La Unión Europea ratificará próximamente un acuerdo de libre comercio con Mercosur -que agrupa a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay- que desmantela una gran parte de los aranceles que hasta ahora pesaban sobre los productos europeos en su entrada a esos países.
España, y concretamente la alimentación, salen beneficiadas de este acuerdo, ya que productos como el aceite y el vino ven reducidas las barreras de entrada y son muy apreciados en ese mercado. Productos como el vino, los refrescos y las bebidas espumosas y otros alcoholes soportan hasta ahora aranceles de hasta el 35% mientras que el chocolate, la bollería y las galletas tienen tasas de en torno al 20%, el queso está gravado en un 28% y el aceite de oliva en un 10%.
Hace unos meses, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, cifró entre un 40% y un 50% el aumento de las exportaciones de aceite y vino que podría registrarse una vez que se ratifique el acuerdo con Mercosur.
Aceitunas y botella de oliva
En cuanto a empresas, el acuerdo genera un gran mercado potencial para cárnicas como ElPozo o Campofrío, gigantes aceiteros o grandes bodegas y firmas como Freixenet o Codorníu.
Pero no todos están contentos. El sector primario pone el acento en que las facilidades arancelarias funcionan en los dos sentidos y que puede ser un agravio para los agricultores y ganaderos españoles. "supondrá la entrada con ventajas arancelarias de más importaciones en condiciones de competencia desleal que sustituirán a nuestros productos agrarios, que sí garantizan los máximos estándares de frescura, seguridad fitosanitaria, bienestar animal y sostenibilidad", afirma Cristóbal Aguado, presidente de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA). Añade que "en vista del elevado número de interceptaciones de plagas y enfermedades que acumulan los cargamentos del Mercosur, esta apertura incrementará el riesgo de introducción de nuevos patógenos que amenazan con destruir nuestras plantaciones", y apunta que el acuerdo no incluye una modificación de los requisitos sanitarios y fitosanitarios a las importaciones.
Por su parte, el Comité de Gestión de Cítricos pone el acento en el peligro para la industria española del zumo. Señala que Brasil es la primera potencia transformadora de zumo, que sus jugos acaparan en torno al 70% del consumo mundial y que España es la primera exportadora en fresco. Aun así, la UE no ha considerado este producto como sensible a la hora de establecer limitaciones.
Llegan más aranceles
Si el acuerdo con Mercosur se presenta como un alivio para la exportación alimentaria española tras el mazazo de los aranceles estadounidenses, el proteccionismo comercial chino echa otro jarro de agua fría: Wang Wentao, ministro de Comercio de China, ha anunciado que el gigante asiático tomará medidas preliminares contra empresas cárnicas europeas a las que acusa de prácticas de dumping en el país, algo que ahora penalizarán imponiendo severos aranceles al considerar que causa "daños materiales" a su industria.
Los gravámenes comerciales se mueven entre el mínimo del 15,6% de la española Litera Meat y el 62,4% que soportarán todas las compañías cárnicas europeas no listadas.
La mayor parte de las empresas españolas, entre ellas gigantes como ElPozo y Campofrío, verán sujetas sus exportaciones a gravámenes comerciales de un 20%, una tasa intermedia dentro del documento chino, pero igualmente lesiva. La lista también incluye a otras firmas como Sánchez Romero Carvajal Jabugo, Montesano Extremadura, Embutidos Rodríguez y docenas de nombres más, tanto españoles como procedentes del resto de Europa
También los agricultores han salido a reclamar esta situación, y cargan contra la UE: Asaja acusa a los dirigentes comunitarios de "sacrificar el sector porcino por los aranceles a los coches eléctricos chinos", ya que el gigante asiático ha respondido con las restricciones al porcino a las limitaciones a los vehículos chinos.
FUENTE: El Observador