Las aguas del Mediterráneo registran a finales de agosto temperaturas históricas de entre 27 y 28 grados centígrados, lo que eleva el riesgo de DANAs (Depresión Aislada en Niveles Altos) y lluvias torrenciales en las comunidades del litoral durante las próximas semanas y meses.
El catedrático Jorge Olcina, del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante, explica que aunque la situación no difiere de años anteriores con aguas cálidas, requiere vigilancia continuada y diaria ante la posibilidad de episodios de alta inestabilidad que puedan causar inundaciones y daños materiales.
Todo el litoral mediterráneo, zona de riesgo
Olcina destaca que toda la costa mediterránea está expuesta, incluyendo Cataluña, la Comunitat Valenciana, Baleares, Murcia y Andalucía, y que no es posible predecir con certeza qué zonas se verán más afectadas. Por ello, insiste en la necesidad de coordinación continua entre administraciones y seguimiento diario del clima.
Además, señala que los veranos se han vuelto menos confortables térmicamente, con calor constante durante el día y temperaturas nocturnas elevadas, lo que refleja una nueva realidad climática que exige adaptación.
Recordando la DANA de la Vega Baja
El especialista recuerda la DANA de la Vega Baja de Alicante en 2019, un evento que marcó un antes y un después en la vigilancia de fenómenos extremos en el Mediterráneo. Este tipo de episodios ha mostrado la necesidad de informar puntualmente a la población y coordinar a las administraciones para reducir riesgos y daños.
Especial atención merece la ‘zona cero’ de la DANA de Valencia, que aún se encuentra en proceso de recuperación. Según Olcina, las infraestructuras para controlar los caudales no se han completado, por lo que un evento similar podría causar daños incluso mayores si no se actúa con antelación.
“El territorio no está preparado, aún conserva cicatrices del evento de hace prácticamente un año, y hay que estar especialmente vigilantes para avisar a la población con antelación”, subraya Olcina.