión son desafíos adicionales.

Ventiladores y paneles de doble cara

A pesar de los beneficios, los paneles solares en estos entornos áridos enfrentan dificultades debido a las tormentas de arena y las altas temperaturas, que pueden reducir la eficiencia de las células solares. Además, la acumulación de arena sobre los paneles requiere grandes cantidades de agua para su limpieza, algo problemático en regiones tan secas. Para contrarrestar estos desafíos, se utilizan paneles solares equipados con ventiladores automáticos y tecnología de doble cara para captar también la luz reflejada en la arena.

El impacto de esta transición energética ha sido notorio no solo en términos de producción de energía, sino también en el turismo local. Las zonas cercanas a los campos solares se han convertido en destinos populares para los viajeros, impulsados por la imagen de expediciones en cuatrimotos y paseos en camellos.

Chang Yongfei, un ex trabajador del carbón que ahora opera en el sector turístico, señala que la transición ha sido beneficiosa para la región, aunque teme que el campo solar acabe desplazando la actividad turística.

Dependencia del carbón

Por otro lado, a pesar del avance en la energía solar, China no ha abandonado su dependencia del carbón. En el primer semestre de 2025, el país puso en marcha nuevas plantas de carbón, una tendencia que no se veía desde 2016. Esta coexistencia de energías renovables y combustibles fósiles ha generado preocupación entre algunos expertos, que señalan que la expansión de grandes campos solares podría tener efectos negativos sobre el clima, como la reducción de las precipitaciones en otras regiones.

En conclusión, aunque la energía solar en los desiertos chinos representa un paso significativo hacia una mayor sostenibilidad, su desarrollo sigue siendo un desafío complejo que debe ser gestionado cuidadosamente para equilibrar los beneficios ambientales con los riesgos climáticos y económicos.

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FUENTE: El Observador

Temas:

China electricidad economía

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