Renta fija en EEUU en 2026: ¿hay más por delante tras un sólido 2025?
El director de Renta Fija de EEUU en Janus Henderson Investors analiza por qué, tras un año excepcional para los distintos segmentos de renta fija en 2025, su visión para el año que comienza es constructiva, aunque con foco en capturar carry más que en buscar una compresión significativa de spreads.
Director de Renta Fija de EEUU en Janus Henderson Investors
28 de enero 2026 - 15:10hs
En medio de un año marcado por la volatilidad asociada al enfoque de la administración entrante de Trump en materia de política comercial, monetaria e inmigratoria, así como por su postura frente a la Reserva Federal (Fed), 2025 terminó siendo un año excepcional para la renta fija.
Como se muestra en el gráfico 1, todos los principales segmentos de renta fija registraron sólidos retornos totales, impulsados por una caída de los rendimientos y de los spreads de crédito, apoyados en el crecimiento económico sostenido, la reanudación del ciclo de recortes de tasas de la Fed y niveles de rendimiento iniciales atractivos a comienzos de 2025.
Todos los sectores de renta fija con spread en Estados Unidos superaron a los bonos del Tesoro de vencimiento comparable, beneficiándose de su mayor carry o ingreso. Una compresión significativa de spreads también contribuyó al desempeño en sectores como los valores respaldados por hipotecas de agencias (MBS) y los bonos corporativos por debajo del grado de inversión.
Los spreads corporativos relativamente ajustados en términos históricos no fueron un obstáculo para el desempeño, ya que estos sectores estuvieron respaldados por fundamentos sólidos y condiciones técnicas de demanda favorables. La deuda de mercados emergentes denominada en dólares se benefició de valoraciones iniciales atractivas, un desempeño económico relativamente robusto y dinámicas positivas de oferta y demanda.
Gráfico 1: Retornos por sector de renta fija en EEUU (2025)
Los bonos, en general, ofrecieron sólidos retornos totales.
Gráfico renta fija
Fuente: Bloomberg, al 31 de diciembre de 2025. Los índices utilizados para representar las clases de activos se detallan en la nota al pie.
Mirando hacia 2026
Nuestra visión para 2026 es constructiva, aunque con un énfasis en capturar carry más que en perseguir una compresión significativa de spreads, dado el nivel actual desde el que parten.
En este contexto, creemos que los gestores activos pueden agregar valor mediante una mayor diversificación a nivel sectorial y encontrando el equilibrio adecuado entre rendimiento y duración. Asimismo, consideramos importante inclinar las carteras hacia sectores que históricamente han generado mejores retornos excedentes ajustados por riesgo, como los corporativos con calificación BB, el crédito estructurado, los mercados emergentes y los bonos corporativos de corto plazo.
Además, pensamos que los inversores se verán recompensados por capturar cupones atractivos y seleccionar bonos individuales con perfiles de riesgo-retorno asimétricos positivos, en lugar de realizar apuestas macroeconómicas amplias.
Se espera que el crecimiento económico de Estados Unidos se mantenga positivo, con un PBI real proyectado por encima del 2% en 2026. Si bien algunos sectores muestran características de una etapa tardía del ciclo, el consumo resiliente —respaldado por los recortes impositivos contemplados en la One Big Beautiful Bill Act (OBBBA)— y la rentabilidad corporativa impulsada por la adopción de inteligencia artificial (IA) deberían sostener el impulso económico. Se anticipan importantes inversiones vinculadas a la IA en chips y centros de datos, que contribuirán adicionalmente al crecimiento. Las ganancias de productividad asociadas a la IA podrían ayudar a moderar la inflación, aunque también podrían reducir la demanda de mano de obra.
Inteligencia artificial. AP
Consideramos que el impacto inflacionario de los aranceles en las cifras interanuales de inflación debería disiparse en la segunda mitad de 2026. Si bien continuará el proceso desinflacionario en energía y vivienda, es probable que la inflación general se mantenga por encima del objetivo del 2% de la Fed hasta fines de 2026.
Dado nuestro escenario de crecimiento económico positivo, mantenemos una postura moderadamente bajista respecto al riesgo de tasas de interés, ya que las tasas de política monetaria y los rendimientos en los tramos más largos de la curva podrían permanecer más altos de lo esperado. No obstante, preferimos el tramo corto de la curva frente a los vencimientos más largos, ya que lo consideramos una mejor cobertura en caso de una desaceleración económica, dado que la Fed cuenta con amplio margen para recortar tasas. También existe la posibilidad de que una nueva conducción de la Fed intente bajar las tasas aun con una economía fuerte. De ocurrir, esperaríamos un aumento de las primas por plazo y una mayor pendiente de la curva.
Entre los ejes clave en los que estamos enfocados en 2026 se destaca nuestra visión positiva sobre el carry de los spreads de crédito, respaldada por fundamentos sólidos y la expectativa de crecimiento económico continuo. Además, la decisión de la Fed de volver a expandir su balance debería aportar mayor liquidez, reforzando nuestra visión favorable sobre los sectores con spread de crédito. A su vez, los rendimientos reales se mantienen por encima del 1%, ofreciendo potencial de retorno ajustado por inflación.
Por último, las valoraciones atractivas y la sólida calidad crediticia de los activos estructurados en relación con los corporativos respaldan nuestro enfoque constructivo sobre estos sectores. El crédito estructurado resulta atractivo tanto desde una perspectiva estructural —por su aporte a la diversificación y su buen excess carry por unidad de volatilidad— como táctica, dado que sus spreads son atractivos en términos relativos.
Creemos que la actual resiliencia económica, la inversión impulsada por la IA, el impacto positivo de los recortes de tasas recientes y la posibilidad de nuevos recortes en el futuro configuran un escenario favorable para la renta fija en 2026. En nuestra visión, las estrategias activas y diversificadas, enfocadas en carry y retornos ajustados por riesgo, seguirán siendo clave.