Nacional se acostumbró a vivir en una montaña rusa, propia de los clubes grandes en estos tiempos y propulsado por el estilo del vicepresidente Flavio Perchman, quien con sus formas enciende y potencia, al mismo tiempo que provoca explosiones y genera internas incómodas.
Sin término medio, con su estilo directo y sin filtros, Perchman le ganó las elecciones al oficialismo en diciembre de 2024 y llevó a Ricardo Vairo a la presidencia de Nacional hasta diciembre 2027.
También, sin término medio, quedó envuelto en decenas de polémicas y situaciones críticas. En una de ellas, le costó su amistad con el entrenador Martín Lasarte. Otras expresiones de Perchman marcaron la agenda de los tricolores en los últimos 22 meses y estuvieron en el centro de conversación no solo de hinchas de Nacional sino del fútbol en general.
En ese escenario, difícil de transitar por la exposición y presión mediática que representa, el vicepresidente resistió todo hasta que esta semana quedó embretado con el tema del decanato en el fútbol uruguayo, un asunto extremadamente sensible y que generó en el club una situación límite: el viernes, con la firma de Vairo y del secretario general Raúl Giuria, la comisión directiva lo desautorizó públicamente.
“Quienes ocupamos responsabilidades de conducción tenemos el deber, la obligación y el honor de defender y respetar nuestra identidad. Las opiniones personales de ningún dirigente pueden comprometer la posición institucional del Club ni desconocer su historia”, señala el comunicado.
Los dirigentes entendieron que era el paso que debían dar para marcar una postura institucional frente al revuelo que había generado la expresión de Perchman, y que Peñarol aprovechó para reafirmar su posición de la fecha de fundación en 1891 bajo la denominación de CURCC y que Nacional desconoce.
El comunicado de Peñarol, aprovechando el contexto favorable para su posición, firmado por el presidente Ignacio Ruglio, destacó la "honestidad intelectual" del dirigente, al mismo tiempo que se multipicaban las acusaciones a Perchman en Nacional.
Entonces, la resolución del cuerpo directriz incomodó al vicepresidente, y entendió que debía dar un paso más. Fue así que el caso desembocó en un pedido de licencia de Perchman desde el viernes 9 de octubre, por un mes.
La decisión fue adopatada este lunes de mañana y se conoció en una reunión que mantuvieron los integrantes del oficialismo de Nacional.
Según pudo conocer Referí, Perchman llegó al encuentro con la decisión tomada.
La licencia del vicepresidente estaba decidida y no se movió incluso cuando intentaron convencerlo para que lo repensara y no diera ese paso. La opinión de sus compañeros no lo hizo cambiar porque ya lo tenía decidido.
¿Cuál es el objetivo de esta decisión? Dar un poco de paz institucional a Nacional, en momentos en que tras cuatro victorias consecutivas (3-2 a Defensor Sporting, 2-0 a Cerro Largo, 2-0 a Montevideo City Torque y 1-0 a Central Español) quedó en carrera por el título del Torneo Clausura, que le podrá abrir las puertas de las finales de la Liga AUF Uruguaya 2026 y su bicampeonato, que hasta hace cuatro fechas parecía un asunto imposible.
¿Qué implica la decisión del vicepresidente? Que no concurrirá a las reuniones de la comisión directiva y que no hablará públicamente. Se llama a silencio por un mes.
Esto ocurre en momentos en que Nacional debe resolver en la Asamblea del 24 de octubre el futuro para el Máster Plan del Gran Parque Central y cuando el equipo encendió sus posibilidades de conquistar el bicampeonato.
De todas formas, Perchman seguirá participando en las decisiones deportivas del club y trabajando con Pablo Álvarez en el Nacional para 2027.
La tercera vez que en Nacional se llaman a silencio
Esto que ocurre con el vicepresidente de Nacional y con el club en general, no es nuevo.
Es la tercera vez en los 22 meses de gestión de Vairo-Perchman en que el club se llama a silencio.
La primera fue en octubre de 2025, cuando Nacional quería enfocarse en la carrera por el título de la Liga Uruguaya, pero se encontraba con cortocicuitos y diferencias internas que alteraban su paz.
En ese momento el vínculo entre el oficialismo y la oposición estaba tenso y lo expresaban públicamente.
En entrevista con Referí en enero de este año, Vairo destacó que el llamado a silencio de hace un años “fue un cambio importantísimo”.
En aquel momento, como medida institucional, Vairo limitó la salida en público de los dirigentes y lo redujo a una conferencia de prensa que Alejandro Balbi brindó en octubre y a otra en la que compareció con Perchman, el 5 de noviembre, para expresar posiciones del club en plena definición de la temporada pasada.
En ese momento, Vairo había advertido a sus compañeros de directiva que había que tener "mucho cuidado con las declaraciones".
La segunda vez que Vairo decidió callar a la directiva ocurrió en abril de este año, cuando solamente él, en su condición de presidente, pudo expresarse públicamente.
Este martes se reúne la directiva tricolor con el pedido de licencia de Perchman en la mesa y la decisión de que no hablará por un mes.
Vairo se plantea repetir el camino recorrido en 2025 que le dio la paz que necesitaba la institución con un silencio general de los dirigentes.
En cualquier caso, decretar silencios fue la única forma que tuvo Nacional de encauzar sus crisis. Perchman lo sabe y, antes que todos, decidió su licencia y su silencio mientras el plantel refuerza con triunfos un crecimiento futbolístico que volvió a generar a los hinchas ilusión con el bicampeonato.