Ya basta. Durante demasiado tiempo, a los latinos se nos ha tratado como una minoría que se puede ignorar hasta el último momento antes de las elecciones. Pero esa narrativa quedó atrás. Los latinos somos la segunda población de votantes más grande, y la de más rápido crecimiento en Estados Unidos. No somos una minoría. Somos una mayoría emergente y una fuerza electoral con el poder de decidir elecciones.
Los datos no mienten: hoy somos más de 36 millones de personas con derecho a votar en el país. En el 2024, más de 17 millones de latinos salimos a votar, lo que representó el nivel de participación más alto de nuestra historia. En estados como Nevada, Arizona, Virginia y Florida, está claro que sin el voto latino, no hay victoria posible.
Pero no basta con reconocer nuestro peso en las urnas, es hora de transformar esa fuerza en un poder tangible. Un poder que se vea reflejado en las leyes que se aprueban, las decisiones que se toman, y en los espacios donde históricamente se nos ha cerrado la puerta. La representación es primordial. No por simbolismo, sino por la supervivencia de nuestra democracia; y más en un momento tan crítico y oscuro en la historia de nuestro país, cuando nuestras comunidades están siendo perseguidas bajo un ataque sistemático por parte de la administración.
Hoy vemos como el Congreso y la Casa Blanca toman decisiones que impactan directamente a nuestras familias: desde el debate sobre la atención médica, a los derechos laborales y reproductivos; hasta la educación de nuestros hijos.
Congreso de Estados Unidos - AFP.jpg
Mientras tanto, propuestas como la llamada "Big Ugly Bill" aprobada en el Congreso trasladaron recursos de los trabajadores y las comunidades vulnerables a los bolsillos de los millonarios. ¿Cómo podemos exigir rendición de cuentas? Participando. Votando. Eligiendo líderes que no hablen de nosotros, sino que hablen por nosotros, porque vienen de nuestras comunidades y entienden nuestras luchas.
En Latino Victory tenemos clara nuestra misión: educar a los votantes sobre sus derechos, organizar a nuestras comunidades, llevarlas a las urnas, y sobre todo formar, apoyar y elegir a líderes latinos que representen nuestra diversidad y defiendan nuestras prioridades.
El trabajo es más amplio de lo que pueden hacer los partidos políticos. Este trabajo es por nuestras familias, nuestra dignidad y nuestro futuro. Queremos un país donde cada niño y niña latina pueda soñar sin miedo, donde trabajar dignamente sea suficiente para salir adelante, y donde la libertad sea una realidad, no solo una promesa.
Porque cuando hablamos de representación latina, hablamos de equidad. Hablamos de construir un país donde el poder refleje la realidad de quienes lo sostienen. Somos trabajadores, maestros, médicos, emprendedores, soñadores. Somos una comunidad que aporta, construye y que merece ser escuchada.
Voto latino en Florida - AP.webp
A quienes nos leen hoy, les dejo una invitación: únanse al movimiento. Organicen a sus comunidades. Exijan respuestas. Apoyen a candidatos latinos. Regístrese para votar si es elegible y ejerza su deber. Defiendan su derecho a ser parte de las decisiones que moldean este país.
En cada elección, cada voto cuenta. Pero en el caso de nuestra comunidad, cada voto es también un acto de resistencia, un acto de esperanza y un paso hacia el poder que legítimamente nos pertenece.
Porque este también es nuestro país. Y ha llegado nuestro momento.