21 de abril 2024 - 17:54hs

Sumar ha logrado salvar los muebles por la mínima al lograr un escaño en las elecciones vascas y se impone en su particular pugna a Podemos, que sufre otro descalabro al desaparecer de otro parlamento autonómico en una comunidad donde llegó a ser primera fuerza política en las elecciones generales de 2015 y 2016.

No obstante, la división de ambos, tras la ruptura a nivel nacional, pasa factura a la izquierda alternativa estatal, dado que Sumar ha obtenido un 3,34% de los votos (34.696 sufragios) en estos comicios con el 98,9% escrutado y Podemos se ha quedado en el 2,25% (23.421 papeletas).

Así, juntando sus resultados en caso de haber concurrido juntos habrían ascendido al 5,6% y confirma que la fractura electoral les perjudica: Sumar no entra con fuerza en el plano autonómico y Podemos por sí solo no consigue atajar su sangría en el plano territorial.

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Sumar, que tenía urgencias electorales tras quedarse como fuerza extraparlamentaria el pasado febrero en Galicia, logra en coalición con IU y Equo un único diputado en Álava.

En el caso de Podemos, sufre otro varapalo y no logra resistir en las dos citas electorales del año tras la fractura con Sumar, con un paupérrimo resultado dado que la confluencia Elkarrekin Podemos (junto a IU y Equo entonces) disponía de seis diputados en 2020.

De esta forma, el partido morado deja mermada su estrategia de rearme con vistas a las elecciones europeas del próximo junio, su principal apuesta para el presente ciclo electoral dado que no se presentará a los comicios en Cataluña. Y se suma al golpe que padeció en Galicia, donde quedó superado por el PACMA tras cosechar solo el 0,26% de los votos.

 

BILDU SIGUE COMIENDO TERRENO

 

No obstante, en términos de representación la izquierda estatal ajena al PSOE queda reducida a la mínima expresión, ante la pujanza de Bildu que sigue cogiendo apoyos a su costa, y se queda a los niveles que logró IU en 2009, cuando logró también un diputado.

Muy lejos del hito que supuso la irrupción de Podemos y que en 2016 logró, en coalición con IU y Equo, once escaños, cifra jamás alcanzada por este espacio político en 2016, que pasados cuatro años vio como esa representación récord se quedaba a la mitad justo cuando los morados comenzaron a dar muestras de su declive electoral.

Además, la formación morada llegó a ser hegemónica en las elecciones generales de 2015, donde logró primero el 26% de los votos y cinco escaños, margen que incluso mejoró en 2016, ya en alianza con IU, al lograr el 29,05% de los sufragios y seis diputados. Sin embargo, en 2019 Unidas podemos ya cayó al 15,5% (tres diputados) y en las generales del 23J, ya con la marca de Sumar, la izquierda alternativa se quedó en el 11,1% y un solo escaño por Vizcaya.

 

SUMAR COGE AIRE TRAS LAS TENSIONES CON SUS ALIADOS

 

En el plano político, Sumar permite comenzar a tener presencia institucional a nivel territorial y se cumplen las previsiones mínimas que tenía su dirección, pues apuntaban que la franja electoral más baja en Euskadi, del 3% para conseguir escaño, permitiría frenar el mensaje del voto útil en torno a Bildu y que el voto progresista se repartiera en varias candidaturas.

Así, pretendía comenzar a rentabilizar su presencia en el Gobierno, pese al hándicap de acudir a esta cita con la prórroga de los Presupuestos Generales del Estado que le privó de acudir en campaña abanderando más logros sociales.

También supone, aunque el resultado en Euskadi es justo, que su marca logre rédito sin el concurso de un partido regional y pese a las fricciones con sus formaciones aliadas por la construcción orgánica del proyecto de Díaz y su despliegue territorial.

 

PODEMOS SIGUE CON SU HUNDIMIENTO EN AUTONÓMICAS

 

Por ejemplo, el tramo final de campaña fue convulso tras las tensiones que generó la negociación con los partidos para la lista de las elecciones europeas, logrando acuerdos con 'comunes', Compromís y Más Madrid, a la espera de conocer en breve si IU decide concurrir también en su candidatura.

Respecto a Podemos, estas elecciones no cambian la tendencia de hundimiento que supusieron los comicios autonómicos del 28M el año pasado, donde se convirtió en fuerza extraparlamentaria en Madrid, Comunidad Valenciana y Canarias, condición que ya arrastraba en el caso de Cantabria, Castilla-La Mancha y confirmada de nuevo en Galicia y Euskadi. Y en el caso de Asturias la fuerte crisis interna supuso la salida del partido de su única diputada, Covadonga Tomé.

 

Europa Press

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