Marta, una joven española que vive en la Patagonia argentina, publicó un video en su cuenta de Instagram que rápidamente se viralizó, donde menciona palabras características argentinas que se le fueron "pegando" con el paso del tiempo.
A través de la cuenta de Instagram (@martaregistradaa), la joven española cuenta cómo algunas de estas frases se convirtieron en parte esencial de su día a día, y cómo incluso sus respuestas automáticas comenzaron a reflejar esa influencia.
"Y...": la respuesta argentina por excelencia
Uno de los ejemplos más fascinantes que Marta comparte es el uso del "Y...". Esta palabra, en principio tan común, tiene un peso comunicativo en Argentina que puede cambiar por completo el sentido de una conversación.
"Por ejemplo, si estamos llegando tarde a una cena y alguien propone tomar unos mates, la respuesta automáticamente es Y…", explica Marta. Y, en este contexto, "Y..." significa un rotundo "obvio que no".
Por otro lado, si alguien propone llevar cervezas a una reunión donde los anfitriones ya están cubriendo la comida, la respuesta sería "Y..." con un tono afirmativo, traducido como "obvio que sí".
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Instagram: martaregistradaa
"Bueno...": El "es lo que hay" de Argentina
Otra de las palabras que Marta adoptó es el "Bueno...". En el español de España, este término podría ser interpretado como un inicio de una reflexión, una pausa en la conversación o simplemente como una introducción a lo que se va a decir.
Sin embargo, en Argentina, adquiere una carga diferente. "Es como decir 'es lo que hay', y tiene un matiz de resignación", asegura Marta. En situaciones cotidianas, como cuando algo no tiene solución o cuando se acepta una situación tal como es, el "Bueno..." se convierte en una forma de dar cierre a la cuestión.
"Traeme el coso"
Otro ejemplo interesante es el uso de la palabra "coso", que en Argentina funciona como un comodín para referirse a cualquier objeto o cosa cuyo nombre no se recuerda o no se quiere especificar.
"Pásame el coso ese", dice Marta, señalando un objeto sin importancia en particular. En el español de España, tal vez podríamos usar "chisme" o "cacharro", pero en Argentina, "coso" tiene ese toque particular de imprecisión útil.
En el ámbito argentino, el "Re" se utiliza para enfatizar una afirmación. Marta lo ejemplifica diciendo: "Si alguien está de acuerdo con algo, la respuesta es 'Re'... equivalente a un 'total' en español". Así, el "Re" se convierte en una palabra corta pero potente, que refuerza una afirmación, como una especie de superlativo del acuerdo.
Finalmente, Marta habla de la palabra "ponele", que se utiliza para expresar una aproximación o algo que no es del todo exacto, pero se da por entendido.
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Argentina y España, unidas por varias generaciones de inmigrantes.
"Ponele que me entiendes", es una frase común, donde Marta deja claro que no se está hablando con exactitud, pero la idea se entiende más o menos.
Marta, desde su perspectiva de española en Argentina, invita a comprender cómo las pequeñas, pero significativas, modificaciones en el lenguaje pueden cambiar nuestra forma de comunicarnos.