7 de julio de 2026 10:37 hs

El Mundial 2026 ha vivido una de sus jornadas más convulsas, donde la política, la polémica arbitral y el fútbol de alta intensidad se han cruzado de forma definitiva. En los octavos de final disputados en Seattle, la selección de Bélgica arrolló por un contundente 1-4 a Estados Unidos, el combinado anfitrión. Con este resultado, los 'Diablos Rojos' sellan su clasificación a los cuartos de final, donde se medirán con la selección de España, que previamente certificó su pase tras derrotar a Portugal.

El escándalo Balogun: una intervención presidencial que incendió el Mundial

El choque estuvo completamente condicionado por la polémica en torno al delantero estadounidense Folarin Balogun. El máximo anotador del Team USA (autor de tres goles en el torneo) había sido expulsado en dieciseisavos de final ante Bosnia por el colegiado brasileño Raphael Claus tras pisar a un rival. Aunque la tarjeta roja conllevaba una suspensión automática, la FIFA anunció de forma inédita que la sanción "queda en suspenso durante un período de prueba de un año", permitiendo al atacante jugar de inicio frente a los belgas.

Esta insólita resolución provocó un terremoto institucional. El propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció abiertamente desde la Casa Blanca haber intervenido de manera personal ante el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para solicitar la revisión del castigo.

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"Pedí una revisión porque no pensé que fuera falta. Entiendo mucho de deportes", declaró Trump, quien además calificó de "muy injusta" la normativa de suspensión por tarjeta roja y tildó de "un poco sospechosos" los antecedentes del árbitro Claus.

Por su parte, Infantino —quien presenció el partido desde el palco de Seattle— se defendió a través de un comunicado asegurando que transmitió al mandatario que las instancias judiciales del organismo son "independientes". Sin embargo, las reacciones internacionales no se hicieron esperar; la UEFA fustigó con dureza la maniobra, tachándola de "inédita, incomprensible e injustificable", y denunció que con esta medida "se ha cruzado una línea roja".

La furia de los Diablos Rojos apaga el sueño del anfitrión

La controvertida presencia de Balogun sobre el césped de Seattle tuvo un efecto bumerán para los locales. La plantilla belga, que había peleado sin éxito en los despachos para que se respetara la sanción, utilizó la indignación como combustible táctico. El seleccionador belga, el francés Rudi Garcia, revolucionó su once inicial dejando en el banquillo a estrellas de la talla de Kevin de Bruyne y Jeremy Doku, una apuesta arriesgada que acabó funcionando a la perfección.

A los nueve minutos, Nicolas Raskin asistió con un centro preciso para que Charles De Ketelaere batiera en solitario la portería estadounidense. A pesar de que Estados Unidos no había registrado tiros a puerta, logró empatar momentáneamente en el minuto 33 gracias a un tiro libre de Malik Tillman que se desvió en la barrera descolocando a Thibaut Courtois, una acción que nació precisamente de una falta cometida sobre Balogun.

No obstante, la alegría local duró apenas dos minutos, los necesarios para que De Ketelaere firmara su doblete particular con un soberbio testarazo que puso el 1-2. En la segunda mitad, un grosero error del guardameta Matt Freese (New York City), quien falló al intentar despejar con el pie fuera del área presionado por De Ketelaere, permitió a Hans Vanaken marcar a placer el tercero en el minuto 57.

La debacle norteamericana se completó con la lesión de su capitán, Christian Pulisic, retirado entre lágrimas por una torcedura de tobillo tras firmar un torneo decepcionante. Ya en el descuento (90+3'), Romelu Lukaku sentenció el definitivo 1-4.

Con esta eliminación, sumada a las previas de México y Canadá, el Mundial se queda oficialmente sin ninguna de sus tres selecciones anfitrionas en la ronda de cuartos de final.

El picante festejo de Lukaku: "Topo Gigio", baile de Trump y desafío a los palcos

Romelu Lukaku liquidó la goleada de Bélgica sobre Estados Unidos y, al marcar el 1-4 definitivo, desató una celebración cargada de euforia e ironía en Seattle, donde el conjunto europeo vistió de celeste y rosa. Ni bien el balón cruzó la línea de meta tras su potente derechazo cruzado, el delantero del Napoli se llevó las manos detrás de las orejas para realizar un "Topo Gigio" frente a los hinchas locales, sumando un gesto con su mano derecha imitando una boca en clara señal de descontento por todo lo que se habló en la antesala.

Posteriormente, el atacante dirigió su mirada desafiante hacia la zona de los palcos donde se ubicaba Gianni Infantino, lanzando gritos antes de ser arropado por sus compañeros en el banderín de córner. Allí llegó el momento más comentado: rodeado por el plantel, Lukaku imitó el característico paso de baile de Donald Trump al ritmo de "YMCA" de Village People, dejando en claro que la interferencia del presidente estadounidense fue una motivación extra. Antes de reanudarse el juego, el exdelantero del Inter protagonizó un instante emotivo al alzar la camiseta de Amadou Onana, quien debió ser sustituido en el primer tiempo debido a una aparente lesión grave en su rodilla derecha.

Este cruce de octavos de final estuvo marcado por la indignación del equipo belga. La Federación de Fútbol de Bélgica emitió un nuevo comunicado acusando a la FIFA de graves irregularidades en la gestión del caso Balogun. Según denunció el organismo, la entidad internacional les negó información, transformó su pedido de explicaciones en una apelación para declararla inadmisible y eliminó de forma deliberada la habitual sección sobre suspensiones automáticas de la reunión previa al partido, lo que motivó que los belgas anunciaran desde la previa que impugnarían la presencia del atacante.

"Hola, ¿Donald?": la prensa belga celebra la revancha sobre el césped

Tras el pitido final, las reacciones en el seno del equipo belga confirmaron el impacto motivacional del escándalo. El capitán Youri Tielemans reconoció a los micrófonos de la cadena RTBF que el vestuario se conjuró antes del encuentro: "Teníamos realmente mucha rabia, muchas ganas de empezar bien. Dijimos que teníamos que hablar en el campo. Eso es lo que hicimos hoy".

La prensa de Bélgica no tardó en trasladar la victoria deportiva al terreno político con claras alusiones al presidente estadounidense. El prestigioso diario francófono Le Soir tituló en su portada "Hola, ¿Donald?", ilustrando la victoria con una imagen de la celebración de los 'Diablos Rojos'.

Por su parte, el medio flamenco Het Laatste Nieuws lanzó la pregunta: "¿Qué pensará Donald Trump de esto?", mientras que La Libre sentenció que la intervención del mandatario "resultó inútil". Asimismo, la cuenta oficial de la Federación Belga (Belgian Red Devils) publicó en la red social X un escueto y tajante mensaje de celebración: "Anula esta".

Desde el bando norteamericano, el técnico argentino Mauricio Pochettino rechazó buscar excusas externas y asumió con autocrítica la superioridad del rival: "Hoy no fuimos lo suficientemente buenos. Pienso que no fue una situación que nos afectara como grupo", si bien se mostró "muy decepcionado de demasiada gente porque mezclan las cosas y meten la política y manipulación".

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