"Creo que es muy atípico lo que pasó con Biden, pero es cierto que esto le va a permitir a Kamala Harris pelear en el escenario grande, porque la mayoría de las participaciones de ella han sido para demócratas o para independientes", consideró el politólogo argentino Ernesto Calvo, profesor de la Universidad de Maryland, en conversación con El Observador USA.
A partir de la llegada de Kamala Harris, las encuestas comenzaron a revertir la tendencia y empezaron a dar primera a la candidata demócrata, en medio de un clima de esperanza y entusiasmo en el partido que muchos analistas comparan con el que generó en su momento Barack Obama.
"Con el cambio de campaña, el votante demócrata se entusiasmó mucho, entonces no podemos saber en este momento si los demócratas realmente mejoraron mucho en las encuestas o si lo que pasó es que el nivel de activación y de propensión a contestar de los demócratas simplemente mejoró mucho", advirtió de todos modos el politólogo argentino, que vive hace más de 30 años en Estados Unidos.
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La vicepresidenta en la Convención Demócrata de Chicago
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La expectativa, a tope
El martes será la primera vez que Kamala Harris y Donald Trump se vean en persona, después de que durante esta corta campaña de un mes y medio se tiraran dardos de un lado a otro. La vicepresidenta, por ejemplo, dijo que el republicano representa un peligro para la democracia, una amenaza para los derechos de los trabajadores o el derecho al aborto, mientras que el republicano la tildó de extremista, "peligrosamente liberal" y hasta la llamó "camarada Kamala":
"Este debate probablemente va a ser uno de los más vistos en la historia, despertó una expectativa enorme", consideró el politólogo Eduardo Gamarra, profesor de la Universidad Internacional de Florida. El experto en relaciones internacionales dijo a este medio que cree que Trump va a querer atacar a la vicepresidenta en sus contradicciones, comparar políticas públicas, pero que también caerá en ataques personales.
De todas formas, opinó que Harris tiene "un reto más grande" que el exmandatario, porque no es muy conocida en debates y "no puede cometer errores". El politólogo de la FIU señala que Harris todavía se mantiene como una desconocida para el 25% de la sociedad estadounidenses.
En eso coincidió Juan Negri, doctor en ciencia política por la Universidad de Pittsburgh, que consideró que a partir de lo ocurrido con Biden se le dará mucha atención al debate, pero también para ver si la candidata demócrata "está a la altura de la situación, de las circunstancias".
Para el analista político César Grajales, Harris "va a tratar de venderse como hizo en las últimas semanas, como alguien nuevo, pero es difícil de vender porque ella forma parte de la administración actual".
Grajales, nacido en Colombia pero criado en Estados Unidos, opinó que "no es buena debatiendo cuando se trata de improvisar" y recordó su participación en debates para las primarias de 2019 y como candidata a vice en 2020. "Trump tiene que ser disciplinado, sin caer en ataques personales", dijo a El Observador USA.
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Donald Trump en un evento de campaña en Pensilvania el 4 de septiembre
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Movilizar a los propios, ¿esa es la cuestión?
El debate por la cadena ABC News del martes por la noche no contará con audiencia en vivo, pero se espera que millones de personas lo sigan desde sus casas. Los especialistas coinciden en que muchos ya llegarán a ese día con una idea preconcebida de cómo son los candidatos, por lo que su impacto posiblemente sea limitado, salvo que alguno tenga una actuación especialmente mala, como pasó con Biden.
Para Calvo, eso significa que posiblemente Kamala Harris no va a ganar votos entre los republicanos a partir de su performance en el debate, sino que apostará a lograr que "los votantes de Trump estén menos energizados y que los demócratas estén más energizados".
"Y eso es lo opuesto a lo que va a hacer Trump. Como Trump no tiene mucha incidencia en el votante demócrata, lo que va a tratar de hacer es empujar mucho al votante propio, del Partido Republicano. Y la mejor forma de hacer eso es ser muy agresivo con Kamala Harris, sin preocuparse por el votante demócrata, tratando de activar el voto más enojado del republicano", añadió.
Inflación, frontera sur y la sombra de Biden
Gamarra, en tanto, cree que entre los grandes desafíos de la vicepresidenta están el de diferenciarse de Biden, que "no va a ser fácil", y "resistir embestidas de Trump, que va a ser lo más difícil". "Es fácil caer en la trampa de los insultos y las acusaciones personales", apuntó.
El analista Grajales agrega que la vicepresidenta también es responsable de la inflación y de la crisis en la frontera sur, su Talón de Aquiles". El colombiano-estadounidense concluye: "El gobierno es el de Biden-Harris, ella no se puede despegar".
¿Y qué pasa con los indecisos? Según Calvo, es un grupo que no define demasiado y que en general son más bien republicanos que no quieren dar a conocer su voto. De todas formas, consideró, la elección se decide mucho más por cuánto aumenta la tasa de participación que por cambio de intención de voto.
Y opinó, además, que si la candidata demócrata adopta un tono más moderado en su discurso no será para captar a los independientes, sino porque quiere "aumentar la tasa de participación de una base que siente que el partido está un poco más a la izquierda de lo que le gustaría".
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Globos en la Convención Demócrata de Chicago
Las reglas del debate
El debate del próximo martes se llevará a cabo en condiciones similares a las de Trump y Biden: serán 90 minutos con dos pausas comerciales, los candidatos no podrán llevar apuntes ni consultar a sus asesores, deberán estar de pie y quedarse en su lugar y los micrófonos estarán apagados cuando no sea su turno de hablar, por lo que no podrán interrumpirse.
Este último aspecto del debate generó cierta polémica e incluso llevó a que se pusiera en duda su realización, porque Kamala Harris quería que se mantuvieran los micrófonos abiertos. El equipo de campaña de la demócrata, incluso, consideró que "este formato será una desventaja fundamental" para la ex fiscal, ya que “servirá para proteger a Donald Trump de las interacciones directas con la vicepresidenta”.
Para Calvo, está claro que si ambos aceptaron estas reglas es porque en algún punto les sirve. Y recordó que Trump utilizó la estrategia de interrumpir cuando debatió con Biden en 2020 y con Hillary Clinton en 2016, con la que "fue muy agresivo, de intervenir constantemente y de atacar y tratar de acercarse físicamente también".
Negri también recordó la agresividad de Trump con Clinton en 2016 y consideró que en general los debates no funcionan como un gran intercambio de ideas, sino que están muy ensayados. "Cada uno ya sabe lo que va a decir, está todo muy guionado, entonces aun si tuviesen los micrófonos abiertos no ocurriría un debate de ideas", apuntó el director del Departamento de Ciencia Política y Estudios Internacionales de la argentina Universidad Torcuato Di Tella.