Petro y Trump se preparan para un encuentro clave sobre el futuro de la relación entre Colombia y Estados Unidos
El presidente colombiano llegará a la Casa Blanca con la visa suspendida y cuestionado en su estrategia antidrogas, en una cita atravesada por las tensiones que genera la política estadounidense en la región.
“Ya sabremos el 3 de febrero, que es una reunión clave, fundamental, determinante, no solo de mi vida personal, sino de la vida de la humanidad”, dijo Gustavo Petro antes de viajar a Washington para reunirse por primera vez con Donald Trump en unas condiciones que dejan en claro la tensión en las relaciones: el presidente colombiano llegará a la Casa Blanca con la visa suspendida, sancionado por el Departamento del Tesoro y descertificado en la lucha antidrogas.
La reunión fue acordada tras una conversación telefónica entre Petro y Donald Trump el 7 de enero, que envió una señal de distensión en medio de una escalada marcada por las críticas del presidente colombiano a la política migratoria de Washington, al apoyo a Israel en Gaza y a la operación militar en Venezuela que culminó con la captura de Nicolás Maduro.
Gustavo Petro - 27-1-26 - EFE
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Trump, por su parte, no solo adoptó medidas como la suspensión de la visa, sino que llegó a describir a Petro como “un hombre enfermo, que le gusta hacer cocaína y venderla a Estados Unidos”, e incluso insinuó la posibilidad de una intervención militar en Colombia.
Para Colombia, Estados Unidos representa el principal destino de sus exportaciones y un aliado clave en el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas y los cuerpos de inteligencia que combaten a grupos narcoguerrilleros como las disidencias de las FARC y el ELN. Para Washington, Colombia es un socio histórico y estratégico en la región, en gran medida por los 2.200 kilómetros de frontera compartida con Venezuela, donde el narcotráfico ha abierto múltiples rutas. La administración de Donald Trump necesita que el gobierno de Petro refuerce el control y bloquee ese tráfico terrestre.
Donald Trump. AFP
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Petro y Trump llegan a la reunión con visiones casi opuestas sobre el papel de Estados Unidos en América Latina. Mientras el republicano busca reafirmar la hegemonía de Washington en todo el hemisferio, el presidente colombiano —quien en su juventud militó en el M-19, un grupo guerrillero de izquierda— mantiene una postura crítica frente al “imperialismo norteamericano”.
El pasado 27 de enero, Petro hizo declaraciones que amenazan con enturbiar la reunión en Washington: pidió que Estados Unidos devuelva a Nicolás Maduro a Venezuela y cuestionó la operación militar en Caracas.
“Lo deben devolver porque lo tienen secuestrado y debe ser juzgado por un tribunal venezolano y no gringo, porque a nadie se le ocurre, con dos dedos en la frente, bombardear la patria de Bolívar. Es la primera vez en la historia de una ciudad latinoamericana, desconociendo la herida eterna que van a producir, no por Maduro, sino por Bolívar y la libertad”, dijo el presidente colombiano.
Un dibujo del tribunal muestra a Nicolás Maduro durante su comparecencia.
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La cita entre Petro y Trump se desarrolla en un terreno incierto: puede abrir la puerta a una relación más cooperativa o, por el contrario, reavivar una confrontación de alto riesgo. El desenlace dependerá en gran medida de la disposición que muestren ambos mandatarios en la mesa de diálogo.
Junto al jefe de Estado colombiano figuran dos nombres clave en la comitiva: la canciller Rosa Villavicencio y el ministro de Defensa, Pedro Sánchez quien mostrará en el encuentro el balance de las operaciones de la Fuerza Armada para dejar en claro el esfuerzo en la incautación de droga.
Concesiones clave de cara al encuentro
Pero más allá del discurso, el gobierno colombiano hizo concesiones clave antes del encuentro de este martes. La semana pasada reanudó los vuelos de repatriación de sus ciudadanos desde Estados Unidos y, en paralelo, se prepara a retomar el uso del glifosato para erradicar cultivos de coca, una práctica que Petro había rechazado por sus consecuencias ambientales. Además, se confirmó la extradición a Estados Unidos del narcotraficante Andrés Felipe Marín Silva, conocido como alias Pipe Tuluá.
Colombia está inmersa en la campaña electoral: el próximo 31 de mayo será la primera vuelta e Iván Cepeda, candidato del movimiento que lidera Gustavo Petro, encabeza las encuestas. La relación con Estados Unidos aparece como un factor capaz de influir en el electorado.
Colombia. AP.webp
AP
La internacionalista Sandra Borda señala en su análisis que “Petro descubrió rápidamente que la intervención de Estados Unidos en Venezuela hizo que las amenazas de Trump se tornarán más creíbles y que, consecuentemente, el manejo irresponsable de su retórica hacia Trump dejase de ser rentable políticamente. Al contrario, su discurso nacionalista e insultante con Trump podría afectar negativamente las posibilidades de Iván Cepeda”.
“Terminar el gobierno con las relaciones entre los dos países en un punto alto, le arrebata el discurso a la derecha y demuestra que sí pueden y sí saben cómo manejar la política exterior”, escribe Borda, y agrega que las bases que reclaman un discurso antiestadounidense también comprenden que, en la práctica, es necesario ceder para sostener el proyecto político.
“Petro sabe que su 30% le pasa todo y que la herramienta clave para traer de regreso a unos indecisos o moderados, es justo demostrar que él también puede ser amigo de Trump”, destaca Borda.
Gustavo Petro. AFP
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En su más reciente informe sobre la relación entre Estados Unidos y Colombia, la firma Geostrategos advierte que “el escenario que mejor explica la situación es el de una normalización forzada de la relación, como resultado de un llamado al orden explícito por parte de Estados Unidos. Washington ha enviado señales claras de que está dispuesto a utilizar todo su poder político, económico y estratégico para imponer límites y reencuadrar el comportamiento dentro de los parámetros tradicionales de la relación bilateral. Esto ha reducido significativamente el margen de maniobra del gobierno colombiano”.
“Como respuesta a esta coerción, Colombia ha ajustado su comportamiento en aspectos prácticos clave, particularmente en materia de cooperación en seguridad y de la reapertura de canales de diálogo operativo. Este acercamiento, sin embargo, no obedece a una convergencia política ni a una redefinición estratégica voluntaria, sino a una lectura pragmática de costos y riesgos”, agrega.
Para aumentar la importancia de la reunión Petro llamó a una concentración en la emblemática Plaza de Bolívar de Bogotá: “Que el martes, si no llueve, la plaza de Bolívar se llene para defender la democracia, el salario vital y la paz de Colombia mientras me reúna con Trump. Que se llene de afectos, cultura y amor la plaza de Bolívar de Bogotá y las plazas públicas del país”, escribió en su cuenta de X.