El pequeño municipio de Castellolí de 650 habitantes, en la provincia de Barcelona, lanzó una audaz medida para combatir la despoblación y revitalizar su economía: una vivienda gratuita junto a un local comercial sin alquiler, además de una ayuda económica de 15.000 euros, a quienes deseen abrir un nuevo negocio en el pueblo.
La vivienda, conocida como Cal Peret, es una casa histórica ubicada en la calle principal del municipio, un lugar simbólico que forma parte del patrimonio del pueblo.
Esta propiedad será cedida a aquellos que deseen iniciar un negocio, preferentemente en el sector de la alimentación, y que prioricen la venta de productos locales. El municipio está especialmente interesado en fomentar el comercio relacionado con los productos del Parque Agrario de la Cuenca de Òdena y el Parque Rural de Montserrat, dos áreas agrícolas clave de la región.
Un modelo urbano para revitalizar el pueblo
La iniciativa propone un modelo de masovería urbana, una fórmula que consiste en ofrecer la vivienda a cambio del cuidado y mantenimiento del inmueble. Además de tener la vivienda gratuita, los beneficiarios deberán hacerse cargo del mantenimiento del espacio, garantizando así la conservación de este valioso bien patrimonial para la comunidad.
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Ayuntamiento de Castellolí. (Ayuntamiento de Castellolí)
Entre los criterios, el ayuntamiento subraya la importancia de que los nuevos emprendedores contribuyan al desarrollo local, especialmente a través de proyectos que favorezcan la economía rural y generen empleo para la comunidad.
Problemática que golpea a gran parte de España
Este proyecto llamó la atención de muchos emprendedores, incluidos algunos extranjeros, que vieron a Castellolí una oportunidad única para comenzar una nueva vida en un entorno rural, con el respaldo de una vivienda gratuita y un apoyo económico inicial.
La oferta también está dirigida a jóvenes y parejas que deseen mudarse a un pueblo tranquilo, pero con una base sólida para desarrollar su propio negocio.
Este tipo de iniciativas es cada vez más común en áreas rurales que buscan frenar el fenómeno de la despoblación y asegurar la supervivencia de sus tradiciones y comercios. Castellolí se transformó en un ejemplo de cómo los pequeños municipios pueden reinventarse y ofrecer soluciones creativas a los problemas del siglo XXI, como el éxodo de jóvenes y la falta de empleo en el mundo rural.