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22 de octubre de 2026 22:00 hs

Antes del arranque del segundo tiempo del partido entre Deportivo Maldonado y Albion por Copa AUF Uruguay, un jugador alto y flaco ingresó para sumarse a la zaga del pionero y debutar en Primera. Su nombre es Facundo Abreu, y en la cancha del Campus de Maldonado estaba ya en su equipo su hermano gemelo Franco, ambos hijos de Sebastián Abreu, el "Loco".

El debut de Facundo, a sus 17 años, implica que ya son cuatro los Abreu con experiencia en el fútbol de Primera, un hito con el que igualaron a los Simeone, los Mac Allister y los Gudjohnsen, solo con el récord de los Zidane con cinco futbolistas por delante.

Franco debutó en setiembre ante River Plate, también por la Copa AUF. Es alto y flaco como todos los Abreu, y es delantero como su padre y su hermano Diego, hoy DT y jugador de los Xolos de Tijuana de México. Ante Depor aportó una asistencia, mientras que Facundo tuvo la mala fortuna de cometer un penal. Jugaron juntos 27 minutos antes de que Franco fuera sustituido, y la derrota 4-1 quedó como una anécdota.

“Cuando me tocó verlo a Facu para ingresar… soy una persona sensible, me emocioné un poco”, comentó Franco en una entrevista de los gemelos con Referí, sentados juntos en una de las canchas del complejo de Albion. “Ya cuando lo veía en la cancha decía 'fua a este yo lo conozco' y sabía que hacer. No era un nueve más, era mi hermano, jugué toda la vida con él”, remarcó Facundo, el único Abreu que juega fuera del ataque.

Sebastián y Diego no pudieron ver el encuentro en vivo, aunque su madre Paola y su hermana Valentina sí estuvieron en la cancha. Luego de mirarlo en diferido, padre y hermano felicitaron a los dos jóvenes futbolistas. “Tuve esa cagada del penal, que me caigo, pero me dijeron que es parte del fútbol y tengo una vida por delante, para aprender”, contó el defensor de la familia.

Ser hijos del Loco Abreu

El miércoles a las 11:30 de la mañana la Primera de Albion estaba culminando su entrenamiento con un intenso partido en espacios reducidos, a alta velocidad, sin temor a trancar y con los goles gritados con fuerza.

En el ataque del equipo con chaleco estaba Franco Abreu, corriendo cada pelota como si fuera la última. Cuando terminó la práctica se acercó a la cancha Facundo, que ese día entrenó con la categoría Sub 19 y que el día anterior había jugado con la Tercera.

Apenas se sentaron para la entrevista, la primera que dan como futbolistas, recibieron varios gritos de sus compañeros. “Mirá que tengo contacto directo con papi, le digo que entrenaron mal y se viene el pichí”, les comentó en tono de broma Francisco Ginella.

Los gemelos Abreu se dieron cuenta muy rápido que su padre no era como cualquier otro. “Siempre fuimos conscientes. No era normal estar en un aeropuerto y estar las tres horas de escala esperando más otras dos horas que le pedían fotos. O íbamos a un partido de fútbol, todos le pedían firmas y yo decía '¿por qué le piden fotos a mi padre y al padre de mi amigo no?'”, comentó Facundo.

El Loco Abreu junto a sus hijos gemelos Facundo y Franco

El Loco Abreu junto a sus hijos gemelos Facundo y Franco

Su hermano, de todas formas, lo ve de una forma distinta. “Yo no lo veo como el Loco Abreu, siempre fue mi padre. Lo mismo me dicen con Luis (Suárez), yo lo veo como mi padrino”.

Consultados sobre si llevar el apellido Abreu les pesa en la cancha, Facundo tomó la palabra: “Siempre están los mala leche que dicen 'este juega porque es el hijo de Abreu'. Nosotros ya estamos acostumbrados, siempre lo supimos y nuestro padre nos lo dice, ‘los de afuera son de palo’. Cada uno sabe por lo que pasó para poder estar acá”.

El zaguero de los gemelos resaltó que, por su puesto, los rivales no lo joden con el apellido. “Me saqué la presión de arriba, pero a los otros dos hermanos les dicen 'vos tenés que ser mejor que tu viejo'”, detalló, ante la risa cómplice de su hermano.

Siempre quisieron ser futbolistas para vivir lo que vivió su padre, tanto los viajes por el mundo como la vida en los vestuarios. Además, Franco explicó que la competitividad constante del Loco los ayudó a crecer: “Jugábamos una pulseada y no nos daba vida. Así fue siempre, el hecho de tener un papá así fue algo que nos motivó a querer copiarlo, o a querer ganarle. A Diego lo mismo, fue alguien que no nos dejaba ganar en nada, y nosotros vamos por ese rumbo”.

La familia Abreu

Facundo y Franco son los más chicos de la familia Abreu, y por lo tanto saben que serán por siempre “los bebés de la casa”, según Franco. “Somos los más tranquilos de la familia, los más caseros, tampoco queremos romper los huevos. Nos gusta mucho jugar a la play, a la compu, ver películas juntos, mismo ir a gimnasio juntos si estamos aburridos”, explicó por su parte Facundo.

Al ser gemelos el vínculo que tienen es especial. El atacante de los gemelos valoró que Facundo es su “mejor amigo”, y valoró que con una hermandad así “no tenés como aburrirte”.

Son muy parecidos, aunque el bigote de Franco ayuda a distinguirlos. Su hermano afirmó que en su familia siempre trataron de “diferenciarlos”: “Cuando éramos bebés, nuestra madre nos vestía uno de azul y otro de verde como para que sepan. No nos decían ni por nuestros nombres, a veces era el de verde y el azul”.

Crecer en la familia Abreu no fue un camino color de rosas. Ambos aseguraron estar acostumbrados a que los seis integrantes estén juntos a lo sumo “15 días al año”, y tratan de aprovechar esos momentos al máximo. “Si bien me hubiese encantado haber vivido con él toda mi vida es lo que toca, porque yo sé que a él es lo que le gusta hacer”, expresó Franco.

La familia del Loco Abreu en pleno

La familia del Loco Abreu en pleno

De todas formas, Facundo aclaró que ellos la sacaron “barata”. Vivieron en Brasil y Grecia cuando eran pequeños, pero cuando tenían cuatro años su madre le dijo a su padre que se iba a quedar en Uruguay con el objetivo de terminar de estudiar Derecho, carrera que finalizó.

“La verdad que mi hermana y mi hermano, que fueron los que vivieron la vida de mi viejo, vivieron mudándose”, comentó el defensor. De todas formas, Franco comentó que a ellos les tocó ir a ver a “Washington Sebastián” a Florida para jugar con Boston River, mientras que a sus hermanos mayores “les tocó ir al Monumental”. "Agradecemos porque intentó jugar todo lo que pudo, pero no era lo mismo", afirmó a las risas.

En esta dinámica es clave el rol de su madre y su hermana, quienes según Facundo son “todo” para la familia: “Son la base. Mi vieja cada tanto se va para México para estar, porque tiene otro hijo allá también, por más que ya sea grande sigue siendo hijo y va a ser hijo de otra vida, y tiene a su esposo. En ese momento cuando mi madre se va nosotros nos quedamos con nuestra hermana, que además de ser hermana en ese momento es madre porque nos lleva a todos lados, nos cocina”.

La distancia de la familia se pudo acortar cuando Nacional fue a buscar al Loco para dirigir al club tras la salida de Jorge Bava, pero su hijo delantero confesó que no quería que su papá volviera en ese momento. “Yo no lo conversé con él, pero le hice saber a mamá que no quería que venga, por el momento que estaba viviendo Nacional. Él estaba cómodo allá, el club lo bancó siempre, y aparte está con Diego, me parecía correcto que siguiera allá. Ya se le va a dar la oportunidad de dirigir a Nacional”.

Cómo llegaron los Abreu a Albion, y su actualidad en el pionero

Facundo y Franco Abreu jugaron toda la infancia juntos en el baby fútbol de Carrasco Polo y llegaron a Albion cuando tenían 15 años, pero con los roles invertidos. El primero aceptó la propuesta de su padre de ir a una prueba como delantero y quedó, aunque esa primera práctica no fue la mejor.

“Yo vine diciendo 'es una práctica más'. Me acuerdo que había desayunado unos waffles con Nutella, metí dos piques y vomité todo. Ahí me di cuenta que era otra vida jajaja”, comentó Facundo, que en su primer año pasó de nueve a enganche, de enganche a cinco, y terminó de zaguero, todo por obra del DT Martín Correa. "Para las bandas nunca, porque ninguno de los Abreu es rápido", agregó entre más risas.

Franco ya formaba parte de una “academia” de aspirantes de Albion que jugaba en la Liga Universitaria, hasta que pasó a las formativas del club. “Empecé de cinco, después me pasaron de mediapunta y terminé de nueve. Al revés”, dijo el ahora delantero.

Ambos valoraron lo mucho que cambió el club en estos años. “Entrenábamos en otras canchas, no teníamos gimnasio, las canchas eran irregulares, en algunos momentos no entrenábamos si llovía mucho”, rememoró Facundo, que valoró que la mudanza al nuevo complejo del pionero le dio muchas facilidades a los jugadores.

También dio resultados en las juveniles: ambos formaron parte del plantel Sub 17 que obtuvo el Torneo Clausura en 2025, el primero en la historia del club, ganando 14 de los 15 partidos en la cancha de césped sintético de su complejo, luego de ceder todas las localías en el Torneo Apertura.

Facundo y Franco Abreu después de una práctica de Albion

Facundo y Franco Abreu después de una práctica de Albion

Hoy el clima en Albion es más que positivo, después de que el equipo cortara una racha de ocho derrotas al hilo con tres victorias consecutivas en el Torneo Clausura, que coincidieron con la llegada al primer equipo de la dupla técnica de Diego Franco Peraza y Federico Macías, entrenadores de los dos Abreu en la Sub 19 del pionero.

Para Franco, este fue un “cambio de energías” clave para cambiar la pisada. “Siento que somos como una familia, acá cada uno que pasa se saluda como si se conocieran hace cinco años. Todos tenemos el mismo valor. Esa fue una de las razones por las que mi padre decidió que viniéramos a Albion”, contó el delantero.

Los dos saben que son jóvenes y recién están arrancando sus carreras, por eso se apoyan en los referentes del plantel. Facundo destacó que Pablo Lacoste “se acerca a todos los juveniles, charla, da consejos”, y valoró un gesto que tuvo Matías de los Santos con él en su debut: “El otro día en el partido cuando me mandé la cagada esa (el penal) fue de los primeros en acercarse a motivarme. Capaz en otro club no pasa, y en vez de darte para adelante te putean”.

Franco trata de pedirle consejos siempre a Álvaro López y Tobías Figueroa, pero también intenta estar cerca de todos los experimentados para buscar “consejos de ánimo”, porque “no es fácil tener a gran parte de la familia lejos, eso es lo más complicado en la parte del fútbol”.

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