El juicio en Aviñón contra los violadores de Gisèle Pelicot concluyó este jueves marcando un hito en la lucha contra la violencia machista en Francia.
La justicia francesa condenó a 20 años de cárcel a su exmarido que, durante una década, la drogó y facilitó que fuera violada por, al menos, 50 hombres que hoy también recibieron su sentencia.
Los mensajes de apoyo y admiración hacia esta mujer de 72 años se multiplicaron, aunque el feminismo francés expresó su descontento por las penas impuestas, que resultaron inferiores a lo solicitado por la Fiscalía.
Este caso no solo dejó en evidencia la gravedad de estos crímenes, sino también la necesidad de reformas legales profundas.
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"Que la vergüenza cambie de bando"
Tras el fallo, Gisèle Pelicot, quien fue víctima durante años de violaciones facilitadas por la sumisión química a la que la sometió su exmarido, expresó al salir del tribunal: "En estos momentos pienso en las víctimas no reconocidas cuyas historias quedan en la sombra, quiero que sepan que compartimos la misma lucha".
A pesar de la controversia en torno a las penas impuestas, la víctima señaló que respeta las decisiones judiciales, subrayando que su proceso tiene un significado más amplio para todas aquellas personas cuyas voces aún no han sido escuchadas.
El desenlace del aterrador caso, despertó reacciones de apoyo y admiración alrededor del mundo que se expresaron en la palabra "gracias".
La sentencia causó un sinnúmero de mensajes de admiración alrededor del mundo para quien es, para muchos, "la mujer del año".
Críticas a las penas impuestas
Sin embargo, el veredicto dejó un sabor agridulce entre las asociaciones feministas. Aunque el juicio fue considerado histórico, las penas dictadas estuvieron significativamente por debajo de lo esperado.
De los 51 acusados, seis quedarán en libertad tras cumplir sus condenas en detención provisional o por penas exentas de cárcel. En total, las sentencias sumaron más de 400 años de prisión, muy por debajo de los 652 años que la Fiscalía había solicitado.
El exmarido de Gisèle, Dominique Pelicot, recibió el castigo más severo: 20 años de prisión, la máxima pena en Francia, de los cuales deberá cumplir al menos dos tercios antes de poder solicitar libertad condicional.
Durante una década, drogó a su exesposa con grandes cantidades de ansiolíticos para permitir que decenas de hombres la violaran mientras estaba inconsciente.
Reformas legales urgentes
El caso evidenció la necesidad de ajustar las leyes francesas. Clémence Pajot, directora de la Federación Nacional de Centros de Información sobre los Derechos de las Mujeres y Familias, insistió en la importancia de incluir la noción de consentimiento en la definición penal de violación y agresión sexual.
Asimismo, la Fondation des Femmes reclamó una ley integral contra las violencias sexuales y sexistas.
"Se hace como si hubiera violaciones grandes y pequeñas. Eso, como mensaje, da un poco de permiso para violar", dijo Vigdis Morisse-Herrera, una de las manifestantes presentes en Aviñón.